/ lunes 16 de mayo de 2022

Control y debilidad institucional

Por lo que hace a la forma en que la sociedad incide en la definición de los sistemas de partidos y los sistemas electorales, en términos generales, sin restar valor a las afirmaciones de otros teóricos como Nohlen y Grumm, que afirman que con base en la fragmentación social se da paso a un sistema proporcional y multipartidista, el sistema de partidos puede surgir al margen del sistema electoral, como ocurre en el caso de Estados Unidos que esencialmente es bipartidista.
Es importante también analizar que no necesariamente la multiplicidad de partidos posibles es igual al número real de partidos lanzados y mucho menos al de partidos conocidos. Esto depende del acceso a los medios masivos y al dinero. Aun así, lograr que un partido obtenga votos depende precisamente del voto estratégico. Más aún: lo fundamental es que los votos se conviertan en escaños. Existe otra escala más importante: lograr que un partido pase de un ámbito local y distrital a una visión y presencia nacional.
Un proceso similar ocurre en la selección de candidatos. El número de los posibles candidatos se reduce a los reales, posteriormente a los candidatos participantes y, finalmente, al número de candidatos que obtiene votos y eventualmente escaños. El voto estratégico de élites y masivo determina a los candidatos ganadores en gran medida.
No obstante, .¿cómo decidir quién tiene posibilidades de ganar en un sistema electoral dado? Cox nos dice que depende de las motivaciones de los votantes y del supuesto sobre las expectativas que genera el candidato. Sin embargo, hay maneras en las que el elector puede desperdiciar su voto: sufragando por el ganador seguro o votando por el perdedor seguro. Para la nominación de candidatos en algunos gobiernos no hay leyes que regulen cómo deben hacerlo los partidos políticos y en otros se ofrecen detalladas cláusulas para ello, a fin de garantizar que sus procedimientos sean democráticos.
Para la votación de los ciudadanos y la estructuración de sus votos, existen sistemas de una sola o varias vueltas.
Puesto que el estudio de Cox se centra en el ámbito legislativo, se define “el distrito electoral como un área geográfica definida legalmente en la cual se suman los votos y se asignan los escaños, y donde la magnitud del distrito es el número de representantes facultados para ser elegidos”
El proyecto del lopezobradorismo en torno a la reforma electoral no se basa en consideraciones técnicas en torno por ejemplo a la redistritación electoral para una auténtica representación política, tampoco en identificar a los mexicanos, menos aún se ocupa de la organización electoral o de la distribución del financiamiento público a los partidos, dado que esas tareas se cumplen con arreglo a la constitución y las leyes que, han logrado la realización de elecciones libres, auténticas y periódicas. La tarea del gobierno es la oscuridad con epicentro en la secretaría de Gobernación, es volver a un esquema en que el gobierno logre o debilitar al límite de sus posibilidades al Instituto Nacional Electoral o bien, construir el escenario para desconocer las próximas elecciones presidenciales si la lógica y proyecto de su candidat@ se estrella con la política de la realidad.


Facebook: Daniel Adame Osorio.
Instagram: @danieladameosorio.
Twitter: @Danieldao1

Por lo que hace a la forma en que la sociedad incide en la definición de los sistemas de partidos y los sistemas electorales, en términos generales, sin restar valor a las afirmaciones de otros teóricos como Nohlen y Grumm, que afirman que con base en la fragmentación social se da paso a un sistema proporcional y multipartidista, el sistema de partidos puede surgir al margen del sistema electoral, como ocurre en el caso de Estados Unidos que esencialmente es bipartidista.
Es importante también analizar que no necesariamente la multiplicidad de partidos posibles es igual al número real de partidos lanzados y mucho menos al de partidos conocidos. Esto depende del acceso a los medios masivos y al dinero. Aun así, lograr que un partido obtenga votos depende precisamente del voto estratégico. Más aún: lo fundamental es que los votos se conviertan en escaños. Existe otra escala más importante: lograr que un partido pase de un ámbito local y distrital a una visión y presencia nacional.
Un proceso similar ocurre en la selección de candidatos. El número de los posibles candidatos se reduce a los reales, posteriormente a los candidatos participantes y, finalmente, al número de candidatos que obtiene votos y eventualmente escaños. El voto estratégico de élites y masivo determina a los candidatos ganadores en gran medida.
No obstante, .¿cómo decidir quién tiene posibilidades de ganar en un sistema electoral dado? Cox nos dice que depende de las motivaciones de los votantes y del supuesto sobre las expectativas que genera el candidato. Sin embargo, hay maneras en las que el elector puede desperdiciar su voto: sufragando por el ganador seguro o votando por el perdedor seguro. Para la nominación de candidatos en algunos gobiernos no hay leyes que regulen cómo deben hacerlo los partidos políticos y en otros se ofrecen detalladas cláusulas para ello, a fin de garantizar que sus procedimientos sean democráticos.
Para la votación de los ciudadanos y la estructuración de sus votos, existen sistemas de una sola o varias vueltas.
Puesto que el estudio de Cox se centra en el ámbito legislativo, se define “el distrito electoral como un área geográfica definida legalmente en la cual se suman los votos y se asignan los escaños, y donde la magnitud del distrito es el número de representantes facultados para ser elegidos”
El proyecto del lopezobradorismo en torno a la reforma electoral no se basa en consideraciones técnicas en torno por ejemplo a la redistritación electoral para una auténtica representación política, tampoco en identificar a los mexicanos, menos aún se ocupa de la organización electoral o de la distribución del financiamiento público a los partidos, dado que esas tareas se cumplen con arreglo a la constitución y las leyes que, han logrado la realización de elecciones libres, auténticas y periódicas. La tarea del gobierno es la oscuridad con epicentro en la secretaría de Gobernación, es volver a un esquema en que el gobierno logre o debilitar al límite de sus posibilidades al Instituto Nacional Electoral o bien, construir el escenario para desconocer las próximas elecciones presidenciales si la lógica y proyecto de su candidat@ se estrella con la política de la realidad.


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