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No es candidato, pero está presente en todas las elecciones

  • Nidia Marin
  • en México

  • Es el abstencionismo que cabalga impulsado por impunidad: CESOP

Segunda y última parte

Nadie lo invita, pero cada tres años se presenta, aunque exista la urgencia en México de que la competencia pacífica sea la que lleve al poder. El abstencionismo ha cabalgado en cada proceso electoral desde hace décadas, por diversas razones, entre las cuales se ubica el saqueo de bienes públicos que realizan los gobernantes y la corrupción que impera en los puestos públicos. ¿Llegará a México el voto obligatorio?

El abstencionismo se ha combatido con escasos resultados y uno de los más recientes instrumentos para los ciudadanos que ya no encuentran confianza para ser representados por los partidos políticos, son las candidaturas independientes o ciudadanas.

Son aún millones los que siguen votando por los partidos políticos, pero existe un sector de la población que, de acuerdo con estudios, sopesa las posibilidades de votar por independientes; figura aprobada en la reforma político-electoral de febrero del 2004, con la intención de lograr una mayor participación ciudadana en los procesos democráticos de nuestro país, por lo menos así lo considera un 65 por ciento de participantes en la encuesta realizada por la Cámara de Diputados, a través del Centro de Estudios y de Opinión Pública (Cesop).

Sin embargo, hasta hace unos años en materia local y en 2015 en la federal esta figura inició en firme.

Y es que como había advertido dicha institución, “en tres lustros se duplicó el abstencionismo en nuestro país, pues entre 1994 y 2009 se llevaron a cabo tres elecciones presidenciales, en las que la falta de asistencia a las urnas pasó de 23 por ciento a 41 por ciento, en tanto en los comicios para renovar la Cámara de Diputados la inasistencia a las casillas electorales registró un ascenso de 24 a 55 por ciento”.

En 2009 México se encontraba en el nivel número 41 entre las naciones latinoamericanas con mayor abstencionismo, grupo en el cual se ubicaban Colombia (56 por ciento) y Honduras (47 por ciento).

El asunto es únicamente en los comicios presidenciales donde disminuye el abstencionismo en ocasiones hasta 15 puntos porcentuales. Más las elecciones de 2017 son locales y por lo tanto no se avizora una gran asistencia a las urnas.

Dicen que entre los años 2000 y 2011 la alternancia alentó una mayor participación en las elecciones locales, ya que se registraron 13 Estados con cambio de bandera política en la gubernatura, de las cuales nueve tuvieron una reducción en el porcentaje de abstencionismo. La mayor disminución se observó en Baja California Sur y San Luis Potosí, por arriba del nueve por ciento.

Tal vez falte en México lo que ya existe en América Latina, la obligación de votar, de la cual recientemente hablaba la consejera del Instituto Nacional Electoral, Pamela San Martín. Efectivamente, está comprobado que el voto obligatorio con sanción inhibe el abstencionismo.

EL SUFRAGIO OBLIGATORIO

El Cesop señala tres modalidades jurídicas del sufragio: países con voto facultativo, donde el voto es un derecho que tiene el elector, pero sin que exista una obligación (32 por ciento de abstencionismo); el sufragio obligatorio sin sanción, como el caso de México (30 por ciento en promedio) y el voto obligatorio con sanción (22 por ciento de abstención).

En Argentina el voto es un deber y su incumplimiento se sanciona con una multa de 50 a 500 pesos argentinos. De no pagarla, el infractor no podrá realizar gestiones o trámites durante un año ante los organismos estables nacionales, provinciales o municipales.

Bolivia tiene como sistema el voto obligatorio. La sanción la fija la Corte Nacional Electoral a quienes no voten. En caso de incumplimiento de pago, la aplicación de multas se convertirá en arresto.

En Brasil el voto también es obligatorio para los mayores de 18 años. Es facultativo para los analfabetos, los mayores de 70 años. Los mayores de 16 y los menores de 18. El elector que no vote y que no justifique ante el juez electoral antes de 30 días de realizadas las elecciones, se le cobra una multa de cinco a 20 por ciento del salario mínimo de la zona de residencia, la cual es impuesta por el juez electoral.

