/ sábado 22 de junio de 2019

[Especial] Jardín etnobotánico, museo con vida

Preserva la cultura y riqueza de diversas plantas, así como el conocimiento de las parteras y curanderos

Morelos por su ubicación geográfica goza de una grandiosa riqueza biológica y cultural; cuenta con un clima agradable y sitios muy importantes en la historia de México. Destaca por sus barrancas, montañas, diversidad de flora y bosques, cuenta con cinco tipos de clima durante todo el año, lo que ha favorecido el cultivo de muchas plantas medicinales y ornamentales.

En Cuernavaca, el Jardín Etnobotánico y Museo de Medicina Tradicional y Herbolaria es un espacio único que preserva la cultura y riqueza de diversas plantas.

El jardín inició como un proyecto en 1976, cuando las oficinas del Centro Regional de Investigación del INAH Morelos estaban en el Palacio de Cortés; posteriormente, en 1978 se establece en la antigua Casa de El Olindo, que fuera propiedad del emperador Maximiliano de Habsburgo en 1865, un predio de cuatro hectáreas que se ubica en el poblado de Acapantzingo.

El jardín inicia como un proyecto de investigación que propone Bernardo Baytelman, un antropólogo chileno exiliado político que plantea plasmar la riqueza cultural y biológica de México, y toda la parte histórica que se encuentra sobre la medicina tradicional, detalló la bióloga Margarita Avilés Flores.

En un principio, el proyecto se contempló con dos áreas muy importantes sobre plantas medicinales para conocer cómo y con qué curaban los curanderos y parteras tradicionales del estado.

Se inicia el jardín haciendo colectas en el campo con curanderos, después se empiezan a cultivar aquí y se realiza la parte de documentación de cada planta; pues cada una se registraba obteniendo datos sobre su nombre, usos, identificación taxonómica, forma biológica y en qué sustrato se da. Retomando todos estos datos para mantenerlas, comentó.

En los ochenta, surge información de plantas vulnerables y de varias especies que se encontraban en peligro de extinción, como las cactáceas y las orquídeas, por lo que se crea una colección especial de éstas.

Esas colecciones son muy importantes, porque son parte de nuestro patrimonio cultural y biológico, son plantas que cuentan con una gran información histórica. Tienen una significación cultural importante ya sean como comestibles o de uso ritual o medicinal. Incluso, muchas de ellas se utilizan en la construcción y en las artesanías por sus características que desde la época prehispánica han tenido estos fines, dijo.

Por otro lado, está la colección de plantas alimenticias y condimenticias, como el perejil, la cebolla, el jitomate, la borraja, el apio y el nopal, entre otras, que generalmente suelen utilizarse en la cocina tradicional y hasta nuestros días.

Otra de las colecciones importantes que tiene el jardín es la de Selva Baja Caducifolia, porque la mayor parte de la vegetación en el estado de Morelos, especialmente en el sur, es aquella que se caracteriza porque en la época seca, no tienen hojas y en la temporada de lluvias, comienzan a reverdecer, señaló.

La colección de cactáceas es una de las más importantes del jardín.

Otros proyectos de investigación

Además de contar con este grandioso museo vivo, en el jardín se asientan diversos proyectos que tienen el objetivo de investigar, conservar y difundir la importancia biocultural de los recursos florísticos en Morelos.

Hay diversos proyectos, uno de Comercialización de las plantas medicinales que lleva la bióloga Macrina Fuentes. Otro de la bióloga Lisandra Patricia Salazar sobre Propagación de plantas de selva baja caducifolia, en éste lleva varios años haciendo ese trabajo donde ve de qué manera la planta se puede reproducir mejor, retomando el conocimiento etnobotánico de las parteras, campesinos y curanderos, recolectando información histórica, ecológica y taxonómica, dijo.

Cabe destacar que las plantas que se propagan sirven para el mantenimiento del jardín, pero también son donadas a áreas de reforestación, ya sean del INAH en las zonas arqueológicas, a escuelas, a jardines comunitarios y a los curanderos para enriquecer su huerto familiar y continuar con el intercambio de conocimientos.

Por su parte, la bióloga Margarita Avilés, lleva el proyecto de Etnobotánica, donde involucra a las parteras tradicionales de distintos municipios, para saber qué plantas utilizan para el proceso reproductivo; además saber de qué manera implementan las plantas para tratar diferentes problemas de la mujer.

Hay programas institucionales pero a la partera tradicional no la incluyen en los procesos de salud y es lamentable porque tienen una serie de conocimientos que pueden abaratar la atención de la mujer, comentó.

