/ domingo 15 de octubre de 2023

Las aguas subterráneas, reservas en riesgo

La demanda de agua está aumentando. Se incrementa la presión sobre los recursos hídricos debido a su uso excesivo, la contaminación y el cambio climático. Las sequías y las olas de calor son cada vez más intensas y frecuentes. El aumento del nivel del mar está provocando que las aguas salinas se infiltren en los acuíferos costeros y estamos agotando las reservas freáticas más superficiales. Este fue parte del Mensaje del Secretario General de la ONU con motivo del Día Mundial del Agua del 2022.

Y viene al caso porque esta semana se llevó a cabo el XIII Congreso Nacional de Aguas Subterráneas en las instalaciones de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, en la ciudad de La Paz, y el mensaje fue casi idéntico. México está sometiendo a sus acuíferos a un alto estrés, a una elevada presión por la creciente demanda, por la mayor contaminación y por la menor disponibilidad derivada del cambio climático. Según la última información publicada por la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) en el documento Estadísticas del Agua en México 2019, de los 653 acuíferos existentes, ya 245 se encuentran sin disponibilidad para autorizar nuevos aprovechamientos, 115 se encuentran en condiciones de sobrexplotación, 18 con intrusión salina y 32 bajo el fenómeno de salinización de los suelos o aguas subterráneas salobres.

Las aguas subterráneas desempeñan un papel de gran importancia para la sustentabilidad y el desarrollo socioeconómico del país gracias a sus características físicas que les permiten ser aprovechadas de manera variable, funcionan como almacenamientos y redes subterráneas, que permiten extraer agua en cualquier época del año de prácticamente cualquier punto de la superficie del acuífero. Funcionan además como filtros que purifican y preservan la calidad del agua mucho más que las aguas superficiales, que escurren por la superficie y son más vulnerables a la contaminación.

El agua subterránea no se ve, pero no podemos permitirnos no pensar en ella. Esa agua, almacenada en el subsuelo es nuestra mayor fuente de agua dulce líquida, sustenta el abastecimiento de agua potable, los sistemas de saneamiento, la agricultura, la industria y los ecosistemas. Casi el 40% del volumen total concesionado para todos los usos en México procede de agua subterránea y en el caso particular del abastecimiento de agua potable, alrededor del 60% del agua que se abastece depende de nuestros acuíferos.

Por eso es tan importante llamar la atención hacia la conservación de estas reservas, están en riesgo, mas de la tercera parte de nuestros acuíferos ya no tienen disponibilidad y cerca del 20% ya están sobreexplotados.

El agua puede ser una fuente de conflicto, pero también de cooperación. Es esencial que trabajemos juntos para lograr una mejor gestión de todas las fuentes de agua, incluido el suministro de agua subterránea.

En muchos lugares, sencillamente se desconoce la cantidad existente de este recurso. Es necesario mejorar el conocimiento, la vigilancia y el análisis de los recursos de agua subterránea para protegerlos y gestionarlos mejor. Es urgente establecer políticas públicas tendientes a revertir los efectos negativos de la creciente demanda.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua y el Congreso Nacional de Aguas Subterráneas son foros de expertos cuyas alertas deben llegar a toda la población, proporcionan una oportunidad decisiva para impulsar políticas públicas relacionadas con la cantidad y calidad del agua para el desarrollo sostenible. Comprometámonos todos, a intensificar la colaboración entre las tres instancias de gobierno, federal, estatal y municipal; y entre los distintos sectores usuarios, el agrícola, el abastecimiento de agua potable, el uso industrial, etc.; a fin de equilibrar de forma sostenible las necesidades de las personas y la naturaleza y garantizar la disponibilidad de agua subterránea para las generaciones actuales y futuras.


Profesor, consultor y Director General de AQUATOR.

Facebook: /JuanCarlosValenciaAGUA


La demanda de agua está aumentando. Se incrementa la presión sobre los recursos hídricos debido a su uso excesivo, la contaminación y el cambio climático. Las sequías y las olas de calor son cada vez más intensas y frecuentes. El aumento del nivel del mar está provocando que las aguas salinas se infiltren en los acuíferos costeros y estamos agotando las reservas freáticas más superficiales. Este fue parte del Mensaje del Secretario General de la ONU con motivo del Día Mundial del Agua del 2022.

Y viene al caso porque esta semana se llevó a cabo el XIII Congreso Nacional de Aguas Subterráneas en las instalaciones de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, en la ciudad de La Paz, y el mensaje fue casi idéntico. México está sometiendo a sus acuíferos a un alto estrés, a una elevada presión por la creciente demanda, por la mayor contaminación y por la menor disponibilidad derivada del cambio climático. Según la última información publicada por la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) en el documento Estadísticas del Agua en México 2019, de los 653 acuíferos existentes, ya 245 se encuentran sin disponibilidad para autorizar nuevos aprovechamientos, 115 se encuentran en condiciones de sobrexplotación, 18 con intrusión salina y 32 bajo el fenómeno de salinización de los suelos o aguas subterráneas salobres.

Las aguas subterráneas desempeñan un papel de gran importancia para la sustentabilidad y el desarrollo socioeconómico del país gracias a sus características físicas que les permiten ser aprovechadas de manera variable, funcionan como almacenamientos y redes subterráneas, que permiten extraer agua en cualquier época del año de prácticamente cualquier punto de la superficie del acuífero. Funcionan además como filtros que purifican y preservan la calidad del agua mucho más que las aguas superficiales, que escurren por la superficie y son más vulnerables a la contaminación.

El agua subterránea no se ve, pero no podemos permitirnos no pensar en ella. Esa agua, almacenada en el subsuelo es nuestra mayor fuente de agua dulce líquida, sustenta el abastecimiento de agua potable, los sistemas de saneamiento, la agricultura, la industria y los ecosistemas. Casi el 40% del volumen total concesionado para todos los usos en México procede de agua subterránea y en el caso particular del abastecimiento de agua potable, alrededor del 60% del agua que se abastece depende de nuestros acuíferos.

Por eso es tan importante llamar la atención hacia la conservación de estas reservas, están en riesgo, mas de la tercera parte de nuestros acuíferos ya no tienen disponibilidad y cerca del 20% ya están sobreexplotados.

El agua puede ser una fuente de conflicto, pero también de cooperación. Es esencial que trabajemos juntos para lograr una mejor gestión de todas las fuentes de agua, incluido el suministro de agua subterránea.

En muchos lugares, sencillamente se desconoce la cantidad existente de este recurso. Es necesario mejorar el conocimiento, la vigilancia y el análisis de los recursos de agua subterránea para protegerlos y gestionarlos mejor. Es urgente establecer políticas públicas tendientes a revertir los efectos negativos de la creciente demanda.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua y el Congreso Nacional de Aguas Subterráneas son foros de expertos cuyas alertas deben llegar a toda la población, proporcionan una oportunidad decisiva para impulsar políticas públicas relacionadas con la cantidad y calidad del agua para el desarrollo sostenible. Comprometámonos todos, a intensificar la colaboración entre las tres instancias de gobierno, federal, estatal y municipal; y entre los distintos sectores usuarios, el agrícola, el abastecimiento de agua potable, el uso industrial, etc.; a fin de equilibrar de forma sostenible las necesidades de las personas y la naturaleza y garantizar la disponibilidad de agua subterránea para las generaciones actuales y futuras.


Profesor, consultor y Director General de AQUATOR.

Facebook: /JuanCarlosValenciaAGUA