/ jueves 22 de octubre de 2020

[VIDEO] Sigue Heladería Mil800 con cartera de clientes

Implementaron el servicio a domicilio y lograron mantener algunas ventas gracias a los consumidores frecuentes, quienes les hacen pedidos cada semana


En el corazón de Cuernavaca se encuentra un rincón lleno de sabor y color, un lugar para endulzarte la vida, está es la reconocida Heladería “Mil800”, donde a pesar de la temporada de pandemia, elaborar y vender helados y paletas artesanales no paró, reconociendo Luis Alberto Lugo, gerente y dueño del negocio, la magia de este rico producto no podía terminar.

Desde hace tres años y medio están ubicados en calle Comonfort 5-2 en el centro histórico de Cuernavaca, heladería que se ha ganado su lugar en el gusto no solo de los cuernavacenses sino de turistas de otras partes del mundo; hoy sigue esforzándose por superar una de las etapas más difíciles para muchos otros negocios alrededor del planeta, que es la contingencia sanitaria de Covid-19.

Los primeros dos meses de la pandemia la Heladería “Mil800” cien por ciento morelense tuvo que cerrar, para seguir aguantando y poder subsistir implementaron el servicio a domicilio, técnica que persiste de manera permanente promocionando los nuevos productos a sus clientes frecuentes.

A través de redes sociales y por su agenda de clientes ofertan los helados de temporada, y con ellos estuvieron trabajando todo este tiempo.

Al disminuir desde la producción, compra y hasta la venta pero incrementar los precios de algunos insumos, tuvieron de igual forma que aumentar uno o dos pesos el precio de sus helados y paletas, lo cual confirmó Luis Alberto tuvo una repercusión con sus clientes, ya que si antes les pedían cada semana, ahora es cada dos, “sienten que ha subido mucho el producto a pesar de que es de mucha calidad, no usamos colorantes y es fruta natural, leche, agua, poca azúcar, pero la gente lo reciente y se le hace difícil acceder a un producto de esta calidad”.

Tanto las paletas, litros y medios litros mantienen descuentos de hasta el 30 por ciento, las ganancias en los helados se han mantenido, pero el cliente lo siente “que subamos aunque sea uno o dos pesos es terrorífico para el consumidor”.

Pagan renta pero los arrendatarios les ayudaron, les dieron un mes de gracia y bajaron al 50 por ciento los primeros meses de renta, hoy esta normal.

Pese a que las ventas no eran las mejores y al llevarse la pandemia la mejor temporada de ventas, primavera-verano, Luis Alberto junto con su mamá –quien es su socia- no accedieron a ningún crédito por parte del gobierno estatal, sí buscó pero como la situación, a su parecer, no estaba tan grave como esperaba, debido al trabajo que hicieron de poner en práctica el servicio a domicilio, en lugar de adquirir más deuda prefirieron utilizar lo que tenían, “no hacíamos inversiones, no hacíamos compras de más sino controlamos nuestra inversión y hemos sobrevivido de esa forma”.

Para Luis Alberto la epidemia no ha sido tan sencilla, si bien nunca dejaron de vender, el pago de un préstamo al que accedieron para adquirir un coche donde transportar sus productos y equipar la misma heladería, les ha representado un reto, en especial ante las pocas ganancias; el banco, cuenta, congeló por seis meses los pagos; sin embargo, al día de hoy retomaron el cobro hasta con interés, es por ello que decidieron no acceder a ningún tipo de ayuda monetaria que a largo plazo pudiera generar más gasto.

Aunado a la pandemia de covid-19 los frentes fríos y la lluvia que se registró hace unos meses en el Estado provocó las ventas siguieran considerablemente bajas, en años anteriores alcazaban hasta el cien por ciento de ventas, ahora han disminuido hasta en un 60 por ciento, más de la mitad. No obstante, confía esta temporada de otoño e invierno traiga buenas ventas al ser el punto de recaudación que la genta salga; además que ciertos días festivos y celebraciones representan más gente en el centro de Cuernavaca y más ingresos.

“En el centro de Cuernavaca vivimos prácticamente del turismo, de hecho tenemos precios especiales para nuestros clientes pero prácticamente vivimos de los turistas, es nuestro ingreso más fuerte”, acentúo.

Generadora de empleo

La heladería distribuye sus productos a diferentes restaurantes, tiendas y personas físicas que realizan eventos en Morelos, para lo cual Luis Alberto, afirmó sino hubiera sido por estos clientes, la heladería hubiera cerrado definitivamente. Las ventas en este sector no se redujeron, al contrario, consiguieron más vendedores y pequeñas sucursales, como ejemplo, un chico que trabajaba en una aplicación móvil comenzó hace dos meses a vender los helados y paletas de “Mil800”, hoy han logrado posicionarse y siguen en el negocio.

