Michelle Onofre

  / martes 4 de junio de 2019

Caminando por la paz

Me cuenta mi padre, que en 1981 y gran parte de los ochentas, Cuernavaca sí era la Ciudad de la eterna primavera, uno podía andar tranquilamente a altas horas de la noche por las calles del primer cuadro y lo más que podría suceder a los osados trasnochadores es ser amenazados por pandillas juveniles características de los barrios de aquella época o si se tenía muy mala suerte tal vez encontrarse con algún elemento de la entonces “policía judicial” que al no tener tanto trabajo algunos de sus elementos se dedicaban a extorsionar a transeúntes desafortunados y cuando sucedía algún hecho violento, un homicidio tal vez, pues ese acontecimiento se volvía noticia en todo el Estado.

Hoy en día, esa ciudad, ese Estado, ese país, no existen más, la nota roja supera incluso la capacidad de las redes para difundirlas y uno se va a la cama sin haberse enterado de toda la violencia que se ejerció en su comunidady con el riesgo real de acostumbrarse a la situación.

Pero eso aún no sucede, a pesar de las terribles cifras que la inseguridad nos pone hoy en la mesa, la gente no se acostumbra y mantiene la esperanza de que esto cambie, por eso sale a caminar, a manifestar su repudio a la violencia y la exigencia de paz social.

La iglesia católica, representada en Morelos por el Obispo Ramón Castro Castro, hizo una convocatoria que registró una gran respuesta por dos posibles motivos, el músculo político que el catolicismo tiene aún en nuestra entidad o simplemente el hartazgo de una realidad que ahoga y que une inmediatamente al pueblo ante un solo clamor.

El 1 de Junio, hace unos días, se llevó a cabo una marcha que por desgracia, al igual que la inseguridad y la violencia se está haciendo tradicional en nuestro Estado, cada año que pasa supera en niveles de violencia al anterior en una escalada de terror, 5 años pasaron desde la primera caminata que exigía una paz que aún no llega.

Dijo el representante del diócesis que no se trataba de un reclamo a un gobernante, en un posible pero vano intento exonerativo, aunque siendo objetivos, efectivamente no mueve masas el reclamo a un gobernante, sino a todos los gobernantes, al municipal, al estatal, al mismo Presidente de la República, a los partidos políticos, a legisladores, todos ellos son responsables, el sol no se puede tapar con un dedo, ni siquiera con el dedo de un obispo, el Prelado denunció también cosas inquietantes, un 75% de comercios existentes en la entidad y 18 alcaldes morelenses que según sus palabras están siendo extorsionados, dan un panorama desolador de la crítica situación que atraviesa nuestro país en caso de que lo anterior sea cierto.

La voz de los asistentes a la caminata parecía ser una sola, pero por desgracia siempre sucede algo que desentona y desvía atenciones e intenciones, se aprovechó para hablar de temas como la aceptación únicamente de familias formadas por hombre y mujer en una clara alusión a la comunidad lésbico gay cuando claro está que los derechos de las personas no son materia de marchas, protestas o consultas, son sus derechos y se acabó.

Ahora la seguridad de nuestras calles es responsabilidad de todos, de gobernantes, de policías preventivas y ministeriales, de jueces, fiscales e incluso de ciudadanos, la pérdida de valores sin duda abona al ambiente que vivimos, no habrá guardia nacional suficiente para acabar para acabarcon el problema si no hacemos todos nuestra parte de acuerdo al ámbito de competencia.

Debemos trabajar y hacer hasta lo imposible para ganar esta guerra en la que nosotros los ciudadanos no tenemos armas, pero tenemos la razón y la justicia de nuestro lado, procurar que en este mes de Junio de 2019 se haya terminado con la tradición de las marchas de petición de paz y los motivos que las movían, ojalá y hayamos sido testigos de la última.

Me cuenta mi padre, que en 1981 y gran parte de los ochentas, Cuernavaca sí era la Ciudad de la eterna primavera, uno podía andar tranquilamente a altas horas de la noche por las calles del primer cuadro y lo más que podría suceder a los osados trasnochadores es ser amenazados por pandillas juveniles características de los barrios de aquella época o si se tenía muy mala suerte tal vez encontrarse con algún elemento de la entonces “policía judicial” que al no tener tanto trabajo algunos de sus elementos se dedicaban a extorsionar a transeúntes desafortunados y cuando sucedía algún hecho violento, un homicidio tal vez, pues ese acontecimiento se volvía noticia en todo el Estado.

Hoy en día, esa ciudad, ese Estado, ese país, no existen más, la nota roja supera incluso la capacidad de las redes para difundirlas y uno se va a la cama sin haberse enterado de toda la violencia que se ejerció en su comunidady con el riesgo real de acostumbrarse a la situación.

Pero eso aún no sucede, a pesar de las terribles cifras que la inseguridad nos pone hoy en la mesa, la gente no se acostumbra y mantiene la esperanza de que esto cambie, por eso sale a caminar, a manifestar su repudio a la violencia y la exigencia de paz social.

La iglesia católica, representada en Morelos por el Obispo Ramón Castro Castro, hizo una convocatoria que registró una gran respuesta por dos posibles motivos, el músculo político que el catolicismo tiene aún en nuestra entidad o simplemente el hartazgo de una realidad que ahoga y que une inmediatamente al pueblo ante un solo clamor.

El 1 de Junio, hace unos días, se llevó a cabo una marcha que por desgracia, al igual que la inseguridad y la violencia se está haciendo tradicional en nuestro Estado, cada año que pasa supera en niveles de violencia al anterior en una escalada de terror, 5 años pasaron desde la primera caminata que exigía una paz que aún no llega.

Dijo el representante del diócesis que no se trataba de un reclamo a un gobernante, en un posible pero vano intento exonerativo, aunque siendo objetivos, efectivamente no mueve masas el reclamo a un gobernante, sino a todos los gobernantes, al municipal, al estatal, al mismo Presidente de la República, a los partidos políticos, a legisladores, todos ellos son responsables, el sol no se puede tapar con un dedo, ni siquiera con el dedo de un obispo, el Prelado denunció también cosas inquietantes, un 75% de comercios existentes en la entidad y 18 alcaldes morelenses que según sus palabras están siendo extorsionados, dan un panorama desolador de la crítica situación que atraviesa nuestro país en caso de que lo anterior sea cierto.

La voz de los asistentes a la caminata parecía ser una sola, pero por desgracia siempre sucede algo que desentona y desvía atenciones e intenciones, se aprovechó para hablar de temas como la aceptación únicamente de familias formadas por hombre y mujer en una clara alusión a la comunidad lésbico gay cuando claro está que los derechos de las personas no son materia de marchas, protestas o consultas, son sus derechos y se acabó.

Ahora la seguridad de nuestras calles es responsabilidad de todos, de gobernantes, de policías preventivas y ministeriales, de jueces, fiscales e incluso de ciudadanos, la pérdida de valores sin duda abona al ambiente que vivimos, no habrá guardia nacional suficiente para acabar para acabarcon el problema si no hacemos todos nuestra parte de acuerdo al ámbito de competencia.

Debemos trabajar y hacer hasta lo imposible para ganar esta guerra en la que nosotros los ciudadanos no tenemos armas, pero tenemos la razón y la justicia de nuestro lado, procurar que en este mes de Junio de 2019 se haya terminado con la tradición de las marchas de petición de paz y los motivos que las movían, ojalá y hayamos sido testigos de la última.

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