imagotipo

Inaugura Agustín Santoyo exposición en El Amate

  • Maritza Cuevas
  • en Local, Sociedad

El Centro Cultural “El Amate” se llenó de colores y una diversidad de imágenes con la exposición “Revólver místico para renacer en la maternidad”, del artista morelense Agustín Santoyo, inaugurada recientemente.

La muestra está dividida por cuatro series realizadas de 2008 a 2016: “Bendita ave de mal agüero”, “Sueños húmedos de una bestia sagrada”, “Potaje psicodélico con aderezo de la casa” y “Revólver místico para renacer en la maternidad”; las cuales reúnen experiencias que representan cuatro épocas en la vida del artista.

“La exposición representa muchas cosas, haber reunido casi ocho años de carrera y ver que todo lo que he hecho no ha sido en vano, mucha diversión, mucha vida y muchos procesos emocionales y espirituales. Es esa peregrinación que he hecho desde los 22 y hasta los 31 años que tengo ahora; ver a un Agustín Santoyo en la post adolescencia y a un Agustín Santoyo padre.

También es el trabajo de mucha gente, no tendría estas piezas sin la existencia de muchas personas, desde mi mamá que me obligaba a ir a la escuela, hasta irme de viaje con mi pareja, o las experiencias que viví con mi padre y mi hermano en la infancia, o el haber hecho grafiti; y esto es un agradecimiento a toda la gente que ha pasado por esta peregrinación. Este tipo de montajes se vuelve una gran artesanía pintada por muchas personas”, comentó el artista.

En “Bendita ave del mal agüero”, Santoyo muestra autorretratos basados en una relación amorosa fallida y a partir de ahí crea situaciones irónicas.

La serie “Sueños húmedos de una bestia sagrada”, realizada en collage, hace referencia a un tema erótico. Las imágenes reunidas en ella surgen a partir de tres años de viajes alrededor del mundo junto a su esposa, cuando visitaron cuatro continentes y más de 8 países.

“Todos son recortes originales que conseguí durante los viajes y la serie representa una experimentación geográfica, emocional y sexual”.

“Potaje psicodélico con aderezo de la casa” simboliza una serie de altares donde el eje central es el comedor original de su familia intervenido por el artista, una serie de retratos y un significativo sofá.

“Tiene que ver con la estructura familiar, los árboles genealógicos y los animales totémicos. El eje central se basa en una separación familiar y emocional, en la pieza se pueden apreciar retratos de mi familia, las sillas son los animales tótem con los que represento a cada uno de ellos, el caballo es mi padre, el conejo es mi madre, el gallo es mi hermano y el colibrí soy yo. Cada uno de los muros es un altar que tienen que ver con la infancia, con el comedor, con la sala, el recuerdo de mi abuela y personajes que empezaron a entrar a mi familia sin ser sanguíneos”.

Finalmente, “Revólver místico para renacer en la maternidad”, que es la serie más reciente del artista, ejemplifica su presente a raíz del nacimiento de su hija.

“Representa esa parte de la maternidad y paternidad, otro entendimiento de mi vida y de mis antepasados; a través de 11 altares que retratan el proceso del embarazo y el nacimiento de mi hija. Mi esposa estuvo de parto tres días con las contracciones, fue parto en agua, parto humanizado, cero intervención quirúrgica, cero anestesia; al tercer día ella estaba sosteniendo mucho y al final se entregó al dolor, y el nacimiento fue una violencia bonita, porque hay sangre y dolor, pero hay vida, muchos sentimientos encontrados. Para nacer algo tiene que morir, algo como la placenta para que nazca la bebé. Con el nacimiento existe un antes y un después en mi vida, que ahora veo de otra forma”.

Dentro de esta exposición, Agustín Santoyo contó con la colaboración de maestros artesanos alfareros y de papel picado. La pieza central es una maceta con el tótem prehispánico de su hija, realizada en barro por la familia Tlacomulco, del municipio de Tlayacapan; ésta representa el lugar donde el artista y su esposa enterraron la placenta de su hija con un árbol de granada.

“Toda la pieza fue hecha a mano, sin molde, es un tipo escultura, todo lo hicimos por partes para darle la forma que Agustín nos pidió. Fue un proceso que tardó alrededor de 15 días”, comentó el artesano Concepción Tlacomulco.