Michelle Onofre

  / lunes 11 de junio de 2018

La tercera llamada

Nos encontramos en un proceso electoral con violencia, manchado con sangre de candidatos y políticos participantes; hay ingredientes negativos que marcarán históricamente la contienda, la guerra sucia impera sobre las propuestas.

Es evidente la injerencia de los gobiernos federal y estatales en los comicios, el ambiente se enturbia a tal grado de dividir no solo a los partidos, sino a la ciudadanía que se lanza ataques desde el anonimato en redes sociales, tan presentes y determinantes en la actualidad.

¿Cómo llegan los candidatos al último debate? Andrés Manuel López Obrador sin duda fortalecido, las casas encuestadoras mas prestigiadas ubican lo ubican en un claro primer sitio, marcando la ventaja en algunos casos de un 2 a 1 en las preferencias con respecto al segundo lugar.

López Obrador evolucionó su campaña de candidato y literalmente la trasformó en una gira presidencial, el tabasqueño se atrevió a diferencia de sus contrincantes y dio a conocer a su probable gabinete; hizo una especie de oficina itinerante en la que prácticamente se asume y despacha como un Presidente preelecto, ha hecho caer hábilmente en esa inercia incluso a sus más acérrimos rivales, prueba de ello la reunión con la cúpula empresarial.

Si bien es cierto el evento fue con todos, también lo es que fue precisamente él, quien acaparó la atención. AMLO pudo sobreponerse a los cuestionamientos por algunas incorporaciones polémicas a su movimiento, capitalizó en su favor hasta las situaciones más adversas, pudiera ser previsible por los temas del tercer debate, salga avante, la zona geográfica es conocida, se ha identificado siempre con el sureste mexicano y el tema de pobreza-desigualdad ha sido su bandera política.

José Antonio Meade no será presidente, puede ser lapidaria tal afirmación pero para su propio equipo parece estar claro, las señales de que su partido está más preocupado por rescatar las campañas en otros frentes.

Ahora hay fuertes rumores, Peña Nieto hizo lo que al candidato “ciudadano” le fue imposible, cortar el cordón umbilical que los unía, el PRI hoy en día lucha por rescatar curules, ya no por la silla presidencial, a su llegada al “campo de batalla” un espontáneo ataque a Anaya dan señales de un ligero cambio de estrategia del candidato.

El panista llega un tanto maltrecho en comparación con los debates anteriores, si bien el asunto del lavado de dinero lo bautizó en su campaña, ha tomado un segundo aire con la aparición “misteriosa“ de un video y si bien se apresuró a desmentirlo, ha causado estragos.

Así, tratará de capitalizar su última teoría, el pacto Peña-Amlo.

Aunque nadie duda la enorme capacidad del panista para esgrimir sus argumentos, en el ánimo popular pesa que su rivalidad y divorcio con el ejecutivo solo se remonta a tiempos electorales, tras casi 6 años de matrimonio.

En el tema de educación puede aprovechar en esta oportunidad, su afirmación de que la reforma correspondiente fue pésimamente implementada, situación a la vista ante los escasos resultados.

¿Del Bronco? Solo veremos la anécdota, ver qué se le ocurre en esta ocasión y el morbo de sus afirmaciones, la comparsa pues, para animar el ejercicio.


Esta es la tercera llamada…. Comenzamos.

Nos encontramos en un proceso electoral con violencia, manchado con sangre de candidatos y políticos participantes; hay ingredientes negativos que marcarán históricamente la contienda, la guerra sucia impera sobre las propuestas.

Es evidente la injerencia de los gobiernos federal y estatales en los comicios, el ambiente se enturbia a tal grado de dividir no solo a los partidos, sino a la ciudadanía que se lanza ataques desde el anonimato en redes sociales, tan presentes y determinantes en la actualidad.

¿Cómo llegan los candidatos al último debate? Andrés Manuel López Obrador sin duda fortalecido, las casas encuestadoras mas prestigiadas ubican lo ubican en un claro primer sitio, marcando la ventaja en algunos casos de un 2 a 1 en las preferencias con respecto al segundo lugar.

López Obrador evolucionó su campaña de candidato y literalmente la trasformó en una gira presidencial, el tabasqueño se atrevió a diferencia de sus contrincantes y dio a conocer a su probable gabinete; hizo una especie de oficina itinerante en la que prácticamente se asume y despacha como un Presidente preelecto, ha hecho caer hábilmente en esa inercia incluso a sus más acérrimos rivales, prueba de ello la reunión con la cúpula empresarial.

Si bien es cierto el evento fue con todos, también lo es que fue precisamente él, quien acaparó la atención. AMLO pudo sobreponerse a los cuestionamientos por algunas incorporaciones polémicas a su movimiento, capitalizó en su favor hasta las situaciones más adversas, pudiera ser previsible por los temas del tercer debate, salga avante, la zona geográfica es conocida, se ha identificado siempre con el sureste mexicano y el tema de pobreza-desigualdad ha sido su bandera política.

José Antonio Meade no será presidente, puede ser lapidaria tal afirmación pero para su propio equipo parece estar claro, las señales de que su partido está más preocupado por rescatar las campañas en otros frentes.

Ahora hay fuertes rumores, Peña Nieto hizo lo que al candidato “ciudadano” le fue imposible, cortar el cordón umbilical que los unía, el PRI hoy en día lucha por rescatar curules, ya no por la silla presidencial, a su llegada al “campo de batalla” un espontáneo ataque a Anaya dan señales de un ligero cambio de estrategia del candidato.

El panista llega un tanto maltrecho en comparación con los debates anteriores, si bien el asunto del lavado de dinero lo bautizó en su campaña, ha tomado un segundo aire con la aparición “misteriosa“ de un video y si bien se apresuró a desmentirlo, ha causado estragos.

Así, tratará de capitalizar su última teoría, el pacto Peña-Amlo.

Aunque nadie duda la enorme capacidad del panista para esgrimir sus argumentos, en el ánimo popular pesa que su rivalidad y divorcio con el ejecutivo solo se remonta a tiempos electorales, tras casi 6 años de matrimonio.

En el tema de educación puede aprovechar en esta oportunidad, su afirmación de que la reforma correspondiente fue pésimamente implementada, situación a la vista ante los escasos resultados.

¿Del Bronco? Solo veremos la anécdota, ver qué se le ocurre en esta ocasión y el morbo de sus afirmaciones, la comparsa pues, para animar el ejercicio.


Esta es la tercera llamada…. Comenzamos.

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