/ domingo 21 de febrero de 2021

La carga más pesada

Uno de las consecuencia más lacerantes de la pandemia por COVID-19 va a ser el daño infligido a los más vulnerables. Las Naciones Unidas han identificado ya el recrudecimiento de la violencia en el hogar y el incremento en el abuso en contra de mujeres y niños como un fenómeno global que puede llevar a la pérdida de numerosas vidas humanas.

Los datos del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública indican que el número de denuncias por violencia familiar se incrementó en los últimos meses, siendo particularmente severo el periodo de la Jornada nacional de sana distancia. Peor aún, la violencia de género, aún descontando la de origen familiar, se incrementó 25% en el 2020, llegando a máximos históricos.

El Consejo Nacional de Población estima que el año pasado ocurrieron al menos 21 mil embarazos adolescentes más como consecuencia del confinamiento. En total, el número de embarazos no planeados adicionales en México para ese periodo podría ser tan alto como 150 mil.

Desafortunadamente, la violencia contra las mujeres está normalizada en nuestra sociedad y ni siquiera los medios de comunicación han dado seguimiento al fenómeno.

La pérdida de oportunidades educativas afectará a más de una generación. Se estima que millones de menores de edad, principalmente mujeres, ya no regresen a la escuela. Para muchos niños y niñas en todo el mundo, la escuela no es solamente un espacio de aprendizaje y desarrollo sino un lugar seguro, al menos durante unas hora al día, del maltrato de las personas con quienes cohabitan.

El regreso a las aulas ha dividido a la comunidad académica. Por un lado, tenemos a los especialistas en educación quienes identifican con toda precisión el rezago social que generará el prolongado abandono de actividades escolares. Igualmente, han sido muy claros en sus proyecciones sobre el profundo agravamiento de la desigualdad entre poblaciones y sectores sociales. Para una revisión de estos argumentos recomiendo la lectura del blog de educación Distancia por tiempos que publica la revista Nexos.

Por otro lado, tenemos los argumentos sanitarios. Se sabe que la convivencia prolongada de grupos de personas en espacios reducidos, sobre todo si carecen de ventilación natural, es una de la principales vías de transmisión del virus. Las partículas virales son tan pequeñas que quedan suspendidas en el aíre en forma de aerosoles y conservan su capacidad de infección aún cuando la persona que las emitió haya abandonado el cuarto.

La percepción inicial que los menores de 12 años eran poco propensos a la infección fue prematura. Ahora sabemos que los pequeños se infectan tanto como los adultos aunque su sistema inmune es más fuerte y por eso hay pocos casos que requieran hospitalización. Sin embargo, el número de infectados puede llegar a ser el 10% del total, de acuerdo a datos publicados en el sitio hopkinsmedicine.org. Y los menores infectados pueden propagar el contagio, al igual que los adultos asintomáticos.

La crisis es global pero los diferentes países han tomado sus propias decisiones. La duración del cierre de escuelas varia mucho entre regiones desde 14 semanas en Europa hasta cierre completo de duración indefinida en América Latina y el Caribe, incluyendo México.

Ante el ritmo tan limitado de aplicación vacunas y la decisión de priorizar adultos mayores, podrían pasar todavía varios meses antes de que existan condiciones sanitarias para la reapertura generalizada de escuelas. El vacunar a los maestros no resuelve el problema. Sabemos que las vacunas no protegen al 100% por lo que la convivencia de maestros vacunados con menores infectados podría traer todavía consecuencias en su salud. Las aulas pueden convertirse también en núcleos primarios de contagio acelerando la propagación del virus aún en comunidades relativamente controladas.

Finalmente, no sabemos si entre las muchas variantes nuevas del virus no surgirá alguna que sea más contagiosa o más severa con menores de 12 años. Tampoco sabemos si las vacunas son seguras y efectivas en este grupo de edad. No sabemos muchas cosas pero sabemos que las mujeres y los pequeños llevarán la carga más pesada sobre sus hombros para cuando todo esto termine. Y eso lastima.


Información adicional de éste y otros temas de interés visiten:

http://reivindicandoapluton.blogspot.mx

https://www.facebook.com/BValderramaB/

Uno de las consecuencia más lacerantes de la pandemia por COVID-19 va a ser el daño infligido a los más vulnerables. Las Naciones Unidas han identificado ya el recrudecimiento de la violencia en el hogar y el incremento en el abuso en contra de mujeres y niños como un fenómeno global que puede llevar a la pérdida de numerosas vidas humanas.

