/ martes 28 de abril de 2020

La cuenta regresiva

Iniciamos la semana con 14,677 casos confirmados acumulados, 4942 casos activos, 1351 decesos y 7,612 sospechas de contagio, a nivel mundial han muerto más de 207,000 personas y en cualquier momento rebasaremos los 3 millones de casos confirmados. Los datos se mueven todo el tiempo, no son números sino vidas.

Hace unos días, medios daban por saturados los servicios de un hospital en la CDMX, según el reporte oficial va con un promedio de 20% de ocupación de la capacidad nacional instalada en la red IRAG (Infección respiratoria aguda grave) sin embargo es un hecho que la saturación llegará, así se nos dice diario. ¿Qué pasa entonces con casi la mitad de los mexicanos? ¿Acaso no hemos comprendido la delicada situación en la cual estamos?

Datos de la OMS, afirman que México está entre los países de Latinoamérica menos apegado al distanciamiento social o qué decir de Morelos, al fondo de la tabla por Estados sin lograr el distanciamiento social. En el reporte del fin de semana, la secretaría de salud detalla que apenas se ha logrado mantener en sus casas al 40% de la población; esto puede tener muchas explicaciones válidas.

Entre las reiteraciones está el apego a la legalidad y el respeto a los derechos humanos, lograr por exhorto la adopción de las medidas de “Susana Distancia.”

Así se ha descartado cualquier medida coercitiva, desde sanciones administrativas hasta el empleo de la fuerza pública para hacer valer las medidas de restricción; también debemos tomar en cuenta la realidad de un país donde más de la mitad de la población vive al día, una realidad que representa un muro de choque frente a cualquier estrategia; pues la necesidad de alimento hace perder otras acciones prioritarias.

En Morelos estamos al filo de las 30 defunciones y 200 contagios pero nuestro promedio de positivos que requieren hospitalización ha mostrado porcentajes altos con respecto al resto de las entidades, del 100% de casos, 33% permanece en confinamiento domiciliario, mientras 36% requirió de servicios hospitalarios ¿entonces no es motivo suficiente para pensar dos veces antes de salir?

Hoy más allá de un análisis, deseo como parte de esta población morelense hacer una invitación a mis vecinos, a mi familia, a usted.

Hay actividades consideradas esenciales en estos tiempos de Covid-19, algunos debemos dejar la seguridad de nuestro hogar, para con vocación mantener una utilidad hacia los demás. Así, continúan los medios de comunicación para llevarle a usted información veraz; los trabajadores de limpieza; de recolección de basura; de los servicios de agua; vendedores de alimentos; transportistas; personal médico entre otros.

Pero hay gente en las calles por ocio; en Cuernavaca hay quienes salen a realizar actividades deportivas y recreativas, desechando incluso de forma irrespetuosa las recomendaciones que personalmente llevan a cabo autoridades con operativos de proximidad.

Se puede pensar que la culpa es de los políticos presos de su propia mezquindad, quienes no han dejado de politizar el ambiente, la información y desinformación en redes con teorías conspirativas dignas de un Oscar también podría partir de los gobernantes con medidas populistas y poco efectivas; mas la última palabra y la responsabilidad de nuestra seguridad la tenemos nosotros mismos.

El domingo la Secretaría de Salud hizo un llamado a los estados para mantener “Quédate en casa”, Morelos fue de los mencionados, pero las calles del primer cuadro de Cuautla lucían pletóricas como un alegre domingo, es claro que no existe un policía o un elemento de Protección Civil para cada ciudadano.

A lo largo de esta cuarentena se ha insistido ¿que necesitamos para actuar en beneficio de nuestra salud? El razonamiento no ha sido suficiente para entrar en nuestra cabeza ¿lo podrá hacer el instinto? ¿Esperarían tener una pérdida para entonces sí, salir de casa en una camilla, con rumbo a su batalla personal con la muerte y sin despedirse de nadie, sin saber si lo volveremos a ver.

Los sistemas de salud del mundo no fueron diseñados para resistir una pandemia, el colapso es predecible, así lo ha mostrado nuestra historia, la cuenta regresiva ha iniciado, todos sabemos que estamos en la fase de mayor transmisión, de nosotros depende luchar contra el virus unidos desde nuestras casas o hacerlo solos desde la cama de un hospital y con la vida pegada con alfileres a un ventilador.

Sabemos ya, que la guerra contra las epidemias se gana en la comunidad y no en los hospitales, ¿necesitamos saber algo más?