“Por la necesidad les dijimos la historia a otros y forman parte ya de la cartera de clientes”, indicó.

Familia de heladeros

Luis Alberto Lugo es la tercera generación de heladeros, su abuela empezó en el año 1954 oriunda de Xoxocotla, su mamá lleva 30 años en el negocio y él 6 años, de Xoxocotla se establecieron en Temixco y ahora están en Cuernavaca; entre su mamá, su hermano y él se ayudan con la heladería, el negocio es familiar, su mamá es su socia.

Para hacer los helados en “Mil800” utilizan una máquina industrializada estilo artesanal, ya no lo hacen con las manos ni pala, este método provoca que textura del helado sea totalmente diferente al utilizar además fruta natural, los sabores que desprenden las hojas y hierbas que combinan con leche bronca.

La familia de Luis Alberto ha sembrado casi 200 árboles de fruta entre esos guayaba, nanche, mandarina, limón, naranja, guanabana, higo, arándanos, vainilla, un montón de plantas como albaca, romero, entre otros. Previo a la contingencia sanitaria ya estaban sembrando pero no en las cantidades que lo hacen ahorita.

Esto, aseveró, les ha enseñado a ser totalmente independientes, y no depender de un sistema donde se colapsa y te mantiene solo con lo que ellos tienen, además de que disminuye el gasto en insumos.

Los helados predilectos de “Mil800” son el de carbón, lavanda, ahorita, por temporada, habrá de pan de muerto, ponche de frutas, mandarina, frutos rojos, dulce de calabaza, higo, cempasúchil con vino blanco, pulque con cempasúchil, aunque entre los que más se venden es el de carbón y de ahí los tradicionales como fresa, chocolate, vainilla, poniéndoles su toque especial, por ejemplo el de vainilla con canela o el de chocolate con brownie.

“La emergencia sanitaria me enseñó a controlar mis inversiones, optimizar mis recursos, y emprender nuevas estrategias que no estaban dentro de mi plan normalmente; salir de la cotidianidad y la zona de confort, es algo interesante porque te hace sobreviviente, activas otras partes de tu cerebro que estaban dormidas o se ocupaban en otros recursos”, concluyó el joven empresario.

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En el corazón de Cuernavaca se encuentra un rincón lleno de sabor y color, un lugar para endulzarte la vida, está es la reconocida Heladería “Mil800”, donde a pesar de la temporada de pandemia, elaborar y vender helados y paletas artesanales no paró, reconociendo Luis Alberto Lugo, gerente y dueño del negocio, la magia de este rico producto no podía terminar.

Desde hace tres años y medio están ubicados en calle Comonfort 5-2 en el centro histórico de Cuernavaca, heladería que se ha ganado su lugar en el gusto no solo de los cuernavacenses sino de turistas de otras partes del mundo; hoy sigue esforzándose por superar una de las etapas más difíciles para muchos otros negocios alrededor del planeta, que es la contingencia sanitaria de Covid-19.

Los primeros dos meses de la pandemia la Heladería “Mil800” cien por ciento morelense tuvo que cerrar, para seguir aguantando y poder subsistir implementaron el servicio a domicilio, técnica que persiste de manera permanente promocionando los nuevos productos a sus clientes frecuentes.

A través de redes sociales y por su agenda de clientes ofertan los helados de temporada, y con ellos estuvieron trabajando todo este tiempo.

Al disminuir desde la producción, compra y hasta la venta pero incrementar los precios de algunos insumos, tuvieron de igual forma que aumentar uno o dos pesos el precio de sus helados y paletas, lo cual confirmó Luis Alberto tuvo una repercusión con sus clientes, ya que si antes les pedían cada semana, ahora es cada dos, “sienten que ha subido mucho el producto a pesar de que es de mucha calidad, no usamos colorantes y es fruta natural, leche, agua, poca azúcar, pero la gente lo reciente y se le hace difícil acceder a un producto de esta calidad”.

Tanto las paletas, litros y medios litros mantienen descuentos de hasta el 30 por ciento, las ganancias en los helados se han mantenido, pero el cliente lo siente “que subamos aunque sea uno o dos pesos es terrorífico para el consumidor”.

Pagan renta pero los arrendatarios les ayudaron, les dieron un mes de gracia y bajaron al 50 por ciento los primeros meses de renta, hoy esta normal.

