/ sábado 10 de abril de 2021

[Especial] La paz no se ha alcanzado caminando

Las manifestaciones no han incidido en la reducción de los delitos ni en el cambio de estrategias en materia de seguridad

Desde hace 26 años Morelos perdió el rumbo y al mismo tiempo despertó a la realidad. Primero el tema de la inseguridad llegó al límite, familias enteras vivieron infiernos y eso trajo como consecuencia la movilización ciudadana, las marchas por la seguridad comenzaron a ser el tema en la entidad. Hubo marchas del silencio, con personas vestidas de blanco, con reclamos. Desde 1995 al 2021 han pasado 26 años y a pesar de todos esos gritos parece que nada ha cambiado. Muchos que organizaron esas marchas tuvieron oportunidad en el gobierno y su paso fue igual o peor que aquellos que cuestionaron.

Comienzan las marchas

Era la época de Carrillo Olea al frente del gobierno estatal, la inseguridad aumentaba e inexplicablemente la autoridad no podía contener los secuestros, por lo que cientos de familias huyeron de la entidad, otros sufrieron pérdidas y dolor. La organización criminal con mayor impunidad era la de Daniel Arizmendi “El Mochaorejas”, quien junto con su banda operó de manera impune sin que nadie pudiera detenerlo.

Para ese año aparece en la escena Graco Ramírez y con la bandera ciudadana impulsó movimientos para destituir a Carrillo Olea. Fue en 1995 cuando con la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos organizó la primera marcha del silencio, pero esta no sería la única ya que hubo otras más en 1996 y 1997.

Por este hecho que Graco Ramírez se acreditó, destacó que gracias a su convocatoria el gobernador fue destituido. Pero al paso de los años la inseguridad no disminuía, ganó la dirigencia estatal del PRD y salió a las calles ahora para demandar la destitución del panista Sergio Estrada Cajigal en mayo de 2004; lo raro es que siendo senador y a pesar del nivel de inseguridad no repitió la fórmula con el panista Marco Antonio Adame, pero mientras el perredista se agazapada, fue por una iniciativa priísta que se pidió la salida del gobernador Adame con evidencias de supuesta relación con el narcotráfico, específicamente con el cártel de los Beltrán Leyva, al grado que el secretario de Seguridad Pública fue encarcelado.

Los inicios

Hace 26 años Graco Ramírez y otros legisladores promovieron un juicio político contra Carrillo Olea, de acuerdo a las muchas versiones sus correligionarios aceptaron que Carrillo Olea presentara su renuncia.

Sin embargo, todo parece indicar que la orden vino de la presidencia porque días antes, el 13 de febrero, el propio general había declarado “no va a proceder, (el juicio político) porque no hay elementos. Es una barbaridad de la oposición. Terminaré mi gestión el 18 de marzo de 2000”.

Pero el 18 de mayo de 1998, en medio de tantos cuestionamientos, dejó la gubernatura, posteriormente el mismo general señaló que la orden la dio Ernesto Zedillo e inventó acusaciones en su contra porque le era “antipático”.

El 24 de agosto del 2016 marcharon el aquel entonces rector de la UAEM, Alejandro Vera, Javier Sicilia y profesores disidentes.

Una sopa de su propia medicina

Luego de cuestionar y señalar a los gobiernos de Jorge Carrillo Olea y del panista, Sergio Estrada Cajigal, así como guardar silencio con Marco Adame Castillo, el perredista Graco Ramírez, en medio de una coyuntura y luego de ser senador, ganó la gubernatura y por primera vez llevó a la izquierda al poder.

Con la promesa del verdadero cambio convenció a los morelenses sin haber nacido y no ser nativo del estado.

Habidos de experimentar y de probar, los morelenses le dieron la oportunidad a un personaje que desde fuera de la administración había criticado a los gobernadores y no dudaron que podría lograr, enfrentar y solucionar lo que había tantas veces puntualizado.

Incluso en campaña prometió que si no daba resultados en 18 meses presentaría su renuncia, algo que no cumplió y muy pronto olvidó. En medio de ejecuciones, colgados, decapitados y secuestros, Graco Ramírez guardaba silencio.

