/ martes 17 de agosto de 2021

Posible levantamiento de sanciones a Venezuela

Como resultado de la iniciativa de México, tendiente a conseguir que las decisiones que afectan a los pueblos de América Latina sean tomadas por sus propios gobiernos, se establecieron conversaciones en nuestro país entre delegaciones del régimen bolivariano y la oposición de Venezuela, cuyo resultado puede ser el levantamiento a corto plazo de las asfixiantes sanciones internacionales que afectan a ese país.

Durante la conmemoración del natalicio de Simón Bolívar, El Libertador, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador manifestó abiertamente el rechazo de nuestro país a las sanciones de USA que afectan a Cuba y Venezuela, y planteó hacer a un lado a la OEA (Organización de Estados Americanos) órgano servil tradicional de los intereses de USA, para dar impulso a la Comunidad de Naciones de América Latina y el Caribe (CELAC).

El canciller Marcelo Ebrard posteriormente tomó la iniciativa diplomática, por lo cual logró que dialogaran en un país neutral (México) delegados de ambas partes, es decir del gobierno y la oposición de Venezuela. Estos ya han publicado un memorando de entendimiento donde exponen diversos temas a tratar, entre ellos el levantamiento de las sanciones contra Venezuela, el otorgamiento de garantías para todos los participantes en las próximas elecciones del 21 de noviembre; el cumplimiento de estándares internacionales durante su realización (principalmente la presencia de observadores) respeto al marco constitucional de Venezuela y renuncia de ambos al uso de la fuerza y la violencia para dirimir el conflicto.

Con estos acuerdos, se han logrado superar las posturas extremistas de la franja opositora encabezada por Juan Guaidó, que apostaba a las sanciones, incluyendo el posible uso de la fuerza militar por parte de USA, para obtener el derrocamiento del gobierno bolivariano de Nicolás Maduro. De hoy en adelante, la franja de la oposición que considera viable la llegada al poder por la vía electoral ha salido adelante, y ha puesto todo su capital político al servicio de una solución negociada.

Al respecto, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, declaró en conferencia de prensa que el gobierno y el pueblo de Venezuela “aplastaron” la política impuesta por el expresidente Donald Trump, así como a la fracción intransigente de la oposición, encabezada por los militantes del Partido “Voluntad Popular” de Juan Guaidó, entre ellos Freddy Guevara, los cuales en dos ocasiones, en 2016 y 2018, “patearon la mesa de negociaciones” y dinamitaron la posibilidad de llegar a un acuerdo político.

El representante del gobierno de Venezuela en los diálogos es Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, y por la oposición acude el abogado Gerardo Blyde Pérez, de la “Plataforma Unida”. El teatro de la firma del memorando de acuerdo fue el Museo Nacional de Antropología, y aparece como garante del proceso el gobierno de Noruega, reconocido internacionalmente por su neutralidad.

Tanto el gobierno de USA como los de Canadá y de la Unión Europea (UE) se han comprometido a levantar las sanciones si el diálogo entre las partes en Venezuela tiene éxito. De antemano, uno de los líderes opositores más destacados, Enrique Capriles Radonski –quien fuera candidato presidencial contra Hugo Chávez—ya había accedido a participar en el proceso electoral, porque consideró que el gobierno de Nicolás Maduro ha otorgado las garantías suficientes para realizar comicios limpios y transparentes.

Se ha doblegado así la parte intransigente de la oposición, encabezada por Juan Guaidó, ante los nulos avances de la oposición en Venezuela, ya que una parte del pueblo considera que las sanciones de USA se mantienen –al menos en parte—por el apoyo interno que le brindan los opositores. De hecho, Guaidó como “Presidente encargado” solo se sostuvo por el apoyo directo de Donald Trump y de los gobiernos derechistas agrupados en torno al Pacto de Lima, hoy en franca descomposición.

Venezuela ha llegado al extremo de que –aunque es el país cuenta con las mayores reservas de petróleo en el mundo, incluso mayores que las de Arabia Saudita—tenga hoy problemas para el suministro de gasolina y diésel a su población, ya que el embargo impide al gobierno bolivariano comprar refacciones y maquinaria en el mercado mundial, y tales refacciones son necesarias para mantener funcionando la maquinaria petrolera. Es imposible ocultar la responsabilidad del embargo en las actuales condiciones de desastre de la economía venezolana.

Asimismo, al bloquear los fondos venezolanos en la banca de Londres y en el territorio de USA, se ha dificultado al gobierno de Venezuela adquirir los alimentos y medicinas en esta etapa de pandemia. Al igual que en Cuba, el bloqueo a Venezuela ha sido considerado criminal en diversos foros internacionales.

La medida del bloqueo, además, va directamente contra los principios de No Intervención y Autodeterminación de los Pueblos, que en México son un principio constitucional y han sido base de la política exterior del país desde la época cardenista e incluso durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Solo fue suspendida durante el periodo neoliberal, dentro del cual se afirmaba que ya no debería existir el principio de soberanía, empleando más bien el concepto de “soberanía limitada”.

Muchos factores internos y externos se han juntado para llegar a este punto en Venezuela. De los factores internos se puede destacar la enorme resistencia del pueblo venezolano ante las privaciones y la derrota de la oposición golpista; y de las externas, vale subrayar la existencia de una nueva diplomacia mexicana, comprometida con América Latina y con la defensa de los intereses regionales en contra de los designios imperiales.


