/ martes 26 de octubre de 2021

El reto de Dalila

Menos de dos mil quinientos panistas votaron para designar a su dirigente en Morelos. El número refleja la reducida militancia, en general de los partidos políticos. De la cantidad de panistas que participaron el 74%, más de mil ochocientos, quisieron que Dalila Morales Sandoval, la ex diputada local y ex tesorera del comité, presida el partido en los próximos meses y hasta después de la elección del 2024, en que Acción Nacional buscará hacerse de la gubernatura del estado, 33 de los 36 ayuntamientos (en los tres indígenas los procesos son diferentes), y la mayoría de las diputaciones locales.

Se trata de una tarea nada fácil, si bien el PAN podría considerar un crecimiento relativo en el proceso electoral pasado, que lo consolidó como la segunda fuerza en la entidad, en términos prácticos, Acción Nacional logró triunfos en apenas cinco municipios y de ellos en dos tuvo que coaligarse y en Cuernavaca, el más grande de ellos postuló a un candidato externo. También logró cuatro de las 20 diputaciones, tres de mayoría pero en dos de ellas también postuló a candidatos externos. Es decir, el PAN por sí mismo podría no haber logrado crecimiento real sin los votos de sus aspirantes ciudadanos: José Luis Urióstegui (alcalde electo de Cuernavaca), Andrea Gordillo y Ángel Adame (diputados por los distritos 1 y 2, de Cuernavaca).

Dado el alto respaldo que tienen los alcaldes de Morena, Rafael Reyes y Juan Ángel Flores, en Jiutepec y Jojutla; el control que aún ejerce el grupo de Agustín Alonso en Yautepec, y la preferencia que Cuautla ha mostrado por la izquierda en las últimas elecciones, para el PAN es impensable hacerse del gobierno estatal sin ganar ampliamente Cuernavaca y crecer en términos reales en Jiutepec, Cuautla, Temixco, Yautepec y Ayala o Zapata. Es decir, apostar sólo al desgaste natural de Morena en el estado y a los conflictos internos que seguramente tendrá de aquí a la designación de sus candidatos y después de ello, será insuficiente para lograr la gubernatura.

El reto para Dalila es mucho mayor de lo que parece en su discurso; una alocución que tiene dos interpretaciones; primera, ser únicamente para panistas, en cuyo caso aquello de llevar la ideología del PAN al poder es un tranquilizador para la militancia pero no un bien electoral; y segunda, apostar a que los principios de Acción Nacional, incluidos los más recalcitrantes como la penalización del aborto, logren el respaldo de la mayoría de los morelenses; lo que parece un suicidio político o la explicación de que aún con altos niveles de satisfacción en los ayuntamientos que administra, los panistas sean vistos con cierta sospecha cuando se trata de confiarles el estado.

Porque siendo sinceros, no parece que Acción Nacional tenga aún aspirantes que puedan competir con Morena para la gubernatura en el 2024; es más no parece tenerlos ni para los ayuntamientos en que debe ganar o competir muy de cerca en el 2024. Así que es muy probable que deba recurrir a candidatos externos, ciudadanos que difícilmente se comprometerían con los dogmatismos de izquierda o de derecha. La estrategia no es equívoca, sobre todo si se considera que la sociedad tampoco es partidaria de los radicalismos.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

Menos de dos mil quinientos panistas votaron para designar a su dirigente en Morelos. El número refleja la reducida militancia, en general de los partidos políticos. De la cantidad de panistas que participaron el 74%, más de mil ochocientos, quisieron que Dalila Morales Sandoval, la ex diputada local y ex tesorera del comité, presida el partido en los próximos meses y hasta después de la elección del 2024, en que Acción Nacional buscará hacerse de la gubernatura del estado, 33 de los 36 ayuntamientos (en los tres indígenas los procesos son diferentes), y la mayoría de las diputaciones locales.

Se trata de una tarea nada fácil, si bien el PAN podría considerar un crecimiento relativo en el proceso electoral pasado, que lo consolidó como la segunda fuerza en la entidad, en términos prácticos, Acción Nacional logró triunfos en apenas cinco municipios y de ellos en dos tuvo que coaligarse y en Cuernavaca, el más grande de ellos postuló a un candidato externo. También logró cuatro de las 20 diputaciones, tres de mayoría pero en dos de ellas también postuló a candidatos externos. Es decir, el PAN por sí mismo podría no haber logrado crecimiento real sin los votos de sus aspirantes ciudadanos: José Luis Urióstegui (alcalde electo de Cuernavaca), Andrea Gordillo y Ángel Adame (diputados por los distritos 1 y 2, de Cuernavaca).

Dado el alto respaldo que tienen los alcaldes de Morena, Rafael Reyes y Juan Ángel Flores, en Jiutepec y Jojutla; el control que aún ejerce el grupo de Agustín Alonso en Yautepec, y la preferencia que Cuautla ha mostrado por la izquierda en las últimas elecciones, para el PAN es impensable hacerse del gobierno estatal sin ganar ampliamente Cuernavaca y crecer en términos reales en Jiutepec, Cuautla, Temixco, Yautepec y Ayala o Zapata. Es decir, apostar sólo al desgaste natural de Morena en el estado y a los conflictos internos que seguramente tendrá de aquí a la designación de sus candidatos y después de ello, será insuficiente para lograr la gubernatura.

El reto para Dalila es mucho mayor de lo que parece en su discurso; una alocución que tiene dos interpretaciones; primera, ser únicamente para panistas, en cuyo caso aquello de llevar la ideología del PAN al poder es un tranquilizador para la militancia pero no un bien electoral; y segunda, apostar a que los principios de Acción Nacional, incluidos los más recalcitrantes como la penalización del aborto, logren el respaldo de la mayoría de los morelenses; lo que parece un suicidio político o la explicación de que aún con altos niveles de satisfacción en los ayuntamientos que administra, los panistas sean vistos con cierta sospecha cuando se trata de confiarles el estado.

Porque siendo sinceros, no parece que Acción Nacional tenga aún aspirantes que puedan competir con Morena para la gubernatura en el 2024; es más no parece tenerlos ni para los ayuntamientos en que debe ganar o competir muy de cerca en el 2024. Así que es muy probable que deba recurrir a candidatos externos, ciudadanos que difícilmente se comprometerían con los dogmatismos de izquierda o de derecha. La estrategia no es equívoca, sobre todo si se considera que la sociedad tampoco es partidaria de los radicalismos.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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