Por eso el 07 de abril del 2014 enfrentó la primera marcha del silencio, una “sopa de su propio medicina”, él minimizó dicha manifestación y se dedicó a dar entrevistas sólo a medios nacionales. Esta misma escena se repitió el 16 de agosto del 2016, esta fue encabezada por estudiantes de la UAEM y otros sectores sociales.

De la misma forma, el organizador de esos movimientos ahora desde el gobierno desestimó e ignoró los reclamos de mayor seguridad. Sobre todo, por la omisión de su jefe de policía, Alberto Capella Ibarra.

De las crónicas de ese momento, la revista Proceso relató: "Miles de morelenses encabezados por el senador perredista Fidel Demédicis Hidalgo, líderes transportistas como Dagoberto Rivera Jaimes y de la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos marcharon por las principales calles de Cuernavaca para exigir juicio político al gobernador Graco Ramírez y la destitución del titular de la Comisión Estatal de Seguridad, Jesús Alberto Capella Ibarra. Los organizadores de la manifestación convocada a través de medios de comunicación y redes sociales desde el miércoles, afirmaron que el asesinato el sábado pasado de la presidenta municipal de Temixco, Gisela Mota Ocampo, en su domicilio, es la prueba fehaciente de que Morelos padece 'inseguridad y violencia de manera cotidiana'. Morelos, señalaron los inconformes, sigue ocupando los primeros lugares a escala nacional en incidencia de delitos de alto impacto como secuestro, extorsión, robo de vehículo con violencia y extorsiones, y acusaron a Graco Ramírez y su gobierno de ser incapaz de garantizar la seguridad pública en Morelos".

Y una vez más, el 24 de agosto del 2016, esta vez la CMMC que organizó Graco Ramírez con Gerardo Becerra Chávez de Ita, se integraron al Frente Amplio Morelense por la seguridad, la justicia y la dignidad, donde destacaban en aquella epoca el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Alejandro Vera, hoy prófugo; Javier Sicilia y profesores disidentes.

El ahora convertido en FAM advertía de la realidad de Morelos a lo largo de los últimos años se resume en la violación sistemática de los derechos humanos, de los derechos colectivos de los pueblos originarios y la “mentira como una forma de gobierno”. A pesar de toda esta serie de movilizaciones, Graco Ramírez, el antes luchador social, hizo oídos sordos y terminó su gestión prácticamente ausente y repudiado.

La nueva marcha

A pesar de todas estas movilizaciones ciudadanas, muchas cosas no cambiaron o tal vez no cambió nada, sólo son otros rostros y otros nombres pero la inseguridad y la incertidumbre prevalece con ejecuciones todo el tiempo, a cualquier hora y lugar.

Pero hay otra administración que vendió una idea a los morelenses, la promesa de meter a la cárcel a su antecesor y ser mejor porque no había antecedentes políticos sino ciudadanos. Pero han pasado dos años y medio de la actual administración de seis, la situación no parece mejorar, pues es aún más caótico.

Por eso el pasado septiembre del 2020 integrantes de la Asociación Cívica “Gustavo Salgado Delgado” realizaron una manifestación para exigir la salida del gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo, porque durante su administración la violencia no ha cesado. El líder de la Asociación Cívica Morelense, Gabriel Rivas, dijo que la incesante violencia y la poca aplicación de la justicia contra quienes la ejercen hacen parecer que existe una especie de “complicidad” entre el gobierno del estado y los criminales.

Esta vez ya no estuvieron los protagonistas de las pasadas movilizaciones del FAM, porque todos tiene un salario en el actual gobierno, igual que otros que organizaban marchas cuidan su lugar en la nómina estatal, y lo que pasa a los ciudadanos es intrascendente. Algunos de los consultados que no quisieron dar sus nombres, afirmaron que esta visto que en Morelos organizar marchas genera dividendos personales que a la postre trae beneficios y aquellos que en las calles se desgarraban las vestiduras, otros ocupan su lugar y ellos serán los nuevos ricos de Morelos solamente con callar y no escuchar.

