Erich Fromm y otros, en Cuernavaca

Las vueltas que da la vida

Lya Gutiérrez Quintanilla

  · lunes 19 de octubre de 2020

Cuernavaca y Morelos en general guardan lugares que desde la antigua Cuauhnáhuac han sido elegidos por muy diversos personajes para vivir, descansar o visitar.

El gran Tlatoani Moctezuma I Ilhuicamina, hijo de una princesa tlahuica o sea morelense y del Tlatoani azteca Huitzilihuitl, quien asumió este último el poder en México-Tenochtitlan en 1411, se hizo construir en Huaxtepec, hoy Oaxtepec, un hermoso jardín que contaba con su propio manantial -a Moctezuma le encantaban jardines y zoológicos- y que a la fecha existe aunque no con el esplendor de antaño.

No sólo Hernán Cortés eligió Cuernavaca como sede de su Marquesado del Valle de Oaxaca y Maximiliano de Habsburgo su casa de descanso aquí, sino desde antes, representantes de distintos señoríos visitaban nuestra entidad. Durante la segunda mitad del siglo XX, llegaron a Cuernavaca varios y muy famosos personajes, como Malcolm Lowry a finales de los años treinta. Otros, más tarde lo hicieron huyendo de esa etapa oscura del gobierno de los Estados Unidos que luego de la II Guerra Mundial, señalaban, con el senador republicano Joseph McCarthy a la cabeza perseguían y encarcelaban a todo aquel funcionario o no, sobre el que se tuviera la más mínima sospecha de ser agente, espías o simpatizante soviéticos.

Fue una verdadera Casería de Brujas que llegó incluso a Hollywood, grandes actores como Robert Taylor, el dramaturgo Arthur Miller, Walt Disney, Ronald Reagan entre muchos otros tuvieron que jurar que no eran comunistas. Gracias a esa persecución México ganó. El gran director de cine John Huston pasó grandes temporadas entre la casa que construyó en Las Granadas, Guerrero y sus filmaciones en Cuernavaca. Personajes como el famoso director de orquesta Leonard Bernstein, la destacada actriz Martha Hyer que incluso filmó la película “Cuernavaca en Primavera” y otros muchos, le dieron fama internacional a nuestra ciudad. Invitado por la UNAM el destacado psicólogo social, psicoanalista y filósofo humanista Erich Fromm de origen judío alemán, quien habiendo salido de su país natal huyendo del nazismo, se estableció en Estados Unidos. Allí impartió varios años clases en distintas universidades hasta que en 1956 llega a la CDMX a impartir cátedras. Lo invitan porque Erich Fromm representaba una corriente psicoanalítica diferente a la freudiana tan en boga en ese tiempo. Su mayor interés era el hombre en sociedad y no el individuo a diferencia de Freud. Elige Cuernavaca para vivir y llega a radicar aquí en 1957. En esta ciudad entra en contacto con la familia Domecq quienes además de su amistad le proporcionaron una habitación grande e independiente en la que Fromm pudo recibir a pacientes. Sin embargo dado que era un observador del actuar de los distintos grupos sociales, visitaba pueblos con frecuencia, como Ocotepec, Chiconcuac, Tepoztlán, entre otros, siempre estudiando el comportamiento social de sus habitantes. Sintió predilección por el área de Rancho Cortés, ahí vivían sus amigos Domecq y al final de esa misma calle Neptuno, en el número tres, construyó su casa en un pequeño terreno y vivió en ella 25 años. Tan pronto llegó a esta ciudad frecuentó el Centro de Investigación y Documentación de Cuernavaca, CIDOC, que dirigía Iván Illich donde Fromm tenía interlocutores de altura para dialogar sobre diversos temas e incluso conoció al monje benedictino Gregorio Lemercier y al entonces VII obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, pero su área fueron los ámbitos psicosociales. Estos datos sobre Fromm en Cuernavaca me los proporcionó la sicóloga Raquel Munitz quien lo conoció y asistió a su última conferencia que impartio en lo que era el hotel Casino de la Selva en 1978. Para finalizar les comento que su famoso libro El Arte de Amar y el de La Sociopsicoanálisis del Campesinado Mexicano, los escribió en esta ciudad.

Y hasta el próximo lunes.


lyagquintanilla@hotmail.com

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