Pese a que las ventas no eran las mejores y al llevarse la pandemia la mejor temporada de ventas, primavera-verano, Luis Alberto junto con su mamá –quien es su socia- no accedieron a ningún crédito por parte del gobierno estatal, sí buscó pero como la situación, a su parecer, no estaba tan grave como esperaba, debido al trabajo que hicieron de poner en práctica el servicio a domicilio, en lugar de adquirir más deuda prefirieron utilizar lo que tenían, “no hacíamos inversiones, no hacíamos compras de más sino controlamos nuestra inversión y hemos sobrevivido de esa forma”.

Para Luis Alberto la epidemia no ha sido tan sencilla, si bien nunca dejaron de vender, el pago de un préstamo al que accedieron para adquirir un coche donde transportar sus productos y equipar la misma heladería, les ha representado un reto, en especial ante las pocas ganancias; el banco, cuenta, congeló por seis meses los pagos; sin embargo, al día de hoy retomaron el cobro hasta con interés, es por ello que decidieron no acceder a ningún tipo de ayuda monetaria que a largo plazo pudiera generar más gasto.

Aunado a la pandemia de covid-19 los frentes fríos y la lluvia que se registró hace unos meses en el Estado provocó las ventas siguieran considerablemente bajas, en años anteriores alcazaban hasta el cien por ciento de ventas, ahora han disminuido hasta en un 60 por ciento, más de la mitad. No obstante, confía esta temporada de otoño e invierno traiga buenas ventas al ser el punto de recaudación que la genta salga; además que ciertos días festivos y celebraciones representan más gente en el centro de Cuernavaca y más ingresos.

“En el centro de Cuernavaca vivimos prácticamente del turismo, de hecho tenemos precios especiales para nuestros clientes pero prácticamente vivimos de los turistas, es nuestro ingreso más fuerte”, acentúo.

Generadora de empleo

La heladería distribuye sus productos a diferentes restaurantes, tiendas y personas físicas que realizan eventos en Morelos, para lo cual Luis Alberto, afirmó sino hubiera sido por estos clientes, la heladería hubiera cerrado definitivamente. Las ventas en este sector no se redujeron, al contrario, consiguieron más vendedores y pequeñas sucursales, como ejemplo, un chico que trabajaba en una aplicación móvil comenzó hace dos meses a vender los helados y paletas de “Mil800”, hoy han logrado posicionarse y siguen en el negocio.

“Por la necesidad les dijimos la historia a otros y forman parte ya de la cartera de clientes”, indicó.

Familia de heladeros

Luis Alberto Lugo es la tercera generación de heladeros, su abuela empezó en el año 1954 oriunda de Xoxocotla, su mamá lleva 30 años en el negocio y él 6 años, de Xoxocotla se establecieron en Temixco y ahora están en Cuernavaca; entre su mamá, su hermano y él se ayudan con la heladería, el negocio es familiar, su mamá es su socia.

Para hacer los helados en “Mil800” utilizan una máquina industrializada estilo artesanal, ya no lo hacen con las manos ni pala, este método provoca que textura del helado sea totalmente diferente al utilizar además fruta natural, los sabores que desprenden las hojas y hierbas que combinan con leche bronca.

La familia de Luis Alberto ha sembrado casi 200 árboles de fruta entre esos guayaba, nanche, mandarina, limón, naranja, guanabana, higo, arándanos, vainilla, un montón de plantas como albaca, romero, entre otros. Previo a la contingencia sanitaria ya estaban sembrando pero no en las cantidades que lo hacen ahorita.

Esto, aseveró, les ha enseñado a ser totalmente independientes, y no depender de un sistema donde se colapsa y te mantiene solo con lo que ellos tienen, además de que disminuye el gasto en insumos.

Los helados predilectos de “Mil800” son el de carbón, lavanda, ahorita, por temporada, habrá de pan de muerto, ponche de frutas, mandarina, frutos rojos, dulce de calabaza, higo, cempasúchil con vino blanco, pulque con cempasúchil, aunque entre los que más se venden es el de carbón y de ahí los tradicionales como fresa, chocolate, vainilla, poniéndoles su toque especial, por ejemplo el de vainilla con canela o el de chocolate con brownie.

“La emergencia sanitaria me enseñó a controlar mis inversiones, optimizar mis recursos, y emprender nuevas estrategias que no estaban dentro de mi plan normalmente; salir de la cotidianidad y la zona de confort, es algo interesante porque te hace sobreviviente, activas otras partes de tu cerebro que estaban dormidas o se ocupaban en otros recursos”, concluyó el joven empresario.

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