/ miércoles 8 de septiembre de 2021

La Virgen de los Milagros está enojada, afirma creyente en Tlaltenango

Doña María Eugenia, devota de la imagen que se venera en la histórica feria de Cuernavaca, asegura que ‘Hace mucho que no le hacen su fiestecita en grande’, y pidió el fin de la pandemia Covid-19

La fe y la esperanza se siente y se respira. También el miedo y la zozobra, pero la costumbre se hace presente y aunque no sea como en otros años, personas, especialmente adultas mayores, llegan a escuchar misa. En la puerta principal hay un adorno de flores y piezas de colores, es el santuario en honor a la Virgen de los Milagros de Tlaltenango. Mientras los adornos rebozan de alegría, pero no hay algarabía, ni fiesta, sólo oración en su honor por los 301 años; suplicas balbuceantes, miradas ausentes de los feligreses que sienten que es celebración sin la fiesta.

Aún así, llegan las comparsas y las comitivas y simulan un convite, pero no es igual. No se ven las risas, todos nos volteamos a ver con los ojos agazapados tras los cubrebocas, es como ir de incógnito. El espacio del atrio no está lleno, en otros años estaba abarrotado y era casi imposible el caminar.

Como cada año, en la avenida se complica el tránsito aunque fue cerrado un solo sentido, en el otro los autos se atoran y pasan como pueden. Las misas y canticos resuenan en el recinto sagrado.

Sin duda no es igual, nadie o pocos llevan flores. Solo algunos son los intrépidos que colocan puestos sobre las banquetas, lejos unos de otros, se ve el pan de nata, las macetas, las fritangas y hasta utensilios de cocina de barro y las galletas de vainilla y naranja.

Para ingresar la gente debe formarse, las mujeres son comprensivas, regalan gel y revisan los cubrebocas. Aún así, sin una gran fiesta, los feligreses muestran su fervor, colocan veladoras en el altar donde dicen que antes era un establo y la virgen fue colocada en un baúl donde era transportada, se detuvieron para descansar una noche, a la mañana siguiente se fueron, nadie sabe por qué, y alguien escuchó una música celestial, al abrir el baúl su sorpresa fue que estaba esa imagen y eligió quedarse en Tlaltenango para siempre.

Allí estaba la señora María Eugenia Cortes con la imagen de la virgen en brazos, recordó que sus padres le platicaron siempre que la virgen es milagrosa, por eso no ha dejado un solo año de ir a la celebración.

Sus padres ya no están, pero le heredaron el fervor por la imagen religiosa, “cuando estaba pequeña ya recuerdo la feria, toda esta calle –señala a la avenida- era lodo y terracería, y lodo, no estaba como hoy y así andábamos en la fiesta de la virgen, y cada año nuestros padres nos enseñaron a venir”.

Como fiel seguidora, dijo convencida que la Virgen de los Milagros de Tlaltenango antes hizo milagros, hoy ya no los hace porque no le creen. Con lágrimas en los ojos y la voz quebrada, lamentó que a diferencia de otros años, hoy no se pueda celebrar a la virgen como debería ser, con música, fiesta y alegría.

Como muchos otros: “Pienso que no está contenta –la virgen– porque han sido muchos años que se le celebra. Tenemos mucha fe en ella, es la única herencia que nos dejaron nuestros padres”. Como milagro le rogó “que nos cubra y nos proteja, y que nos vea con misericordia a toda la gente, que crea o no en ella, porque es milagrosa, sobre todo a los niños que los cuide de los temblores y por la pandemia, y que se acabe el Covid-19”.

Los rezos no paran, la gente llega y espera su turno para la misa. La han visitado infinidad de veces, han pasado por el pasillo hasta su santuario otras tantas, pero la fe renace en medio de la incertidumbre y del miedo por los tiempos que estamos viviendo, incluso un temblor que se sintió unas horas antes.

La fe y la esperanza se siente y se respira. También el miedo y la zozobra, pero la costumbre se hace presente y aunque no sea como en otros años, personas, especialmente adultas mayores, llegan a escuchar misa. En la puerta principal hay un adorno de flores y piezas de colores, es el santuario en honor a la Virgen de los Milagros de Tlaltenango. Mientras los adornos rebozan de alegría, pero no hay algarabía, ni fiesta, sólo oración en su honor por los 301 años; suplicas balbuceantes, miradas ausentes de los feligreses que sienten que es celebración sin la fiesta.

Aún así, llegan las comparsas y las comitivas y simulan un convite, pero no es igual. No se ven las risas, todos nos volteamos a ver con los ojos agazapados tras los cubrebocas, es como ir de incógnito. El espacio del atrio no está lleno, en otros años estaba abarrotado y era casi imposible el caminar.