Chile tiene voto obligatorio, por lo que el ciudadano que no vota es penado con multa a beneficio municipal de media a tres unidades tributarias mensuales.

Colombia tiene el voto como un deber, pero no hay sanción. Tampoco en Costa Rica ni en El Salvador.

Pero en Ecuador el voto es obligatorio para los que sepan leer y escribir, facultativo para los analfabetos y para los mayores de 75 años. El ciudadano que deja de sufragar sin causa admitida por la ley es reprimido con multa de dos al 25 por ciento del salario mínimo vital general. Las multas impuestas por los tribunales electorales ingresan a la cuenta “Tribunal Supremo Electoral” en el Banco Central del Ecuador, la cual es administrada por el TSE.

También en Honduras el voto es obligatorio. Se sanciona su incumplimiento con una multa de 20 lempiras. Las multas son exigibles gubernativamente por los alcaldes municipales e ingresan al Tesoro Municipal.

En Nicaragua el sufragio es un derecho de los ciudadanos que se ejerce de acuerdo a lo dispuesto por la Constitución Política y las leyes. La no concurrencia a votar no implica sanciones. En Panamá también, así como en Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela.

Sin embargo, en Paraguay es obligación para todos los ciudadanos, cuyo incumplimiento es sancionado con una multa equivalente de medio a un jornal mínimo para actividades diversas no especificadas. Las multas se aplican conforme a las disposiciones del Código Penal.
EL VOTO COMO UN DERECHO

En Perú, el sufragio es obligatorio hasta los 70 años. Es facultativo después de esa edad. La multa por la no concurrencia a votar es de 124 soles. Además, la ONPE no coloca un sticker en el Documento Nacional de Identidad, sin el cual el elector no puede realizar transacciones bancarias, firmar contratos de naturaleza civil ni cobrar cheques.

Uruguay, a su vez, tiene voto obligatorio. El ciudadano que incumple con tal obligación debe pagar una multa equivalente al monto de una Unidad Reajustable por la primera vez y de tres unidades en las siguientes. Dicho pago se hace efectivo en las Juntas Electorales del departamento donde el ciudadano debió votar. El importe de las multas tiene la condición de proventos de la Corte Electoral.

Sin embargo, señala Lucía Miranda Leibe, del Instituto Iberoamérica que, entre los países que reconocen el voto como un deber sancionado por su incumplimiento, una serie de naciones “no hacen efectivas las sanciones, por lo que en dichos casos se reconoce finalmente el voto como un derecho a ser efectivo en función de la voluntad del ciudadano. La revisión de la jurisprudencia de cada país da cuenta de que solo Ecuador, Uruguay y Perú (hasta 2013) hacían efectivas las sanciones por incumplimiento del deber de votar. Luego de la reforma incorporada por Perú recientemente, solo Ecuador y Uruguay pueden considerarse que constan de voto obligatorio en sus normativas”.

Otros de sus planteamientos en la materia son:

“En contextos democráticos el sufragio como derecho debe a su vez ser libre, igual, directo y secreto. La tendencia predominante de las reformas al sufragio, han ido en la dirección de concebirlo como un derecho que los ciudadanos puedan ejercer a partir de su libre decisión, extensible a la mayor parte del electorado y por tanto universal”.

Y precisa:

“Las reformas aplicadas al sufragio en los países de América Latina pueden agruparse en función de dos grandes tendencias. Una tendencia puede ser definida como técnica, pues incluye a los países que han realizado reformas al derecho al sufragio, con el objetivo de especificar las condiciones y requerimientos para su ejercicio (Brasil, Chile, México, Ecuador, Perú y Venezuela entrarían en este grupo)”.

Además…

“La tendencia que incluye las reformas aplicadas con el objetivo de expandir las condiciones de ejercicio del derecho al voto puede definirse como expansionista, al reconocer tanto el sufragio facultativo (derecho no exigible en su cumplimiento) como el voto desde el extranjero y de los extranjeros en territorio nacional (en este grupo entrarían Panamá, Colombia y Bolivia)”.