En septiembre del 2020 se realizó una manifestación para exigir la salida del gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo, ya que la violencia no ha cesado.

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Desde hace 26 años Morelos perdió el rumbo y al mismo tiempo despertó a la realidad. Primero el tema de la inseguridad llegó al límite, familias enteras vivieron infiernos y eso trajo como consecuencia la movilización ciudadana, las marchas por la seguridad comenzaron a ser el tema en la entidad. Hubo marchas del silencio, con personas vestidas de blanco, con reclamos. Desde 1995 al 2021 han pasado 26 años y a pesar de todos esos gritos parece que nada ha cambiado. Muchos que organizaron esas marchas tuvieron oportunidad en el gobierno y su paso fue igual o peor que aquellos que cuestionaron.

Comienzan las marchas

Era la época de Carrillo Olea al frente del gobierno estatal, la inseguridad aumentaba e inexplicablemente la autoridad no podía contener los secuestros, por lo que cientos de familias huyeron de la entidad, otros sufrieron pérdidas y dolor. La organización criminal con mayor impunidad era la de Daniel Arizmendi “El Mochaorejas”, quien junto con su banda operó de manera impune sin que nadie pudiera detenerlo.

Para ese año aparece en la escena Graco Ramírez y con la bandera ciudadana impulsó movimientos para destituir a Carrillo Olea. Fue en 1995 cuando con la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos organizó la primera marcha del silencio, pero esta no sería la única ya que hubo otras más en 1996 y 1997.

Por este hecho que Graco Ramírez se acreditó, destacó que gracias a su convocatoria el gobernador fue destituido. Pero al paso de los años la inseguridad no disminuía, ganó la dirigencia estatal del PRD y salió a las calles ahora para demandar la destitución del panista Sergio Estrada Cajigal en mayo de 2004; lo raro es que siendo senador y a pesar del nivel de inseguridad no repitió la fórmula con el panista Marco Antonio Adame, pero mientras el perredista se agazapada, fue por una iniciativa priísta que se pidió la salida del gobernador Adame con evidencias de supuesta relación con el narcotráfico, específicamente con el cártel de los Beltrán Leyva, al grado que el secretario de Seguridad Pública fue encarcelado.

Los inicios

Hace 26 años Graco Ramírez y otros legisladores promovieron un juicio político contra Carrillo Olea, de acuerdo a las muchas versiones sus correligionarios aceptaron que Carrillo Olea presentara su renuncia.

Sin embargo, todo parece indicar que la orden vino de la presidencia porque días antes, el 13 de febrero, el propio general había declarado “no va a proceder, (el juicio político) porque no hay elementos. Es una barbaridad de la oposición. Terminaré mi gestión el 18 de marzo de 2000”.

Pero el 18 de mayo de 1998, en medio de tantos cuestionamientos, dejó la gubernatura, posteriormente el mismo general señaló que la orden la dio Ernesto Zedillo e inventó acusaciones en su contra porque le era “antipático”.

El 24 de agosto del 2016 marcharon el aquel entonces rector de la UAEM, Alejandro Vera, Javier Sicilia y profesores disidentes.

Una sopa de su propia medicina

Luego de cuestionar y señalar a los gobiernos de Jorge Carrillo Olea y del panista, Sergio Estrada Cajigal, así como guardar silencio con Marco Adame Castillo, el perredista Graco Ramírez, en medio de una coyuntura y luego de ser senador, ganó la gubernatura y por primera vez llevó a la izquierda al poder.

Con la promesa del verdadero cambio convenció a los morelenses sin haber nacido y no ser nativo del estado.

Habidos de experimentar y de probar, los morelenses le dieron la oportunidad a un personaje que desde fuera de la administración había criticado a los gobernadores y no dudaron que podría lograr, enfrentar y solucionar lo que había tantas veces puntualizado.

Incluso en campaña prometió que si no daba resultados en 18 meses presentaría su renuncia, algo que no cumplió y muy pronto olvidó. En medio de ejecuciones, colgados, decapitados y secuestros, Graco Ramírez guardaba silencio.

