/ lunes 24 de julio de 2023

Cae la atención médica gratis en Morelos

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, a nivel país, solo el 44% de la población fue atendida en hospitales públicos

Sólo el 44% de los más de 484 mil morelenses que requirieron atención médica en el 2022 pudieron acceder a servicios públicos. Es decir, 320 mil usuarios tuvieron que acudir a la medicina privada, la mayor parte de ellos por no tener cobertura de seguridad social y sólo 64 mil por considerarlos servicios de baja calidad.

Las cifras de la Encuesta Nacional de Salud, del Instituto Nacional de Salud Pública, muestran la caída en la cobertura de los servicios públicos de salud, que en el 2015 llegaba al 49% de la población, en parte derivada del incremento de trabajadores informales, que en el estado representan el 62% de la fuerza productiva.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) son los principales prestadores de servicios de salud para las personas con empleos formales o con derechohabiencia por familiares o decesos, por lo que sólo el 40% de las personas pueden recibir atención médica de manera gratuita, inmediata y en su caso de especialidad, sin embargo, el 60% de la población económicamente activa se encuentra en la informalidad laboral, por lo que tiene que recurrir a otro tipo de servicios médicos, en su mayoría de carácter privado o básico.

En el estado de Morelos el panorama no es diferente, de acuerdo con la organización “México, ¿cómo vamos?”, la entidad cuenta con el octavo lugar con la tasa más alta de informalidad laboral, pues el 62% de los trabajadores morelenses tienen un empleo sin prestaciones, es decir, que no pueden acceder a los derechos básicos como salud gratuita, esto considerando que en el estado hay 890 mil 646 personas económicamente activas.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) Continua 2022, a nivel nacional el 24.6% de la población necesitó atención a su salud; de ellos, el 44% recibió atención en servicios públicos, sin embargo, el sector que más requirió de dichos servicios fue aquel sin derechohabiencia.

El informe refirió que el 71% de los motivos por los que las personas no solicitaron la atención en el lugar que les correspondía de acuerdo a su derechohabiencia tuvo que ver con el acceso y el 21% con la percepción de la calidad; pese a que los servicios son gratuitos, en su mayoría las clínicas no cuentan con los especialistas adecuados, o en su caso, la demanda es tan grande que las citas médicas o revisiones tienen un margen de mucho tiempo entre cada una, por lo que las personas optan por negarse al servicio o acudir a servicios de privados, afectando sus finanzas.


Ante este panorama, el exsecretario de salud de Morelos (2006 a 2012) y académico, Víctor Manuel Caballero, mencionó que la decadencia de los servicios de salud se puede deber a tres factores: económico, estratégico y poca participación de la sociedad en el cuidado de la salud.

En el primer factor, se refiere al poco presupuesto que se destina al sector salud, así como la disminución en los salarios a los médicos y prestadores de servicio, así como la disminución en el recurso destinado a programas preventivos y capacitación de los servidores públicos de salud.

En cuanto a las estrategias, dijo, se puede deber a la falta de visión en las campañas preventivas, este punto fue ejemplificado con el programa de vacunación contra la Covid-19, el cual, a su punto de vista, tuvo que haber iniciado con la población económicamente activa y no por los adultos de la tercera edad, que era quiénes podían resguardarse en sus hogares, esto provocó un incremento en los contagios y una alta tasa de mortalidad.

“Y luego no se tomó en serio la pandemia, con dobles mensajes, como el uso del cubrebocas. Al final logramos una gran inmunidad pero con una gran mortalidad”, opinó.

Y por último, señaló la poca participación de la sociedad en el autocuidado de la salud; refirió que la gente no busca conocer cómo protegerse y no bajar la guardia.

Asimismo, dijo que hace 10 años Morelos tenía una cobertura de por lo menos el 80% en los diferentes sectores de autocuidado de la salud, como vacunación como programa preventivo y en el segundo indicador, el abasto de medicamentos.

