/ miércoles 8 de septiembre de 2021

El regreso a clases

No existe algo que me agradé más que ir a la escuela, desde niño fue una actividad cotidiana que me gustó sobre manera, por eso hasta hace muy poco dejé de ir en calidad de alumno y desde hace unos seis años a la fecha lo hago como maestro en la Facultad de Derecho, número treinta y seis del mundo, que dirige de manera excelsa mi gran amigo el notable doctor Raúl Contreras Bustamante, en la mejor Universidad de Iberoamérica, la UNAM. Antes de esa experiencia impartí clases en la Universidad Vasconcelos, de mi gran maestro Uriel Carmona Sánchez y en la Universidad Europea, de la CTM.

Por eso celebré sobre manera el anuncio del Presidente de México Andrés Manuel López Obrador, y que secundó una maestra que viene de abajo la Secretaria de Educación, Delfina Gómez Álvarez, para regresar presencialmente a la aula aunque sea de manera opcional o híbrida, en la escuela no solamente se aprende académicamente, se crece culturalmente e intelectualmente, se hace deporte y lo más importante se forja comunidad, los compañeros de clases suelen ser amigos entrañables de toda la vida con los que forjas tu carácter y haces historia, por citar un ejemplo yo fui compañero de aula en la primaria de Rodrigo Carrancá y Barquera, hijo de mi maestro y socio el doctor Raúl Carrancá y Rivas.

En el caso de Morelos, por obviedad de las circunstancias el gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo, que no creo que haya sido un asiduo estudiante en la parte académica, secundó la decisión presidencial a través del secretario con mayor habilidad, presencia y preparación de su gabinete el magnánimo abogado Arturo Cornejo Alatorre, que por cierto su hija mayor es la titular del Registro Público de la Propiedad, la también abogada Vanessa Guadalupe Cornejo De Ita, que dicen “propios y extraños” que en la espinosa oficina la mujer de leyes esta haciendo un penoso papel, pero eso es otra historia amable lectora y lector.

Pero regresando al regreso a clases me han informado que las escuelas en todo el país y donde Morelos no es una excepción están totalmente deterioradas, es normal, la ausencia en el aula provocó todo tipo de actos vandálicos e incluso rapiña como el sonado caso del impresionante robo de la secundaria número uno, la Froylán Parroquín García, en Cuernavaca, Morelos. Sobre lo antes escrito es “imperativo categórico” la creación de un fondo especial y extraordinario para remozar y modernizar las escuelas públicas de todo México. No hay más.

Cambiando radicalmente de tema, en días pasados se fue al más allá el ilustre litigante en materia penal, mi amigo y paisano el gran Fernando Valdés Palma, jamás olvidaré las charlas intelectuales sobre la teoría del delito y funcionalismo alemán de: Claus Roxin y Günther Jakobs, de muchas de ellas José Martínez Garrigós fue actor y testigo; también mi amada sobrina Daniela Mariana Soriano Andrade lo quiso mucho al igual que adora a su familia, abrazo fuerte para sus familiares y amigos.

No existe algo que me agradé más que ir a la escuela, desde niño fue una actividad cotidiana que me gustó sobre manera, por eso hasta hace muy poco dejé de ir en calidad de alumno y desde hace unos seis años a la fecha lo hago como maestro en la Facultad de Derecho, número treinta y seis del mundo, que dirige de manera excelsa mi gran amigo el notable doctor Raúl Contreras Bustamante, en la mejor Universidad de Iberoamérica, la UNAM. Antes de esa experiencia impartí clases en la Universidad Vasconcelos, de mi gran maestro Uriel Carmona Sánchez y en la Universidad Europea, de la CTM.

Por eso celebré sobre manera el anuncio del Presidente de México Andrés Manuel López Obrador, y que secundó una maestra que viene de abajo la Secretaria de Educación, Delfina Gómez Álvarez, para regresar presencialmente a la aula aunque sea de manera opcional o híbrida, en la escuela no solamente se aprende académicamente, se crece culturalmente e intelectualmente, se hace deporte y lo más importante se forja comunidad, los compañeros de clases suelen ser amigos entrañables de toda la vida con los que forjas tu carácter y haces historia, por citar un ejemplo yo fui compañero de aula en la primaria de Rodrigo Carrancá y Barquera, hijo de mi maestro y socio el doctor Raúl Carrancá y Rivas.

En el caso de Morelos, por obviedad de las circunstancias el gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo, que no creo que haya sido un asiduo estudiante en la parte académica, secundó la decisión presidencial a través del secretario con mayor habilidad, presencia y preparación de su gabinete el magnánimo abogado Arturo Cornejo Alatorre, que por cierto su hija mayor es la titular del Registro Público de la Propiedad, la también abogada Vanessa Guadalupe Cornejo De Ita, que dicen “propios y extraños” que en la espinosa oficina la mujer de leyes esta haciendo un penoso papel, pero eso es otra historia amable lectora y lector.

Pero regresando al regreso a clases me han informado que las escuelas en todo el país y donde Morelos no es una excepción están totalmente deterioradas, es normal, la ausencia en el aula provocó todo tipo de actos vandálicos e incluso rapiña como el sonado caso del impresionante robo de la secundaria número uno, la Froylán Parroquín García, en Cuernavaca, Morelos. Sobre lo antes escrito es “imperativo categórico” la creación de un fondo especial y extraordinario para remozar y modernizar las escuelas públicas de todo México. No hay más.

Cambiando radicalmente de tema, en días pasados se fue al más allá el ilustre litigante en materia penal, mi amigo y paisano el gran Fernando Valdés Palma, jamás olvidaré las charlas intelectuales sobre la teoría del delito y funcionalismo alemán de: Claus Roxin y Günther Jakobs, de muchas de ellas José Martínez Garrigós fue actor y testigo; también mi amada sobrina Daniela Mariana Soriano Andrade lo quiso mucho al igual que adora a su familia, abrazo fuerte para sus familiares y amigos.