@michelleonofre

Iniciamos la semana con 14,677 casos confirmados acumulados, 4942 casos activos, 1351 decesos y 7,612 sospechas de contagio, a nivel mundial han muerto más de 207,000 personas y en cualquier momento rebasaremos los 3 millones de casos confirmados. Los datos se mueven todo el tiempo, no son números sino vidas.

Hace unos días, medios daban por saturados los servicios de un hospital en la CDMX, según el reporte oficial va con un promedio de 20% de ocupación de la capacidad nacional instalada en la red IRAG (Infección respiratoria aguda grave) sin embargo es un hecho que la saturación llegará, así se nos dice diario. ¿Qué pasa entonces con casi la mitad de los mexicanos? ¿Acaso no hemos comprendido la delicada situación en la cual estamos?

Datos de la OMS, afirman que México está entre los países de Latinoamérica menos apegado al distanciamiento social o qué decir de Morelos, al fondo de la tabla por Estados sin lograr el distanciamiento social. En el reporte del fin de semana, la secretaría de salud detalla que apenas se ha logrado mantener en sus casas al 40% de la población; esto puede tener muchas explicaciones válidas.

Entre las reiteraciones está el apego a la legalidad y el respeto a los derechos humanos, lograr por exhorto la adopción de las medidas de “Susana Distancia.”

Así se ha descartado cualquier medida coercitiva, desde sanciones administrativas hasta el empleo de la fuerza pública para hacer valer las medidas de restricción; también debemos tomar en cuenta la realidad de un país donde más de la mitad de la población vive al día, una realidad que representa un muro de choque frente a cualquier estrategia; pues la necesidad de alimento hace perder otras acciones prioritarias.

En Morelos estamos al filo de las 30 defunciones y 200 contagios pero nuestro promedio de positivos que requieren hospitalización ha mostrado porcentajes altos con respecto al resto de las entidades, del 100% de casos, 33% permanece en confinamiento domiciliario, mientras 36% requirió de servicios hospitalarios ¿entonces no es motivo suficiente para pensar dos veces antes de salir?

Hoy más allá de un análisis, deseo como parte de esta población morelense hacer una invitación a mis vecinos, a mi familia, a usted.

Hay actividades consideradas esenciales en estos tiempos de Covid-19, algunos debemos dejar la seguridad de nuestro hogar, para con vocación mantener una utilidad hacia los demás. Así, continúan los medios de comunicación para llevarle a usted información veraz; los trabajadores de limpieza; de recolección de basura; de los servicios de agua; vendedores de alimentos; transportistas; personal médico entre otros.

Pero hay gente en las calles por ocio; en Cuernavaca hay quienes salen a realizar actividades deportivas y recreativas, desechando incluso de forma irrespetuosa las recomendaciones que personalmente llevan a cabo autoridades con operativos de proximidad.

Se puede pensar que la culpa es de los políticos presos de su propia mezquindad, quienes no han dejado de politizar el ambiente, la información y desinformación en redes con teorías conspirativas dignas de un Oscar también podría partir de los gobernantes con medidas populistas y poco efectivas; mas la última palabra y la responsabilidad de nuestra seguridad la tenemos nosotros mismos.

El domingo la Secretaría de Salud hizo un llamado a los estados para mantener “Quédate en casa”, Morelos fue de los mencionados, pero las calles del primer cuadro de Cuautla lucían pletóricas como un alegre domingo, es claro que no existe un policía o un elemento de Protección Civil para cada ciudadano.

A lo largo de esta cuarentena se ha insistido ¿que necesitamos para actuar en beneficio de nuestra salud? El razonamiento no ha sido suficiente para entrar en nuestra cabeza ¿lo podrá hacer el instinto? ¿Esperarían tener una pérdida para entonces sí, salir de casa en una camilla, con rumbo a su batalla personal con la muerte y sin despedirse de nadie, sin saber si lo volveremos a ver.

Los sistemas de salud del mundo no fueron diseñados para resistir una pandemia, el colapso es predecible, así lo ha mostrado nuestra historia, la cuenta regresiva ha iniciado, todos sabemos que estamos en la fase de mayor transmisión, de nosotros depende luchar contra el virus unidos desde nuestras casas o hacerlo solos desde la cama de un hospital y con la vida pegada con alfileres a un ventilador.

Sabemos ya, que la guerra contra las epidemias se gana en la comunidad y no en los hospitales, ¿necesitamos saber algo más?


@michelleonofre

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