“Cuando estuvimos en los peores momentos estuvimos en el 30% de desabasto, y en los mejores momentos llegando al 93% de cobertura, en nuestra lógica era muy difícil llegar al 100%, incluso una farmacia privada era difícil, porque no depende nada más de comprar, sino que depende de lo que se produzca y distribuya, y a veces los proveedores no lo tienen, esto tiene que ver con la oferta y demanda”, dijo.

Señaló que en el 2012, 49% de la población no tenía derechohabiencia y eran atendidos por el desaparecido Seguro Popular, mientras que en 2023 más del 60% de la población no cuenta con servicios de salud.

Y es que con la desaparición del Seguro Popular la ciudadanía optó por instituciones privadas, sin embargo, el rezago de la cobertura en la actualidad es más notorio, y para hacerle frente a esta problemática se implementó el programa IMSS-Bienestar, el cual proporciona en sus unidades de salud servicios de primero y segundo nivel de atención, para garantizar que aquellas personas que no cuentan con derechohabiencia en el IMSS o ISSSTE puedan recibir la atención médica adecuada.

El IMSS cuenta con 836 mil 733 derechohabientes, mientras que el ISSSTE con 309 mil 929 derechohabientes en 2022, representando un 15.7% de la población de la entidad y solo el 2.3% del total de derechohabientes.

Es importante mencionar que otro de los factores por los cuales las personas prefieren no tratarse en los centros de salud pública es debido al tiempo de espera entre citas de especialidad, y es que a pesar de que el ISSSTE tenga una menor demanda, las 810 personas que conforman el servicio médico, incluyendo a los 233 médicos, no son suficientes, puesto que los tiempos de espera entre citas, en el caso de medicina interna, es mayor a tres meses, mientras que en cirugía general hasta un mes, siendo pediatría, ginecología y obstetricia las citas más próximas, con un tiempo de espera menor a un mes; mientras que las citas de neurocirugía pueden ser de hasta seis meses.

El panorama en el IMSS no es mejor; aquí los tiempos de espera son más prolongados, al menos que se requieran especialistas de emergencia

Por lo tanto, se puede comprender que la cobertura de salud estatal disminuyó, tanto por la informalidad que hay con los empleadores, como los recursos que se destinan para este rubro.




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Sólo el 44% de los más de 484 mil morelenses que requirieron atención médica en el 2022 pudieron acceder a servicios públicos. Es decir, 320 mil usuarios tuvieron que acudir a la medicina privada, la mayor parte de ellos por no tener cobertura de seguridad social y sólo 64 mil por considerarlos servicios de baja calidad.

Las cifras de la Encuesta Nacional de Salud, del Instituto Nacional de Salud Pública, muestran la caída en la cobertura de los servicios públicos de salud, que en el 2015 llegaba al 49% de la población, en parte derivada del incremento de trabajadores informales, que en el estado representan el 62% de la fuerza productiva.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) son los principales prestadores de servicios de salud para las personas con empleos formales o con derechohabiencia por familiares o decesos, por lo que sólo el 40% de las personas pueden recibir atención médica de manera gratuita, inmediata y en su caso de especialidad, sin embargo, el 60% de la población económicamente activa se encuentra en la informalidad laboral, por lo que tiene que recurrir a otro tipo de servicios médicos, en su mayoría de carácter privado o básico.

En el estado de Morelos el panorama no es diferente, de acuerdo con la organización “México, ¿cómo vamos?”, la entidad cuenta con el octavo lugar con la tasa más alta de informalidad laboral, pues el 62% de los trabajadores morelenses tienen un empleo sin prestaciones, es decir, que no pueden acceder a los derechos básicos como salud gratuita, esto considerando que en el estado hay 890 mil 646 personas económicamente activas.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) Continua 2022, a nivel nacional el 24.6% de la población necesitó atención a su salud; de ellos, el 44% recibió atención en servicios públicos, sin embargo, el sector que más requirió de dichos servicios fue aquel sin derechohabiencia.

