“…Sin crisis todo viento es caricia”: Albert Einstein

Evelia Domínguez 

  · martes 22 de diciembre de 2020

Ya lo decía Albert Einstein “la crisis es la mejor bendición que puede sucederle a las personas y los países porque la crisis trae progresos”.

Hoy el mundo está viviendo en medio de una pandemia generada por el COVID-19. Cada país, cada nación, cada organismo y cada gobierno está impulsando diversos proyectos de investigación ante las dificultades y los retos que esto representa.

En nuestro país hay una lista de investigadores y científicos que están realizando inventos de diferente índole contra el nuevo coronavirus.

Prueba de ello es lo que un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al diseñar un respirador portátil para personas que padecen esta enfermedad. Otro avance importante es el invento que gestó Fernando Avilés Serret, un exalumno de la carrera de Ingeniería Biomédica de la Universidad Iberoamericana al crear la cápsula XE, la cual se utiliza para el traslado de pacientes con padecimientos altamente contagiosos.

En medio de esta avalancha de contagios es primordial mencionar el trabajo de otro científico mexicano emanado del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Juan Humberto Sossa, quien diseñó un robot para sanitizar a distancia los espacios en hospitales: baños, corredores y habitaciones, y así podríamos generar una extensa lista de inventores mexicanos.

México es tierra fértil de talento e ingenio de hombres enraizados a la ciencia. Es un país de riqueza absoluta de escenarios naturales. Siendo su flora y fauna solo algunos factores que sitúan a nuestra nación en un nivel loable en el campo del conocimiento.

Al afirmar que la ciencia y la tecnología son claves para el desarrollo de un país, no estamos “descubriendo el hilo negro”. Sin embargo, la inversión de México en estas dos áreas alcanza apenas el 0.5% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que en otros países como Finlandia se ha invertido hasta el 4%.

La administración que dirige Andrés Manuel López Obrador (AMLO) inició un programa de austeridad, en el cual se dispusieron una serie de recortes en donde el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) sufrió un descalabro durante el presupuesto que manejó en 2019 de 9%, consiguiendo solo 24, 765 millones de pesos en comparación a lo que obtuvo en 2018, 27, 226 millones de pesos.

En 2021, el gobierno federal pretende gastar 49 mil 963 millones de pesos. Si el Congreso de la Unión da luz verde a esta iniciativa, diversas instituciones incorporadas al Sistema de Centros Públicos de Investigación Conacyt adolecerán en 2021. En suma, el sector salud y otros entes públicos enfocados a la investigación también resentirán al obtener menos recursos.

En medio de estas adversidades económicas y de salud. Hoy (23 de diciembre) se conmemoran 50 años de vida del Conacyt.

De acuerdo con la directora general de este organismo público descentralizado, María Elena Álvarez Buylla “El propósito del nuevo gobierno es poner a la ciencia al servicio de la sociedad, pues “en México tenemos un gran rezago, graves crisis ambientales que redundan en impactos de salud e inseguridad, sobre todo en la población más vulnerable”.

Ahora bien, las iniciativas planteadas por Conacyt para los siguientes años se encaminan en tres agendas de Estado: salud, energía y seguridad humana.

De ahí que surge la consecuente reflexión: Los infortunios y los escenarios desoladores que ha traído el coronavirus ha colocado en una posición desafiante a las industrias. Y a través de ellas, se están formulando cambios sustanciales, pero solo si se destinan recursos suficientes en la ciencia y tecnología se podrá responder a los retos.

** Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación (PECiTI) 2014-2018. http://www.siicyt.gob.mx/index.php/normatividad/nacional/631-3-programa-especial-de-ciencia-tecnologia-e-innovacion-2014-2018/file

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