Ha quedado en el olvido la vida nocturna de Cuernavaca

Especialistas en entretenimiento coinciden en la necesidad de modelos de seguridad para proteger a los consumidores

Susana Paredes | El Sol de Cuernavaca

  · sábado 13 de noviembre de 2021

De la vida en la capital morelense nocturna queda sólo el recuerdo / Adrián Oliván | El Sol de Cuernavaca

Es viernes y se acerca la media noche, lo primero que deseas hacer es salir a divertirte, bailar, disfrutar de la música con tus amigos y tal vez pareja. Tomar un trago, distraerte de la locura y estrés de la rutina diaria del trabajo o la escuela, pero ¿a dónde ir si lo que deseas es salir de antro en Cuernavaca? Una ciudad donde los clubes nocturnos ya son contados, donde la vida nocturna se ha transformado en tomar la copa pero ahora en un bar o mejor, en una casa.

En sus buenas épocas, la Ciudad de la Eterna de la Primavera era la favorita a visitar por gente de la capital del país, quienes acompañados de morelenses y hasta extranjeros llenaban los centros nocturnos de martes a sábado, contando cada día con un lugar para visitar. Aquí bailaban con copa en mano, reían y hasta caminaban con dificultad entre las mesas por la cantidad de personas presentes. Si tenías mucha suerte hasta podías encontrarte a un personaje importante, no sólo de la vida política, sino también del espectáculo.

Andrés Remis Martínez, secretario de Desarrollo Económico y Turismo de Cuernavaca, recuerda que en la capital morelense se contaba con ofertas de entretenimiento nocturno durante casi toda la semana, en especial porque la ciudad estaba a tope de estudiantes extranjeros que venían a aprender español y de residentes de Ciudad de México, que deseaban alejarse del ruido y agotamiento de la capital del país.

Los martes eran para pasar el rato en el Centro Histórico, lo clásico era llegar al restaurante Los Arcos donde se reunían todos los estudiantes extranjeros; cerca de las 22:00 horas abría Harry's Bar, ubicado en calle Gutenberg, y toda la gente se trasladaba para allá, brindando un concepto nuevo en la zona, con buena música pero sobre todo porque aquí los cuernavacenses podían conocer a jóvenes gringos.

Los miércoles eran para Barbazul donde se reunían nuevamente los estudiantes extranjeros pero también los habitantes de la capital morelense, que no perdían la oportunidad de convivir con ellos. Esta era la discoteca por excelencia debido a su ubicación geográfica, al estar prácticamente en el centro de todas las escuelas de español y donde se quedaban hospedados la gran mayoría de los estudiantes que venían a la ciudad, así porque también llegó a albergar a personajes de talla internacional y nacional. A nada de concluir la semana, los jueves eran para Zúmbale, la discoteca preferida para bailar; por su perfil tropical tocaban desde mambo, salsa hasta merengue, y era de las predilectas para todos aquellos capitalinos que tenían casa en Cuernavaca y querían empezar la fiesta.

Los viernes eran básicamente de los lugares locales, como Barbaazul y los sábados, día en que llegaba un gran número de personas, era para Kaoba, cuando se ubicaba atrás del Palacio de Cortés, y a partir del 86, Taizz, que tuvo un boom gigantesco para atraer a residentes de la Ciudad de México, ofreciendo además espectáculos musicales, trayendo artistas como Alejandra Guzmán, Juan Gabriel, Timbiriche y Luis Miguel. Pero, ¿Qué necesita Cuernavaca para revivir su tan envidiada vida nocturna? Esa es la pregunta del millón.

Los discotequeros han expresado y tratado esta solución con las diferentes autoridades y el mismo gobierno del estado, pero pese a que existe la disposición, se siguen registrando hechos lamentables que pareciera no son avales de ello. Sin dudarlo, Arriaga Cardoz reconoce que falta coordinación entre los tres niveles de gobierno, municipal, estatal y federal, con el propósito de conocer el nivel de problemática que se tiene en Cuernavaca y claro, en todo el estado en la materia.

No obstante, también avala que se necesita orden en la vida nocturna, al destacar actualmente una gran cantidad de lugares que ofrecen un servicio en horarios no adecuados, considerando un grave error que la venta de alcohol se de a cualquier hora del día, dejando de lado la normatividad.

Y es que, refiere, lo que la vida nocturna desencadena es razón para elegir destino, elegir alojamiento, un paseo, un restaurante. Es el primer momento para decidir dónde quieren divertirse un fin de semana que tenga todas las condiciones: más vida nocturna y más seguridad.

“Lo que si pierde Cuernavaca es el destino como atractivo, de no tener una vida nocturna formal, atractiva, interesante, segura que permita que el destino trabaje en todo lo que implica el destino, hotelería, gastronomía, para los vendedores de arte o tradiciones que se ofertan a un visitante. El destino ha perdido ese atractivo. Hemos dejado de ser un destino que oferta todo en un solo lugar”.

“La regularización de los negocios con venta de bebidas alcohólicas es fundamental para que pueda revivir la vida nocturna de Cuernavaca”, así lo asegura el dueño de uno de los centros nocturnos más importantes de Cuernavaca en aquel entonces.

A pregunta expresa, detalló que para revivir la noche se necesitan dos cosas: una, varias regulaciones y otra, la denominación de calidad turística, para que de alguna manera sea una guía para el turismo local e internacional.

“Si todos ponemos de nuestra parte, los prestadores de servicios y las autoridades, podemos llegar a tener una vida nocturna en Cuernavaca importante, que finalmente es un imán para el turismo nacional y extranjero. Sí se puede lograr mediante una regularización de varios puntos”.

Los prestadores de servicios pueden por su lado ofrecer modelos de seguridad para proteger y entretener a los clientes, como no permitir la entrada a menores de edad, constantes revisiones de la procedencia de las bebidas alcohólicas, y vigilar de forma exhaustiva la entrada, evitando a toda costa que entren con armas punzocortantes o armas de fuego y demás, así como la parte de la Protección Civil, que es básica, indica, como salidas de emergencia adecuadas y contar con los aforos correspondientes en base al tamaño de cada lugar.

Por su parte, Andrés Remis Martínez, dueño de la famosa discoteque, Juárez 4ever, confirma que Cuernavaca ha perdido una cantidad importante de recursos por la desaparición de la vida nocturna cuando era un tractor para la vida turística de fin de semana.

Una discoteca en buenos tiempos tenía alrededor de 50 empleados, entre cadeneros, meseros, bartenders, valet parkings, relaciones públicas, caja, el DJ y de limpieza, algunos hasta seguridad extra; además empleos indirectos por los comercios de comida.


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