Michelle Onofre

  / martes 23 de abril de 2019

Herencia maldita

El país se balancea entre dos escenarios paralelos, tristes realidades con una grave crisis de seguridad que parece recrudecerse por todo el territorio y la fraticida lucha en todas las regiones y frentes del "poder político".

Hemos sobrevivido a lo que muchos acusan fue el bimestre más violento de la historia del “México Moderno”, el lamentable acontecimiento en Minatitlán, Veracruz con catorce personas asesinadas, incluyendo a un pequeño de apenas un año de vida, masacrado de manera artera y cobarde por sujetos para los cuales difícilmente encontraría un adjetivo justo.

Por desgracia no resulta un caso aislado, la brutal violencia en ese tipo de ataques no exonerara a niños, tristes casos sobran en tiempos recientes, basta recordar lo acontecido en Cuautla, Morelos hace apenas unos días o lo de este fin de semana en Tabasco; casos que han pesado en la opinión pública, pero nada comparado con el primero en mención.

Y es que pareciera que lucrar políticamente con la situación trágica del país, es la nueva estrategia opositora, muy oportunamente fue aprovechado el hecho lamentable para capitalizarlo con un #AMLORENUNCIA, hasta pareciera evocar al pasado de “Un peligro para México”.

La tendencia en materia de seguridad tampoco sorprende, recordando que 2017 superó negativamente a los años anteriores, 2018 rebasó; el gobierno cuya estrategia principal para atacar la crisis es una Guardia Nacional en proceso de implementación con falta de leyes secundarias, conmina a los legisladores a entender la urgencia y su responsabilidad.

El discurso presidencial de “haber recibido un cochinero” poco a poco sufrirá un desgaste que la falta de resultados o el tiempo habrán de procurarle, eso es innegable, sin embargo hoy se percibe un ataque político por personajes entre los cuales irónicamente, están los arquitectos del desastre actual, Felipe Calderón personaje de eternas y disfrazadas aspiraciones políticas o Vicente Fox expresidente y actual bufón tuitero, entre muchos otros.

Esto resulta grave, políticamente mezquino e irresponsable; abona a un clima ya de por sí deteriorado, ante un electorado que puso la confianza en un personaje que prometió ser la solución y hasta el momento ha sido avasallado por la realidad de un país desmoronándose ante la violencia.

En la “mañanera” de ayer lunes, quedó de manifiesto el respaldo del Presidente de la República al Gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, que dicho sea de paso ha dejado claro que el paquete, al menos hasta ahora, le ha quedado grande.

La agravante, es la mala relación que el ejecutivo estatal tiene con la Fiscalía Veracruzana a quien acusa de inoperancia en el mejor de los casos.

Si bien el gobierno lopezobradorista no es responsable aún de la situación existente, el cronómetro de cumplimiento no será tan extenso como el de sus antecesores, él mismo exigió resultados inmediatos de la administración peñista y ahora recibe una herencia maldita a la que sin pretextos ni endose de facturas debe dar solución.

En la lucha frontal contra la violencia, todos debemos aportar, dejar discusiones vanas sobre cifras, es ridículo y ocioso fijarse en los "zapatos" de AMLO, califiquemos su desempeño; exijamos resultados, no renuncias; la cruzada a punto de iniciar marcará nuestro futuro como Nación.

El país se balancea entre dos escenarios paralelos, tristes realidades con una grave crisis de seguridad que parece recrudecerse por todo el territorio y la fraticida lucha en todas las regiones y frentes del "poder político".

Hemos sobrevivido a lo que muchos acusan fue el bimestre más violento de la historia del “México Moderno”, el lamentable acontecimiento en Minatitlán, Veracruz con catorce personas asesinadas, incluyendo a un pequeño de apenas un año de vida, masacrado de manera artera y cobarde por sujetos para los cuales difícilmente encontraría un adjetivo justo.

Por desgracia no resulta un caso aislado, la brutal violencia en ese tipo de ataques no exonerara a niños, tristes casos sobran en tiempos recientes, basta recordar lo acontecido en Cuautla, Morelos hace apenas unos días o lo de este fin de semana en Tabasco; casos que han pesado en la opinión pública, pero nada comparado con el primero en mención.

Y es que pareciera que lucrar políticamente con la situación trágica del país, es la nueva estrategia opositora, muy oportunamente fue aprovechado el hecho lamentable para capitalizarlo con un #AMLORENUNCIA, hasta pareciera evocar al pasado de “Un peligro para México”.

La tendencia en materia de seguridad tampoco sorprende, recordando que 2017 superó negativamente a los años anteriores, 2018 rebasó; el gobierno cuya estrategia principal para atacar la crisis es una Guardia Nacional en proceso de implementación con falta de leyes secundarias, conmina a los legisladores a entender la urgencia y su responsabilidad.

El discurso presidencial de “haber recibido un cochinero” poco a poco sufrirá un desgaste que la falta de resultados o el tiempo habrán de procurarle, eso es innegable, sin embargo hoy se percibe un ataque político por personajes entre los cuales irónicamente, están los arquitectos del desastre actual, Felipe Calderón personaje de eternas y disfrazadas aspiraciones políticas o Vicente Fox expresidente y actual bufón tuitero, entre muchos otros.

Esto resulta grave, políticamente mezquino e irresponsable; abona a un clima ya de por sí deteriorado, ante un electorado que puso la confianza en un personaje que prometió ser la solución y hasta el momento ha sido avasallado por la realidad de un país desmoronándose ante la violencia.

En la “mañanera” de ayer lunes, quedó de manifiesto el respaldo del Presidente de la República al Gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, que dicho sea de paso ha dejado claro que el paquete, al menos hasta ahora, le ha quedado grande.

La agravante, es la mala relación que el ejecutivo estatal tiene con la Fiscalía Veracruzana a quien acusa de inoperancia en el mejor de los casos.

Si bien el gobierno lopezobradorista no es responsable aún de la situación existente, el cronómetro de cumplimiento no será tan extenso como el de sus antecesores, él mismo exigió resultados inmediatos de la administración peñista y ahora recibe una herencia maldita a la que sin pretextos ni endose de facturas debe dar solución.

En la lucha frontal contra la violencia, todos debemos aportar, dejar discusiones vanas sobre cifras, es ridículo y ocioso fijarse en los "zapatos" de AMLO, califiquemos su desempeño; exijamos resultados, no renuncias; la cruzada a punto de iniciar marcará nuestro futuro como Nación.

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