Como cada año, en la avenida se complica el tránsito aunque fue cerrado un solo sentido, en el otro los autos se atoran y pasan como pueden. Las misas y canticos resuenan en el recinto sagrado.

Sin duda no es igual, nadie o pocos llevan flores. Solo algunos son los intrépidos que colocan puestos sobre las banquetas, lejos unos de otros, se ve el pan de nata, las macetas, las fritangas y hasta utensilios de cocina de barro y las galletas de vainilla y naranja.

Para ingresar la gente debe formarse, las mujeres son comprensivas, regalan gel y revisan los cubrebocas. Aún así, sin una gran fiesta, los feligreses muestran su fervor, colocan veladoras en el altar donde dicen que antes era un establo y la virgen fue colocada en un baúl donde era transportada, se detuvieron para descansar una noche, a la mañana siguiente se fueron, nadie sabe por qué, y alguien escuchó una música celestial, al abrir el baúl su sorpresa fue que estaba esa imagen y eligió quedarse en Tlaltenango para siempre.

Allí estaba la señora María Eugenia Cortes con la imagen de la virgen en brazos, recordó que sus padres le platicaron siempre que la virgen es milagrosa, por eso no ha dejado un solo año de ir a la celebración.

Sus padres ya no están, pero le heredaron el fervor por la imagen religiosa, “cuando estaba pequeña ya recuerdo la feria, toda esta calle –señala a la avenida- era lodo y terracería, y lodo, no estaba como hoy y así andábamos en la fiesta de la virgen, y cada año nuestros padres nos enseñaron a venir”.

Como fiel seguidora, dijo convencida que la Virgen de los Milagros de Tlaltenango antes hizo milagros, hoy ya no los hace porque no le creen. Con lágrimas en los ojos y la voz quebrada, lamentó que a diferencia de otros años, hoy no se pueda celebrar a la virgen como debería ser, con música, fiesta y alegría.

Como muchos otros: “Pienso que no está contenta –la virgen– porque han sido muchos años que se le celebra. Tenemos mucha fe en ella, es la única herencia que nos dejaron nuestros padres”. Como milagro le rogó “que nos cubra y nos proteja, y que nos vea con misericordia a toda la gente, que crea o no en ella, porque es milagrosa, sobre todo a los niños que los cuide de los temblores y por la pandemia, y que se acabe el Covid-19”.

Los rezos no paran, la gente llega y espera su turno para la misa. La han visitado infinidad de veces, han pasado por el pasillo hasta su santuario otras tantas, pero la fe renace en medio de la incertidumbre y del miedo por los tiempos que estamos viviendo, incluso un temblor que se sintió unas horas antes.

Local

Vacunación para menores de 12 a 17 años en rezago

Los menores podrán recibir la vacuna de Pfizer a partir de este lunes 4 de julio

Local

En Morelos promueven a Sheinbaum “para que siga la transformación”

Militantes morenistas dejan ver desde ahora su respaldo a la actual jefa de Gobierno de la Ciudad de México

Local

Iglesia exige cambiar estrategia de seguridad; "no funciona", dice el obispo

La Caminata por la Paz realizada este sábado, es símbolo genuino y profundo de los anhelos de paz de todos los mexicanos, expresó monseñor Castro Castro

Finanzas

Remesas dan la bienvenida a criptomonedas

El 10 por ciento de los recursos que llegan al país a través de migrantes mexicanos es de esta moneda

Mundo

Policía de Ohio, EU, muestra videos de agentes acribillando a un hombre negro

En el cuerpo de Jayland Walker, quien murió el pasado lunes 27 de julio, se encontraron 60 heridas de bala, presuntamente ocasionada por ocho policías

Sociedad

Disparos interrumpen pase de lista a policías municipales en Ozumba, Edomex

El presidente municipal de Ozumba se encontraba con los elementos de su policía cuando una serie de detonaciones interrumpieron las actividades

Sociedad

Tormenta tropical Bonnie podría convertirse en huracán categoría 2

La Secretaría de Marina (Semar), la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) hicieron un llamado para extremar precauciones

Local

Vacunación para menores de 12 a 17 años en rezago

Los menores podrán recibir la vacuna de Pfizer a partir de este lunes 4 de julio

Mundo

Convocan a plantón en apoyo a líder indígena procesado en Ecuador tras protestas

El plantón fue llamado para este lunes, cuando el líder de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), Leonidas Iza, será procesado por el gobierno