Corre con el alma para romper barreras en Cuautla

Fernando Vargas perdió una pierna en un accidente de tránsito y lejos de abatirse, empezó su trayectoria en el atletismo de gran fondo

Óscar García

  · viernes 21 de junio de 2019

Reconoció que ha sido inspiración de muchos corredores/ Cortesía

La carrera atlética de Cuautla a Oaxtepec de 10 kilómetros, celebrada el fin de semana para festejar el día del padre, recibió por sexta ocasión a Fernando Vargas Yáñez, El Pato Fiel, uno de los pocos atletas en el mundo que corren maratones apoyado sobre muletas.

Vargas Yáñez, nativo de Iztapalapa, es asiduo participante en esta justa atlética que se instauró desde el año de 2014 en sustitución de la tradicional Cuautla-Oaxtepec IMSS, y con ese motivo fue reconocido por los organizadores de la justa.

Sin embargo, ese fue tan sólo uno de los incontables que ha recibido en su ya amplia trayectoria como deportista, y en especial desde que en el año de 1992, a la edad de 28 años, sufrió la amputación de una de sus piernas producto de un accidente automovilístico.

SOBREVIVE A TRÁGICO ACCIDENTE

A escasos días de cumplir 55 años de edad el próximo 24 de junio, desde pequeño la familia de Fernando se fue a vivir a Amecameca, Estado de México. "Tengo prácticamente 50 años viviendo ahí; desde joven siempre he sido deportista, corro desde 1986, incluso con mis dos piernas tuve una beca del Comité Olímpico al cronometrar uno de los mejores tiempos nacionales con poco más de 32 minutos en los 10 kilómetros. En esa carrera que era organizada por los bancos, cuando terminé se me acercó una edecán con papelito donde decía que era el primer lugar, eso me animó a dedicarme de lleno a las competencias atléticas".

"El trayecto parecía normal, pero de repente todo se oscureció; al microbús donde viajaba le fallaron los frenos y nos fuimos a estrellar contra un tráiler que cargaba bultos de cemento. El accidente fue trágico, pues de los 13 pasajeros que viajábamos, solo yo sobreviví".

SE LEVANTÓ PARA SEGUIR TRIUNFANDO

A raíz del mortal accidente, Fernando, luego de permanecer hospitalizado varios días, recibió otra mala noticia: su pierna izquierda había quedado destrozada y tenía que ser amputada; "por las cosas irónicas de la vida, después de un mes del accidente, justo el día mi cumpleaños, mi regalo fue la amputación de mi pierna".

Desde ese momento, lejos de abatirse por la pérdida de su extremidad izquierda, Fernando se levantó de su lecho para dejar a un lado las lamentaciones y aprovechar la segunda oportunidad de vida que recibió.