/ martes 7 de diciembre de 2021

Radiografías urgentes

Gracias a un mensaje presidencial que evidenció un destape hacia la sucesión, el escenario político evolucionó y la guerra entre partidos se tornó frenética; la atípica premura parecía no tener sentido pero hoy muestra varias lecturas y posibles intenciones del Presidente ¿acaso la intención es darle a los adversarios nuevos objetivos para dispersar ataques que hasta hace poco se concentraban únicamente en la figura del ejecutivo? O tal vez deseaba una respuesta (llegada en boca de Marko Cortés) para evidenciar la flaca caballada disponible en la oposición, los motivos no son claros pero sin duda existen.

El “Amlofest” representó perfecta muestra de músculo político, llenar la plaza y todas las calles aledañas como en los viejos tiempos, le otorga a López Obrador una bocanada de aire puro para lo que viene, se habla de acarreados y los incontables autobuses alrededor del centro histórico descubren las facilidades otorgadas para el traslado de 250 mil almas, sin embargo no se puede esquivar la legítima simpatía de los asistentes hacia su líder, negarlo resulta ocioso, ya en plena fiesta Amlo no perdió oportunidad para aprovechar la tribuna; un llamado para no acomodarse en el centro ni zigzaguear es clara alusión al amasijo de ideologías del bloque opositor, más preocupados por justificar sus uniones que por los números a ostentar.

Y el 65% de aprobación presidencial en el momento de la cita en Zócalo Nacional y 66.4 en los momentos de escribir estas líneas (consulta Mitofsky) debe tener más que satisfecho al titular del ejecutivo nacional y mantiene ocupados a todos, medios y adversarios, haciendo a un lado cualquier frase triunfalista o de descalificación, los números ahí están, los merecimientos son punto aparte, siempre lo han sido.

Como es sabido, una oposición sólida es necesaria para una democracia fortalecida, pero en nuestro país, las alianzas no parecen (al menos por el momento) lograr sus objetivos; sucesos recientes alertan sobre posibles distanciamientos, la asistencia de los mandatarios estatales de Yucatán, Chihuahua, Durango y Quintana Roo, tan normal en tiempos de armonía (hoy no son esos tiempos) cayó como balde de agua helada en la humanidad de Marko Cortés, las sonrisas repartidas por parte de los panistas en el evento debieron calar hondo en el orgullo del líder del blanquiazul, quien solo atinó a decir que no había nada que celebrar a 3 años de gobierno morenista “Las y los gobernadores de Acción Nacional están en su derecho de atender las invitaciones que les haga el Ejecutivo Federal sin embargo, Acción Nacional no comparte ni el festejo ni la visión expresada en el evento”, señaló.

En la trinchera tricolor las cosas no marchan distinto, un movimiento denominado Frente Nacional por la Refundación del PRI, surgido desde las mismas entrañas del dinosaurio, encienden las alarmas ante una inminente fragmentación, los disidentes coinciden en el desacuerdo hacia las formas de conducción de Alejandro Moreno, promoviendo un ejercicio autocrítico con miras al robustecimiento del otrora poderoso frente; esa “autocrítica” sin duda tiene un solo destinatario, las corrientes internas que forman este movimiento Alianza Generacional, Movimiento Líder y Plataforma PRI representan un importante sector y todo parece indicar pretenden dinamitar la dirigencia de “Alito” desde sus bases, no hay buenos augurios y de seguir en ese rumbo el Revolucionario Institucional llegará en terapia intensiva a sus próximos compromisos electorales, el coqueteo con Amlo parece no ser del agrado de toda la militancia.

Tal vez sea el origen difícil de explicar de la “triple alianza” y los nombres detrás del andamiaje lo que reduce sus actuales posibilidades de éxito, pero urge quién tome la estafeta en la carrera y el caballo negro parece será Movimiento Ciudadano, con un atinado y oportuno mensaje de Dante Delgado para apartarse de los partidos de siempre, hay un nuevo escenario y la tragedia que transformó en mártir a Luis Donaldo Colosio Murrieta podría dar el necesario capital político a su hijo para competir en 2024.

Aunque si me lo preguntan creo que el candidato natural del naranja a la presidencia de México, ocupa hoy la gubernatura neoleonesa.

Urgen radiografías a “Va por México” que muestren las posibles fracturas y la gravedad de estas, aún hay tiempo para cirugía mayor, de lo contrario la contienda será solo de dos.