El informe refirió que el 71% de los motivos por los que las personas no solicitaron la atención en el lugar que les correspondía de acuerdo a su derechohabiencia tuvo que ver con el acceso y el 21% con la percepción de la calidad; pese a que los servicios son gratuitos, en su mayoría las clínicas no cuentan con los especialistas adecuados, o en su caso, la demanda es tan grande que las citas médicas o revisiones tienen un margen de mucho tiempo entre cada una, por lo que las personas optan por negarse al servicio o acudir a servicios de privados, afectando sus finanzas.


Ante este panorama, el exsecretario de salud de Morelos (2006 a 2012) y académico, Víctor Manuel Caballero, mencionó que la decadencia de los servicios de salud se puede deber a tres factores: económico, estratégico y poca participación de la sociedad en el cuidado de la salud.

En el primer factor, se refiere al poco presupuesto que se destina al sector salud, así como la disminución en los salarios a los médicos y prestadores de servicio, así como la disminución en el recurso destinado a programas preventivos y capacitación de los servidores públicos de salud.

En cuanto a las estrategias, dijo, se puede deber a la falta de visión en las campañas preventivas, este punto fue ejemplificado con el programa de vacunación contra la Covid-19, el cual, a su punto de vista, tuvo que haber iniciado con la población económicamente activa y no por los adultos de la tercera edad, que era quiénes podían resguardarse en sus hogares, esto provocó un incremento en los contagios y una alta tasa de mortalidad.

“Y luego no se tomó en serio la pandemia, con dobles mensajes, como el uso del cubrebocas. Al final logramos una gran inmunidad pero con una gran mortalidad”, opinó.

Y por último, señaló la poca participación de la sociedad en el autocuidado de la salud; refirió que la gente no busca conocer cómo protegerse y no bajar la guardia.

Asimismo, dijo que hace 10 años Morelos tenía una cobertura de por lo menos el 80% en los diferentes sectores de autocuidado de la salud, como vacunación como programa preventivo y en el segundo indicador, el abasto de medicamentos.

“Cuando estuvimos en los peores momentos estuvimos en el 30% de desabasto, y en los mejores momentos llegando al 93% de cobertura, en nuestra lógica era muy difícil llegar al 100%, incluso una farmacia privada era difícil, porque no depende nada más de comprar, sino que depende de lo que se produzca y distribuya, y a veces los proveedores no lo tienen, esto tiene que ver con la oferta y demanda”, dijo.

Señaló que en el 2012, 49% de la población no tenía derechohabiencia y eran atendidos por el desaparecido Seguro Popular, mientras que en 2023 más del 60% de la población no cuenta con servicios de salud.

Y es que con la desaparición del Seguro Popular la ciudadanía optó por instituciones privadas, sin embargo, el rezago de la cobertura en la actualidad es más notorio, y para hacerle frente a esta problemática se implementó el programa IMSS-Bienestar, el cual proporciona en sus unidades de salud servicios de primero y segundo nivel de atención, para garantizar que aquellas personas que no cuentan con derechohabiencia en el IMSS o ISSSTE puedan recibir la atención médica adecuada.

El IMSS cuenta con 836 mil 733 derechohabientes, mientras que el ISSSTE con 309 mil 929 derechohabientes en 2022, representando un 15.7% de la población de la entidad y solo el 2.3% del total de derechohabientes.

Es importante mencionar que otro de los factores por los cuales las personas prefieren no tratarse en los centros de salud pública es debido al tiempo de espera entre citas de especialidad, y es que a pesar de que el ISSSTE tenga una menor demanda, las 810 personas que conforman el servicio médico, incluyendo a los 233 médicos, no son suficientes, puesto que los tiempos de espera entre citas, en el caso de medicina interna, es mayor a tres meses, mientras que en cirugía general hasta un mes, siendo pediatría, ginecología y obstetricia las citas más próximas, con un tiempo de espera menor a un mes; mientras que las citas de neurocirugía pueden ser de hasta seis meses.

El panorama en el IMSS no es mejor; aquí los tiempos de espera son más prolongados, al menos que se requieran especialistas de emergencia

Por lo tanto, se puede comprender que la cobertura de salud estatal disminuyó, tanto por la informalidad que hay con los empleadores, como los recursos que se destinan para este rubro.




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