/ jueves 3 de diciembre de 2020

Plantas vs. animales

Esta semana, como parte de mis labores en la UAEM (en mi materia de Biología Evolutiva de la Facultad de Ciencias Biológicas), me tocó impartir el tema de las diferencias fundamentales evolutivas entre plantas y animales.

Esta sección la incluí (aparte) como consecuencia de una pregunta de uno de mis estudiantes con respecto a cuándo iba a tocar ese importante tema en la clase.

Si es un tema fundamental debido a que existen varias importantes diferencias evolutivas fundamentales entre plantas y animales, de manera general. Las plantas -por ejemplo- no tienen un sistema cerrado como los animales. Siendo su servidor un botánico empedernido, todavía no he encontrado una planta que tenga una caja toráxica como tal; que tengan órganos únicos bien distinguidos -uno del otro- y unitariamente. Los animales (en general) tienen una centralización y normalmente cuentan con órganos únicos que generalmente están en un sitio determinado (caja toráxica en vertebrados, por ejemplo). Además de esta importante diferencia entre plantas y animales (superiores), incluyo otras diferencias adicionales entre ambos grupos principales.

En primer lugar, las plantas son autótrofas y los animales heterótrofos, siendo esta una diferencia fundamental entre ambos grupos; lo cual tiene que ver con aspectos importantes como la búsqueda de sus propios alimentos. En segundo lugar, las plantas tienen un sistema abierto que quiere decir: que los nutrientes y el agua entran por las raíces y finalmente salen por las hojas (por ejemplo), por lo cual se liberan ciertos elementos como el CO2. Los animales, en contraste, presentan un sistema cerrado, representado por las venas y arterias, por ejemplo. En lo referente a su propio cuidado, las plantas están los 365 días del año a expensas de cualquier tirano que la quiera “ultrajar”. Por eso, las plantas normalmente son sésiles, no así los animales, que normalmente siempre están escondiéndose de sus depredadores; casi siempre muy nerviosos y están en continuo movimiento. Por eso, entre otras importantes razones, los animales sí tienen un sistema nervioso central, normalmente muy sofisticado.

Claro que sí existen ciertas diferencias evolutivas ente plantas y animales, y éstas tienen repercusiones muy especiales en ambos grupos principales. Esto origina que en términos generales las plantas sean más susceptibles a los cambios. Por ejemplo, las plantas tienen más casos de hibridación comparado con animales. Asimismo, los casos de especiación simpátrica, muy complicados de ocurrir, son también más comunes en plantas. Por otro lado, la poliploidia un “error” al incrementar el número de cromosomas, es también mucho más común en plantas; por supuesto que no viene al caso entrar en detalles en este asunto.

Por esta razón, aunque también todos estos procesos se presentan también en animales, son mucho más comunes en plantas. Por ejemplo, si la hoja de las plantas cambia sustancialmente su tamaño, el efecto sobre su fisiología, anatomía y aptitud (por ejemplo) es mucho menor en una planta que en un animal. Aunque los cambios en este caso, si son considerables, para nada se comparan con las repercusiones que tendría en animales. Es decir, si cambiara el tamaño de las garras superiores del chita (por ejemplo), las repercusiones en aptitud que tendría en este animal, son mayores que en el girasol, solo por poner un ejemplo. Si se incrementa sustancialmente el tamaño de dicha garra, muy probablemente seria mucho menos apto este chita, provocándole muy pronto la muerte.

Amables lectores, si se dan cuenta, yo comúnmente en biología uso palabras tales como: normalmente, principalmente, o comúnmente. La razón principal es que en biología siempre hay excepciones y, por lo tanto, tiene uno que entender que debe evitar -al máximo- ser totalitario. Pero bueno, regresando al tema de las diferencias evolutivas fundamentales, entre animales y plantas, no es para decir (o no) que algunos grupos son “mejores” que otros, sino para (mínimo) entender que ambos tienen bondades especiales. Ojalá que los futuros estudiosos de la biología no se “maravillen”, a primera vista, del grupo bilógico que seleccionan para su tesis, sea animal o planta.