Por eso el 07 de abril del 2014 enfrentó la primera marcha del silencio, una “sopa de su propio medicina”, él minimizó dicha manifestación y se dedicó a dar entrevistas sólo a medios nacionales. Esta misma escena se repitió el 16 de agosto del 2016, esta fue encabezada por estudiantes de la UAEM y otros sectores sociales.

De la misma forma, el organizador de esos movimientos ahora desde el gobierno desestimó e ignoró los reclamos de mayor seguridad. Sobre todo, por la omisión de su jefe de policía, Alberto Capella Ibarra.

De las crónicas de ese momento, la revista Proceso relató: "Miles de morelenses encabezados por el senador perredista Fidel Demédicis Hidalgo, líderes transportistas como Dagoberto Rivera Jaimes y de la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos marcharon por las principales calles de Cuernavaca para exigir juicio político al gobernador Graco Ramírez y la destitución del titular de la Comisión Estatal de Seguridad, Jesús Alberto Capella Ibarra. Los organizadores de la manifestación convocada a través de medios de comunicación y redes sociales desde el miércoles, afirmaron que el asesinato el sábado pasado de la presidenta municipal de Temixco, Gisela Mota Ocampo, en su domicilio, es la prueba fehaciente de que Morelos padece 'inseguridad y violencia de manera cotidiana'. Morelos, señalaron los inconformes, sigue ocupando los primeros lugares a escala nacional en incidencia de delitos de alto impacto como secuestro, extorsión, robo de vehículo con violencia y extorsiones, y acusaron a Graco Ramírez y su gobierno de ser incapaz de garantizar la seguridad pública en Morelos".

Y una vez más, el 24 de agosto del 2016, esta vez la CMMC que organizó Graco Ramírez con Gerardo Becerra Chávez de Ita, se integraron al Frente Amplio Morelense por la seguridad, la justicia y la dignidad, donde destacaban en aquella epoca el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Alejandro Vera, hoy prófugo; Javier Sicilia y profesores disidentes.

El ahora convertido en FAM advertía de la realidad de Morelos a lo largo de los últimos años se resume en la violación sistemática de los derechos humanos, de los derechos colectivos de los pueblos originarios y la “mentira como una forma de gobierno”. A pesar de toda esta serie de movilizaciones, Graco Ramírez, el antes luchador social, hizo oídos sordos y terminó su gestión prácticamente ausente y repudiado.

La nueva marcha

A pesar de todas estas movilizaciones ciudadanas, muchas cosas no cambiaron o tal vez no cambió nada, sólo son otros rostros y otros nombres pero la inseguridad y la incertidumbre prevalece con ejecuciones todo el tiempo, a cualquier hora y lugar.

Pero hay otra administración que vendió una idea a los morelenses, la promesa de meter a la cárcel a su antecesor y ser mejor porque no había antecedentes políticos sino ciudadanos. Pero han pasado dos años y medio de la actual administración de seis, la situación no parece mejorar, pues es aún más caótico.

Por eso el pasado septiembre del 2020 integrantes de la Asociación Cívica “Gustavo Salgado Delgado” realizaron una manifestación para exigir la salida del gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo, porque durante su administración la violencia no ha cesado. El líder de la Asociación Cívica Morelense, Gabriel Rivas, dijo que la incesante violencia y la poca aplicación de la justicia contra quienes la ejercen hacen parecer que existe una especie de “complicidad” entre el gobierno del estado y los criminales.

Esta vez ya no estuvieron los protagonistas de las pasadas movilizaciones del FAM, porque todos tiene un salario en el actual gobierno, igual que otros que organizaban marchas cuidan su lugar en la nómina estatal, y lo que pasa a los ciudadanos es intrascendente. Algunos de los consultados que no quisieron dar sus nombres, afirmaron que esta visto que en Morelos organizar marchas genera dividendos personales que a la postre trae beneficios y aquellos que en las calles se desgarraban las vestiduras, otros ocupan su lugar y ellos serán los nuevos ricos de Morelos solamente con callar y no escuchar.

En septiembre del 2020 se realizó una manifestación para exigir la salida del gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo, ya que la violencia no ha cesado.

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