Albañiles le temen a la pandemia del Covid-19

La crisis sanitaria no significó cambio en las prácticas de miles de trabajadores de la construcción

Israel Mariano | El Sol de Cuernavaca

  · domingo 2 de mayo de 2021

Para muchos, la crisis sanitaria significó la pérdida de empleos, pero para los albañiles no modificó mucho la dinámica / Froylán Trujillo | El Sol de Cuernavaca

La pandemia no cambió mucho su actividad, pero sí trajo preocupaciones. Cada 3 de mayo, los hombres de la construcción adornan una cruz de madera que colocan en lo alto de las construcciones para que ese lugar sea de buena suerte y su trabajo concluya de manera satisfactoria. Hace un año esta celebración no fue igual; aunque trabajo no faltó si detuvo muchas celebraciones para los maestros de la cuchara grande.

De acuerdo con el santoral católico, la fiesta de la Santa Cruz, que hace que hace referencia a la cruz de madera donde murió Jesús de Nazareth. Pero la sociedad en México le dio otra interpretación, y recuerda esta fecha como el día de los albañiles; se dice que el origen del Día de la Santa Cruz se remonta al año 292, cuando la emperatriz Elena, esposa de Constancio Cloro, gracias a la ayuda de trabajadores de la construcción, encontró el 3 de mayo tres cruces de madera enterradas en el monte Calvario.

En el sitio, zocalo.com.mx, esta celebración en México, viene desde la época colonial, desde esa fecha las crónicas antiguas indican que Fray Pedro de Gante fue quien impulsó la celebración y aunque fue suprimida por el papa Juan XXIII, los albañiles mantuvieron la tradición viva, por lo que, debido a su fervor religioso, el Episcopado mexicano gestionó para que continuara en nuestro país vigente la celebración de la Santa Cruz.

Martin es albañil desde los 13 años; como muchos otros trabajadores de esta actividad, no tuvo oportunidad de adoptar una profesión, porque las condiciones familiares lo obligaron a buscar la manera de llevar el sustento a casa y ayudar a sus padres.

Originario de Puebla, llegó a la Ciudad de México a esa edad y comenzó a ser un aprendiz o en este caso un “chalán” con un salario de 300 pesos a la semana, aunque en ese tiempo un ayudante ganaba 700. Poco a poco solo con mirar aprendió el oficio, que no es fácil, acepta, porque requiere no solo precisión; ser albañil significa ser matemático, ingeniero, arquitecto y mucho más.

A los 17 años se hizo responsable de una obra, con seis albañiles experimentados. Aunque eso significaba mucha responsabilidad aceptó, el reto. Lo primero que debe aprender uno para saber si sirves para este oficio es pegar el tabique.

Hace un año, la pandemia cuenta que pegó al sector sobre todo en el ámbito gubernamental, muchos de sus conocidos perdieron o dejaron de trabajar, el gobierno detuvo todo. Aunque como él, al estar trabajando en una obra privada, afortunadamente pudo tener su trabajo.

“El trabajo no ha faltado, sí he sabido que hay muchos que trabajaban para el gobierno que no tienen, todo se suspendió, pero no ha faltado”. Al menos donde está su labor no hay tumultos, el trabajo en la obra solo requiere de soledad. Trabajar solo o con un ayudante, aunque si supo de otros que se enfermaron de Covid-19.

Pero en la obra lo que mas sirve es la fuerza física. Estar bajo el sol, con el sudor a piel, con la ropa sucia, y la piel de las manos tostadas por la mezcla; también con el hambre y el cansancio son las únicas compañías. Por eso Martin, cree que no se va a dedicar todo el tiempo a la construcción, ya en años pasados por una caída en la obra al subir en un andamio se lastimo la columna. Por eso, cree a sus 30 años pronto dejará de ser útil en esta actividad, y tal vez confiesa pueda buscar una ocupación donde se requiera menos esfuerzo físico.

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