Gracias a un mensaje presidencial que evidenció un destape hacia la sucesión, el escenario político evolucionó y la guerra entre partidos se tornó frenética; la atípica premura parecía no tener sentido pero hoy muestra varias lecturas y posibles intenciones del Presidente ¿acaso la intención es darle a los adversarios nuevos objetivos para dispersar ataques que hasta hace poco se concentraban únicamente en la figura del ejecutivo? O tal vez deseaba una respuesta (llegada en boca de Marko Cortés) para evidenciar la flaca caballada disponible en la oposición, los motivos no son claros pero sin duda existen.

El “Amlofest” representó perfecta muestra de músculo político, llenar la plaza y todas las calles aledañas como en los viejos tiempos, le otorga a López Obrador una bocanada de aire puro para lo que viene, se habla de acarreados y los incontables autobuses alrededor del centro histórico descubren las facilidades otorgadas para el traslado de 250 mil almas, sin embargo no se puede esquivar la legítima simpatía de los asistentes hacia su líder, negarlo resulta ocioso, ya en plena fiesta Amlo no perdió oportunidad para aprovechar la tribuna; un llamado para no acomodarse en el centro ni zigzaguear es clara alusión al amasijo de ideologías del bloque opositor, más preocupados por justificar sus uniones que por los números a ostentar.

Y el 65% de aprobación presidencial en el momento de la cita en Zócalo Nacional y 66.4 en los momentos de escribir estas líneas (consulta Mitofsky) debe tener más que satisfecho al titular del ejecutivo nacional y mantiene ocupados a todos, medios y adversarios, haciendo a un lado cualquier frase triunfalista o de descalificación, los números ahí están, los merecimientos son punto aparte, siempre lo han sido.

Como es sabido, una oposición sólida es necesaria para una democracia fortalecida, pero en nuestro país, las alianzas no parecen (al menos por el momento) lograr sus objetivos; sucesos recientes alertan sobre posibles distanciamientos, la asistencia de los mandatarios estatales de Yucatán, Chihuahua, Durango y Quintana Roo, tan normal en tiempos de armonía (hoy no son esos tiempos) cayó como balde de agua helada en la humanidad de Marko Cortés, las sonrisas repartidas por parte de los panistas en el evento debieron calar hondo en el orgullo del líder del blanquiazul, quien solo atinó a decir que no había nada que celebrar a 3 años de gobierno morenista “Las y los gobernadores de Acción Nacional están en su derecho de atender las invitaciones que les haga el Ejecutivo Federal sin embargo, Acción Nacional no comparte ni el festejo ni la visión expresada en el evento”, señaló.

En la trinchera tricolor las cosas no marchan distinto, un movimiento denominado Frente Nacional por la Refundación del PRI, surgido desde las mismas entrañas del dinosaurio, encienden las alarmas ante una inminente fragmentación, los disidentes coinciden en el desacuerdo hacia las formas de conducción de Alejandro Moreno, promoviendo un ejercicio autocrítico con miras al robustecimiento del otrora poderoso frente; esa “autocrítica” sin duda tiene un solo destinatario, las corrientes internas que forman este movimiento Alianza Generacional, Movimiento Líder y Plataforma PRI representan un importante sector y todo parece indicar pretenden dinamitar la dirigencia de “Alito” desde sus bases, no hay buenos augurios y de seguir en ese rumbo el Revolucionario Institucional llegará en terapia intensiva a sus próximos compromisos electorales, el coqueteo con Amlo parece no ser del agrado de toda la militancia.

Tal vez sea el origen difícil de explicar de la “triple alianza” y los nombres detrás del andamiaje lo que reduce sus actuales posibilidades de éxito, pero urge quién tome la estafeta en la carrera y el caballo negro parece será Movimiento Ciudadano, con un atinado y oportuno mensaje de Dante Delgado para apartarse de los partidos de siempre, hay un nuevo escenario y la tragedia que transformó en mártir a Luis Donaldo Colosio Murrieta podría dar el necesario capital político a su hijo para competir en 2024.

Aunque si me lo preguntan creo que el candidato natural del naranja a la presidencia de México, ocupa hoy la gubernatura neoleonesa.

Urgen radiografías a “Va por México” que muestren las posibles fracturas y la gravedad de estas, aún hay tiempo para cirugía mayor, de lo contrario la contienda será solo de dos.


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