Daniel Martínez

  / jueves 13 de septiembre de 2018

Congreso de rudos

Por lo menos parece rudeza innecesaria con la que está jugando el Congreso del Estado en dos casos muy particulares.

Primero está la eliminación del nombramiento de Flor Desireé Hernández León, como directora del Instituto de la Mujer. Flor es una mujer inteligente a quien después de muchos años de trabajo a favor de la causa de las mujeres no le quedan de ninguna forma dos etiquetas: feminazi y mucho menos graquista. La posición de Flor es de defensa de los derechos de las mujeres, pero también de una amplia escucha, de reconocimiento que los problemas de marginación que padecen las mujeres en Morelos, en México y en muchas partes del mundo parten de esquemas culturales mayormente, por lo que es necesaria la modificación radical de paradigmas sociales para permitir que mujeres y hombres puedan convivir en ambientes libres de violencia (lo que significa desterrar primero la marginación y la inequidad). Estos temas que resultan elementales, parecen escapar de la óptica de muchas instancias de la mujer en el país, lo que las ha vuelto inoperantes. En el caso de Flor, podríamos decir que el Instituto de la Mujer tomó una nueva vida cuando ella asumió las riendas de un organismo que servía realmente para bastante poco y que era obligado a moverse por decenas de activistas mujeres, entre las que estaban las del CIDHAL, que entonces dirigía Flor.

La remoción de la directora del Instituto de la Mujer, es un exceso de la LIV Legislatura que parece dispuesta a borrar cualquier trozo de historia de sus diputados antecesores sin importar si se trata de algo benéfico o no. A final de cuentas, dado que mucho de lo que hicieron sus antecesores en las últimas semanas de su encargo fue terrible, por lo menos mediáticamente, los legisladores se sienten con el respaldo social suficiente para “corregir”, incluso lo bueno. Diríase que en el caso del Instituto de la Mujer, los diputados están poniendo una especie de coma ejecutiva, esa que da lo mismo si está o no, pero demuestra poder y autoridad. Se trata, a todas luces, de un error que difícilmente será corregido y que ha provocado ya la ira justificada de organizaciones de mujeres en todo el estado y en varias partes del país. ¿Había necesidad de ello?

Segundo exceso de rudeza es la eliminación de Morena de las comisiones legislativas más relevantes. De los 20 diputados que tendrían que integrar 27 comisiones, Javier García Chávez fue incluido sólo como presidente de la comisión de ética legislativa. Javier García fue el primer coordinador parlamentario de los diputados electos de Morena, y habría sido, en otro escenario, el presidente de la Junta de Coordinación Política del congreso. A los de Morena, no les tocó ninguna de las comisiones de verdadero peso en el Congreso local, Gobernación y Gran Jurado fue para el PT, lo mismo que las de trabajo y previsión social, transporte, salud y la de fortalecimiento municipal; el PES se agenció las de justicia y derechos humanos, planeación para el desarrollo social, desarrollo y conflictos agrarios, y atención a personas con discapacidad. La poderosa comisión de Hacienda le fue cedida a la diputada Rosalina Mazari, del PRI; al Humanista le entregaron dos comisiones, la de Juventud y la de Deporte; al PAN, medio ambiente y de la familia; a Movimiento Ciudadano le tocó la comisión de participación ciudadana y reforma política. El diferendo entre Morena y quienes fueron sus aliados en la elección de julio pasado ha resultado muy caro a los de López Obrador, por más que digan sus ahora rivales que no hay ruptura. Este Congreso se lleva pesado.


Twitter: @martinellito

Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

Por lo menos parece rudeza innecesaria con la que está jugando el Congreso del Estado en dos casos muy particulares.

Primero está la eliminación del nombramiento de Flor Desireé Hernández León, como directora del Instituto de la Mujer. Flor es una mujer inteligente a quien después de muchos años de trabajo a favor de la causa de las mujeres no le quedan de ninguna forma dos etiquetas: feminazi y mucho menos graquista. La posición de Flor es de defensa de los derechos de las mujeres, pero también de una amplia escucha, de reconocimiento que los problemas de marginación que padecen las mujeres en Morelos, en México y en muchas partes del mundo parten de esquemas culturales mayormente, por lo que es necesaria la modificación radical de paradigmas sociales para permitir que mujeres y hombres puedan convivir en ambientes libres de violencia (lo que significa desterrar primero la marginación y la inequidad). Estos temas que resultan elementales, parecen escapar de la óptica de muchas instancias de la mujer en el país, lo que las ha vuelto inoperantes. En el caso de Flor, podríamos decir que el Instituto de la Mujer tomó una nueva vida cuando ella asumió las riendas de un organismo que servía realmente para bastante poco y que era obligado a moverse por decenas de activistas mujeres, entre las que estaban las del CIDHAL, que entonces dirigía Flor.

La remoción de la directora del Instituto de la Mujer, es un exceso de la LIV Legislatura que parece dispuesta a borrar cualquier trozo de historia de sus diputados antecesores sin importar si se trata de algo benéfico o no. A final de cuentas, dado que mucho de lo que hicieron sus antecesores en las últimas semanas de su encargo fue terrible, por lo menos mediáticamente, los legisladores se sienten con el respaldo social suficiente para “corregir”, incluso lo bueno. Diríase que en el caso del Instituto de la Mujer, los diputados están poniendo una especie de coma ejecutiva, esa que da lo mismo si está o no, pero demuestra poder y autoridad. Se trata, a todas luces, de un error que difícilmente será corregido y que ha provocado ya la ira justificada de organizaciones de mujeres en todo el estado y en varias partes del país. ¿Había necesidad de ello?

Segundo exceso de rudeza es la eliminación de Morena de las comisiones legislativas más relevantes. De los 20 diputados que tendrían que integrar 27 comisiones, Javier García Chávez fue incluido sólo como presidente de la comisión de ética legislativa. Javier García fue el primer coordinador parlamentario de los diputados electos de Morena, y habría sido, en otro escenario, el presidente de la Junta de Coordinación Política del congreso. A los de Morena, no les tocó ninguna de las comisiones de verdadero peso en el Congreso local, Gobernación y Gran Jurado fue para el PT, lo mismo que las de trabajo y previsión social, transporte, salud y la de fortalecimiento municipal; el PES se agenció las de justicia y derechos humanos, planeación para el desarrollo social, desarrollo y conflictos agrarios, y atención a personas con discapacidad. La poderosa comisión de Hacienda le fue cedida a la diputada Rosalina Mazari, del PRI; al Humanista le entregaron dos comisiones, la de Juventud y la de Deporte; al PAN, medio ambiente y de la familia; a Movimiento Ciudadano le tocó la comisión de participación ciudadana y reforma política. El diferendo entre Morena y quienes fueron sus aliados en la elección de julio pasado ha resultado muy caro a los de López Obrador, por más que digan sus ahora rivales que no hay ruptura. Este Congreso se lleva pesado.


Twitter: @martinellito

Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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