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Sacan el agua ¡a jicarazos!

  • Emmanuel Ruiz
  • en Local

Mientras sacaban el agua que entró a sus casas y negocios con cubetas, la gente lamentaba la ausencia de las autoridades para socorrerlos y apoyarlos tras las pérdidas que sufrieron, como resultado de la tormenta que se registró la noche del jueves y madrugada del viernes.

“No han venido, todo lo hemos hecho nosotros, ni sus luces de las autoridades”, asegura Esmeralda Aragón, propietaria de la tienda de mascotas “Mundo Canino”, quien, al llegar ayer a su negocio, se sorprendió por todo lo que había ocurrido: dentro, el agua llegó a los 20 centímetros, lo que dañó sus mercancías y aparatos electrónicos con valor de hasta siete mil pesos.

“Me vine a encontrar completamente inundado el negocio. Mis vecinos no durmieron prácticamente por estar sacando el agua de sus casas”, explica Esmeralda, mientras lleva todo de un lado a otro, tratando de poner las cosas a salvo de las lluvias que vienen y devolverle el buen aspecto a su establecimiento. A su lado, tres perritos juguetean dentro de su jaula; afortunadamente, todos los animales están bien.

¿Culpa de la rehabilitación?
Tanto los trabajadores como la propietaria de la tienda, quien lleva 14 años trabajando allí, aseguran que es la primera vez que se registra una inundación de ese nivel, y tienen su propia explicación: la rehabilitación de la avenida Ejército Libertador, efectuada este año por el gobierno municipal, es la culpable.

Con la primera tormenta registrada en Cuautla, el cauce del agua a lo largo de la avenida se vio entorpecido por la presencia de un tope que no estaba allí y la ausencia de un canal de desagüe que evite que el agua supere el nivel de las aceras e ingre hacia los hogares y los negocios.

“Esto es resultado de las obras, complemente, porque anteriormente, aunque se nos metía un poquito de agua por el oleaje de los carros, jamás se nos había inundado de esta manera, y ahora, con este absurdo tope, ahí se detiene todo”, critica la empresaria.

Entre quienes vivieron los primeros estragos de esta temporada de lluvias, el caso de Laura Torres es uno de los más graves: en el número 207 de la avenida Ejército Libertador, el agua no sólo llegó desde el cielo, sino que también brotó de abajo de la tierra. Mientras llovía, Laura y sus hijos vieron inundarse el cuarto en el que dormían no sólo con el agua que llegó desde fuera, sino también con la del drenaje, que buscó salida y la encontró en un pequeño agujero de la tierra.

“Ahí está el drenaje”, dice Laura, señalando el pequeño orificio que se abrió en la tierra, su piso. “Antes no se nos metía, pero ahora sí; haga de cuenta que es una fuente la que brota e inunda todo de agua”.

Sólo daños materiales dejaron como saldo las lluvias pasadas. Foto: GUDE SERVÍN

Sólo daños materiales dejaron como saldo las lluvias pasadas. Foto: GUDE SERVÍN

Para estas familias, que viven en condiciones precarias, la pérdida de sus muebles y sus aparatos tiene un peso aún mayor, pues les resultará más difícil volver a adquirirlos. Durante las primeras horas del día, Laura y sus hijos se dedicaron a sacar al patio todo lo que se había mojado, con la esperanza de que, al secarse, fuera reutilizable.

“Vinieron ayer, pero no se metieron; nada más se quedaron allá afuera, pero no tomaron fotos, ni nada”, dice la joven madre, sobre el trabajo que realizaron los elementos de Protección Civil (PC) en su domicilio.

La Normal de Cuautla se queda sin barda
Aunque los alumnos y alumnas lo ignoraban, la lluvia también se llevó consigo un fragmento de la barda perimetral de la Escuela Normal Urbana Federal de Cuautla. De hecho, el desprendimiento de la estructura hacia la barranca que se encuentra detrás de la escuela también escapó al conocimiento de las autoridades de PC.

Sólo los vecinos que escucharon el derrumbe pudieron dar certeza de que la barda se vino abajo alrededor de la medianoche. Al ubicarse sobre la pendiente de una barranca, la barda no resistió la presión del agua, se debilitó y terminó cediendo a su fuerza, cayéndose en pedazos.

Piden la intervención inmediata de las autoridades
Lo que ocurrió ayer en la avenida Ejército Libertador es sólo el principio de una serie de desastres que podrían volverse una realidad cotidiana durante el resto del temporal. Lejos de las zonas de riesgo por desbordamiento del Río Cuautla, con un historial limpio en cuanto a inundaciones, los vecinos no esperaban que el agua les hiciera pasar este amargo trago.

Para ellos, la primera mala experiencia que tuvieron amerita una visita y un análisis a profundidad por parte de las autoridades, en el que se contemple hacer modificaciones a la infraestructura de la avenida.

“Esperemos que nos hagan caso, porque a veces, aunque queramos, es sólo pérdida de tiempo porque no nos hacen caso”, demandó Esmeralda Aragón, que ayer centró todos sus esfuerzos en sacar el agua de su negocio y poner a sus animales a salvo.