Esta semana, como parte de mis labores en la UAEM (en mi materia de Biología Evolutiva de la Facultad de Ciencias Biológicas), me tocó impartir el tema de las diferencias fundamentales evolutivas entre plantas y animales.

Esta sección la incluí (aparte) como consecuencia de una pregunta de uno de mis estudiantes con respecto a cuándo iba a tocar ese importante tema en la clase.

Si es un tema fundamental debido a que existen varias importantes diferencias evolutivas fundamentales entre plantas y animales, de manera general. Las plantas -por ejemplo- no tienen un sistema cerrado como los animales. Siendo su servidor un botánico empedernido, todavía no he encontrado una planta que tenga una caja toráxica como tal; que tengan órganos únicos bien distinguidos -uno del otro- y unitariamente. Los animales (en general) tienen una centralización y normalmente cuentan con órganos únicos que generalmente están en un sitio determinado (caja toráxica en vertebrados, por ejemplo). Además de esta importante diferencia entre plantas y animales (superiores), incluyo otras diferencias adicionales entre ambos grupos principales.

En primer lugar, las plantas son autótrofas y los animales heterótrofos, siendo esta una diferencia fundamental entre ambos grupos; lo cual tiene que ver con aspectos importantes como la búsqueda de sus propios alimentos. En segundo lugar, las plantas tienen un sistema abierto que quiere decir: que los nutrientes y el agua entran por las raíces y finalmente salen por las hojas (por ejemplo), por lo cual se liberan ciertos elementos como el CO2. Los animales, en contraste, presentan un sistema cerrado, representado por las venas y arterias, por ejemplo. En lo referente a su propio cuidado, las plantas están los 365 días del año a expensas de cualquier tirano que la quiera “ultrajar”. Por eso, las plantas normalmente son sésiles, no así los animales, que normalmente siempre están escondiéndose de sus depredadores; casi siempre muy nerviosos y están en continuo movimiento. Por eso, entre otras importantes razones, los animales sí tienen un sistema nervioso central, normalmente muy sofisticado.

Claro que sí existen ciertas diferencias evolutivas ente plantas y animales, y éstas tienen repercusiones muy especiales en ambos grupos principales. Esto origina que en términos generales las plantas sean más susceptibles a los cambios. Por ejemplo, las plantas tienen más casos de hibridación comparado con animales. Asimismo, los casos de especiación simpátrica, muy complicados de ocurrir, son también más comunes en plantas. Por otro lado, la poliploidia un “error” al incrementar el número de cromosomas, es también mucho más común en plantas; por supuesto que no viene al caso entrar en detalles en este asunto.

Por esta razón, aunque también todos estos procesos se presentan también en animales, son mucho más comunes en plantas. Por ejemplo, si la hoja de las plantas cambia sustancialmente su tamaño, el efecto sobre su fisiología, anatomía y aptitud (por ejemplo) es mucho menor en una planta que en un animal. Aunque los cambios en este caso, si son considerables, para nada se comparan con las repercusiones que tendría en animales. Es decir, si cambiara el tamaño de las garras superiores del chita (por ejemplo), las repercusiones en aptitud que tendría en este animal, son mayores que en el girasol, solo por poner un ejemplo. Si se incrementa sustancialmente el tamaño de dicha garra, muy probablemente seria mucho menos apto este chita, provocándole muy pronto la muerte.

Amables lectores, si se dan cuenta, yo comúnmente en biología uso palabras tales como: normalmente, principalmente, o comúnmente. La razón principal es que en biología siempre hay excepciones y, por lo tanto, tiene uno que entender que debe evitar -al máximo- ser totalitario. Pero bueno, regresando al tema de las diferencias evolutivas fundamentales, entre animales y plantas, no es para decir (o no) que algunos grupos son “mejores” que otros, sino para (mínimo) entender que ambos tienen bondades especiales. Ojalá que los futuros estudiosos de la biología no se “maravillen”, a primera vista, del grupo bilógico que seleccionan para su tesis, sea animal o planta.

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