/ sábado 21 de agosto de 2021

Los bloqueos que se vienen

En redes sociales, la indignación por la autorización al incremento en la tarifa del transporte colectivo, comienza a configurar lo que podría ser una nueva jornada de mega bloqueos a las vías de comunicación y parece que ahora no solo será Cuernavaca, sino al menos, los municipios que forman su zona metropolitana.

Desde sus cuentas, ciudadanos que ya no aguantan una puñalada más por parte de sus autoridades, dan forma a las ideas que se leen decididas: "a bloquear hasta que den marcha atrás al aumento", otros más proponen #UnDíaSinRutas y hasta se habla de organizaciones de taxistas, así como propietarios y choferes de Uber y Didi que anuncian viajes colectivos para que la protesta no afecte ni el bolsillo ni la necesidad de transporte de los ciudadanos.

Y es que el enojo es bárbaro y las razones evidentes. Tenemos un transporte colectivo del nabo por decir lo menos. Carcachas que apenas funcionan, a las que todo les suena, y que por dentro parece que las orinó un perro, asientos sin respaldos y choferes (algunos, no todos) a los que les vale todo con tal de que no se les "quemen sus tiempos".

Pero quizá el ingrediente que -ahora si- detone la protesta popular es que esta autorización que a partir de la próxima semana sitúa la tarifa mínima en diez varos, se da en medio de la tercera ola de la pandemia por Covid-19, a unos días del supuesto regreso a clases y de una semana infernal en que los guayabos decidieron ahorcar a la ciudad y con justicia (yo hubiera hecho lo mismo) por el corte del suministro de agua potable.

Por lo menos yo voy a ser solidario: salir de casa mucho más temprano porque habrá tráfico; dar aventón a familiares y amigos, y lo que se pueda para apoyarnos entre todos, porque no tienen vergüenza y no son los choferes, son los concesionarios y algunas autoridades.

Si no es negocio que entreguen las concesiones, seguro hay quien las quiera y responda por un servicio de calidad.

Así como hoy unos sufren por el agua, otros llevan años sufriendo por sus desaparecidos, otros por sus víctimas y hay que poner changuitos para que no seamos nosotros quienes cerremos todo mañana.

En redes sociales, la indignación por la autorización al incremento en la tarifa del transporte colectivo, comienza a configurar lo que podría ser una nueva jornada de mega bloqueos a las vías de comunicación y parece que ahora no solo será Cuernavaca, sino al menos, los municipios que forman su zona metropolitana.

Desde sus cuentas, ciudadanos que ya no aguantan una puñalada más por parte de sus autoridades, dan forma a las ideas que se leen decididas: "a bloquear hasta que den marcha atrás al aumento", otros más proponen #UnDíaSinRutas y hasta se habla de organizaciones de taxistas, así como propietarios y choferes de Uber y Didi que anuncian viajes colectivos para que la protesta no afecte ni el bolsillo ni la necesidad de transporte de los ciudadanos.

Y es que el enojo es bárbaro y las razones evidentes. Tenemos un transporte colectivo del nabo por decir lo menos. Carcachas que apenas funcionan, a las que todo les suena, y que por dentro parece que las orinó un perro, asientos sin respaldos y choferes (algunos, no todos) a los que les vale todo con tal de que no se les "quemen sus tiempos".

Pero quizá el ingrediente que -ahora si- detone la protesta popular es que esta autorización que a partir de la próxima semana sitúa la tarifa mínima en diez varos, se da en medio de la tercera ola de la pandemia por Covid-19, a unos días del supuesto regreso a clases y de una semana infernal en que los guayabos decidieron ahorcar a la ciudad y con justicia (yo hubiera hecho lo mismo) por el corte del suministro de agua potable.

Por lo menos yo voy a ser solidario: salir de casa mucho más temprano porque habrá tráfico; dar aventón a familiares y amigos, y lo que se pueda para apoyarnos entre todos, porque no tienen vergüenza y no son los choferes, son los concesionarios y algunas autoridades.

Si no es negocio que entreguen las concesiones, seguro hay quien las quiera y responda por un servicio de calidad.

Así como hoy unos sufren por el agua, otros llevan años sufriendo por sus desaparecidos, otros por sus víctimas y hay que poner changuitos para que no seamos nosotros quienes cerremos todo mañana.

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