Los datos del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública indican que el número de denuncias por violencia familiar se incrementó en los últimos meses, siendo particularmente severo el periodo de la Jornada nacional de sana distancia. Peor aún, la violencia de género, aún descontando la de origen familiar, se incrementó 25% en el 2020, llegando a máximos históricos.

El Consejo Nacional de Población estima que el año pasado ocurrieron al menos 21 mil embarazos adolescentes más como consecuencia del confinamiento. En total, el número de embarazos no planeados adicionales en México para ese periodo podría ser tan alto como 150 mil.

Desafortunadamente, la violencia contra las mujeres está normalizada en nuestra sociedad y ni siquiera los medios de comunicación han dado seguimiento al fenómeno.

La pérdida de oportunidades educativas afectará a más de una generación. Se estima que millones de menores de edad, principalmente mujeres, ya no regresen a la escuela. Para muchos niños y niñas en todo el mundo, la escuela no es solamente un espacio de aprendizaje y desarrollo sino un lugar seguro, al menos durante unas hora al día, del maltrato de las personas con quienes cohabitan.

El regreso a las aulas ha dividido a la comunidad académica. Por un lado, tenemos a los especialistas en educación quienes identifican con toda precisión el rezago social que generará el prolongado abandono de actividades escolares. Igualmente, han sido muy claros en sus proyecciones sobre el profundo agravamiento de la desigualdad entre poblaciones y sectores sociales. Para una revisión de estos argumentos recomiendo la lectura del blog de educación Distancia por tiempos que publica la revista Nexos.

Por otro lado, tenemos los argumentos sanitarios. Se sabe que la convivencia prolongada de grupos de personas en espacios reducidos, sobre todo si carecen de ventilación natural, es una de la principales vías de transmisión del virus. Las partículas virales son tan pequeñas que quedan suspendidas en el aíre en forma de aerosoles y conservan su capacidad de infección aún cuando la persona que las emitió haya abandonado el cuarto.

La percepción inicial que los menores de 12 años eran poco propensos a la infección fue prematura. Ahora sabemos que los pequeños se infectan tanto como los adultos aunque su sistema inmune es más fuerte y por eso hay pocos casos que requieran hospitalización. Sin embargo, el número de infectados puede llegar a ser el 10% del total, de acuerdo a datos publicados en el sitio hopkinsmedicine.org. Y los menores infectados pueden propagar el contagio, al igual que los adultos asintomáticos.

La crisis es global pero los diferentes países han tomado sus propias decisiones. La duración del cierre de escuelas varia mucho entre regiones desde 14 semanas en Europa hasta cierre completo de duración indefinida en América Latina y el Caribe, incluyendo México.

Ante el ritmo tan limitado de aplicación vacunas y la decisión de priorizar adultos mayores, podrían pasar todavía varios meses antes de que existan condiciones sanitarias para la reapertura generalizada de escuelas. El vacunar a los maestros no resuelve el problema. Sabemos que las vacunas no protegen al 100% por lo que la convivencia de maestros vacunados con menores infectados podría traer todavía consecuencias en su salud. Las aulas pueden convertirse también en núcleos primarios de contagio acelerando la propagación del virus aún en comunidades relativamente controladas.

Finalmente, no sabemos si entre las muchas variantes nuevas del virus no surgirá alguna que sea más contagiosa o más severa con menores de 12 años. Tampoco sabemos si las vacunas son seguras y efectivas en este grupo de edad. No sabemos muchas cosas pero sabemos que las mujeres y los pequeños llevarán la carga más pesada sobre sus hombros para cuando todo esto termine. Y eso lastima.


Información adicional de éste y otros temas de interés visiten:

http://reivindicandoapluton.blogspot.mx

https://www.facebook.com/BValderramaB/

ÚLTIMASCOLUMNAS
domingo 25 de julio de 2021

Reiterando el llamado

Reinvindicando a Plutón

Brenda Valderrama

domingo 18 de julio de 2021

Y la ola (delta) va

Reivindicando a Plutón

Brenda Valderrama

domingo 11 de julio de 2021

Fármacos de precisión contra Covid-19

Reivindicando a Plutón

Brenda Valderrama

domingo 04 de julio de 2021

¿Podremos domar la tercera ola de la pandemia?

Reivindicando a Plutón

Brenda Valderrama

domingo 27 de junio de 2021

Cambio de paradigma

Reivindicando a Plutón

Brenda Valderrama

domingo 20 de junio de 2021

La danza de las variantes

Reivindicando a Plutón

Brenda Valderrama

domingo 13 de junio de 2021

Sobre las olas

Brenda Valderrama

Cargar Más