Como resultado de la iniciativa de México, tendiente a conseguir que las decisiones que afectan a los pueblos de América Latina sean tomadas por sus propios gobiernos, se establecieron conversaciones en nuestro país entre delegaciones del régimen bolivariano y la oposición de Venezuela, cuyo resultado puede ser el levantamiento a corto plazo de las asfixiantes sanciones internacionales que afectan a ese país.

Durante la conmemoración del natalicio de Simón Bolívar, El Libertador, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador manifestó abiertamente el rechazo de nuestro país a las sanciones de USA que afectan a Cuba y Venezuela, y planteó hacer a un lado a la OEA (Organización de Estados Americanos) órgano servil tradicional de los intereses de USA, para dar impulso a la Comunidad de Naciones de América Latina y el Caribe (CELAC).

El canciller Marcelo Ebrard posteriormente tomó la iniciativa diplomática, por lo cual logró que dialogaran en un país neutral (México) delegados de ambas partes, es decir del gobierno y la oposición de Venezuela. Estos ya han publicado un memorando de entendimiento donde exponen diversos temas a tratar, entre ellos el levantamiento de las sanciones contra Venezuela, el otorgamiento de garantías para todos los participantes en las próximas elecciones del 21 de noviembre; el cumplimiento de estándares internacionales durante su realización (principalmente la presencia de observadores) respeto al marco constitucional de Venezuela y renuncia de ambos al uso de la fuerza y la violencia para dirimir el conflicto.

Con estos acuerdos, se han logrado superar las posturas extremistas de la franja opositora encabezada por Juan Guaidó, que apostaba a las sanciones, incluyendo el posible uso de la fuerza militar por parte de USA, para obtener el derrocamiento del gobierno bolivariano de Nicolás Maduro. De hoy en adelante, la franja de la oposición que considera viable la llegada al poder por la vía electoral ha salido adelante, y ha puesto todo su capital político al servicio de una solución negociada.

Al respecto, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, declaró en conferencia de prensa que el gobierno y el pueblo de Venezuela “aplastaron” la política impuesta por el expresidente Donald Trump, así como a la fracción intransigente de la oposición, encabezada por los militantes del Partido “Voluntad Popular” de Juan Guaidó, entre ellos Freddy Guevara, los cuales en dos ocasiones, en 2016 y 2018, “patearon la mesa de negociaciones” y dinamitaron la posibilidad de llegar a un acuerdo político.

El representante del gobierno de Venezuela en los diálogos es Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, y por la oposición acude el abogado Gerardo Blyde Pérez, de la “Plataforma Unida”. El teatro de la firma del memorando de acuerdo fue el Museo Nacional de Antropología, y aparece como garante del proceso el gobierno de Noruega, reconocido internacionalmente por su neutralidad.

Tanto el gobierno de USA como los de Canadá y de la Unión Europea (UE) se han comprometido a levantar las sanciones si el diálogo entre las partes en Venezuela tiene éxito. De antemano, uno de los líderes opositores más destacados, Enrique Capriles Radonski –quien fuera candidato presidencial contra Hugo Chávez—ya había accedido a participar en el proceso electoral, porque consideró que el gobierno de Nicolás Maduro ha otorgado las garantías suficientes para realizar comicios limpios y transparentes.

Se ha doblegado así la parte intransigente de la oposición, encabezada por Juan Guaidó, ante los nulos avances de la oposición en Venezuela, ya que una parte del pueblo considera que las sanciones de USA se mantienen –al menos en parte—por el apoyo interno que le brindan los opositores. De hecho, Guaidó como “Presidente encargado” solo se sostuvo por el apoyo directo de Donald Trump y de los gobiernos derechistas agrupados en torno al Pacto de Lima, hoy en franca descomposición.

Venezuela ha llegado al extremo de que –aunque es el país cuenta con las mayores reservas de petróleo en el mundo, incluso mayores que las de Arabia Saudita—tenga hoy problemas para el suministro de gasolina y diésel a su población, ya que el embargo impide al gobierno bolivariano comprar refacciones y maquinaria en el mercado mundial, y tales refacciones son necesarias para mantener funcionando la maquinaria petrolera. Es imposible ocultar la responsabilidad del embargo en las actuales condiciones de desastre de la economía venezolana.

Asimismo, al bloquear los fondos venezolanos en la banca de Londres y en el territorio de USA, se ha dificultado al gobierno de Venezuela adquirir los alimentos y medicinas en esta etapa de pandemia. Al igual que en Cuba, el bloqueo a Venezuela ha sido considerado criminal en diversos foros internacionales.

La medida del bloqueo, además, va directamente contra los principios de No Intervención y Autodeterminación de los Pueblos, que en México son un principio constitucional y han sido base de la política exterior del país desde la época cardenista e incluso durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Solo fue suspendida durante el periodo neoliberal, dentro del cual se afirmaba que ya no debería existir el principio de soberanía, empleando más bien el concepto de “soberanía limitada”.

Muchos factores internos y externos se han juntado para llegar a este punto en Venezuela. De los factores internos se puede destacar la enorme resistencia del pueblo venezolano ante las privaciones y la derrota de la oposición golpista; y de las externas, vale subrayar la existencia de una nueva diplomacia mexicana, comprometida con América Latina y con la defensa de los intereses regionales en contra de los designios imperiales.


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