La planta de algodón es una de las más emblemáticas del jardín ubicado en Acapantzingo.

Complicaciones con el sismo del 19 de septiembre de 2017

Con el terremoto ocurrido el 19 de septiembre de 2017, al igual que otros sitios históricos , el jardín sufrió varias afectaciones, como la pérdida parcial de la Colección del herbario que contaba con un aproximado de 3 mil 800 ejemplares y muchos serán desechados a la basura porque quedaron totalmente inservibles.

Asimismo, la colección de semillas que ha sido muy importante para el desarrollo del jardín se vio afectada. Anteriormente, se contaban con 350 especie diversas, de la cual se está realizando la limpieza pertinente para retomar las que aún sirven.

Debido a las afectaciones por el sismo, el jardín permaneció cerrado durante varios meses; actualmente está abierto de manera parcial, pues aún se trabaja en su restauración, por lo que continúan ofreciendo talleres, cursos, conferencias y degustaciones a grupos limitados, donde la gente participa y elabora sus propios productos.

El potencial del jardín es enorme y se puede aplicar a diversas temáticas, porque tiene un patrimonio cultural muy grande, vemos la parte ecológica, comestible, historia y se disecciona en diferentes ámbitos, mencionó.

Actualmente, el lugar alberga las oficinas del Centro INAH Morelos.

Morelos por su ubicación geográfica goza de una grandiosa riqueza biológica y cultural; cuenta con un clima agradable y sitios muy importantes en la historia de México. Destaca por sus barrancas, montañas, diversidad de flora y bosques, cuenta con cinco tipos de clima durante todo el año, lo que ha favorecido el cultivo de muchas plantas medicinales y ornamentales.

En Cuernavaca, el Jardín Etnobotánico y Museo de Medicina Tradicional y Herbolaria es un espacio único que preserva la cultura y riqueza de diversas plantas.

El jardín inició como un proyecto en 1976, cuando las oficinas del Centro Regional de Investigación del INAH Morelos estaban en el Palacio de Cortés; posteriormente, en 1978 se establece en la antigua Casa de El Olindo, que fuera propiedad del emperador Maximiliano de Habsburgo en 1865, un predio de cuatro hectáreas que se ubica en el poblado de Acapantzingo.

El jardín inicia como un proyecto de investigación que propone Bernardo Baytelman, un antropólogo chileno exiliado político que plantea plasmar la riqueza cultural y biológica de México, y toda la parte histórica que se encuentra sobre la medicina tradicional, detalló la bióloga Margarita Avilés Flores.

En un principio, el proyecto se contempló con dos áreas muy importantes sobre plantas medicinales para conocer cómo y con qué curaban los curanderos y parteras tradicionales del estado.

Se inicia el jardín haciendo colectas en el campo con curanderos, después se empiezan a cultivar aquí y se realiza la parte de documentación de cada planta; pues cada una se registraba obteniendo datos sobre su nombre, usos, identificación taxonómica, forma biológica y en qué sustrato se da. Retomando todos estos datos para mantenerlas, comentó.

En los ochenta, surge información de plantas vulnerables y de varias especies que se encontraban en peligro de extinción, como las cactáceas y las orquídeas, por lo que se crea una colección especial de éstas.

Esas colecciones son muy importantes, porque son parte de nuestro patrimonio cultural y biológico, son plantas que cuentan con una gran información histórica. Tienen una significación cultural importante ya sean como comestibles o de uso ritual o medicinal. Incluso, muchas de ellas se utilizan en la construcción y en las artesanías por sus características que desde la época prehispánica han tenido estos fines, dijo.

Por otro lado, está la colección de plantas alimenticias y condimenticias, como el perejil, la cebolla, el jitomate, la borraja, el apio y el nopal, entre otras, que generalmente suelen utilizarse en la cocina tradicional y hasta nuestros días.

Otra de las colecciones importantes que tiene el jardín es la de Selva Baja Caducifolia, porque la mayor parte de la vegetación en el estado de Morelos, especialmente en el sur, es aquella que se caracteriza porque en la época seca, no tienen hojas y en la temporada de lluvias, comienzan a reverdecer, señaló.

La colección de cactáceas es una de las más importantes del jardín.

Otros proyectos de investigación

Además de contar con este grandioso museo vivo, en el jardín se asientan diversos proyectos que tienen el objetivo de investigar, conservar y difundir la importancia biocultural de los recursos florísticos en Morelos.

Hay diversos proyectos, uno de Comercialización de las plantas medicinales que lleva la bióloga Macrina Fuentes. Otro de la bióloga Lisandra Patricia Salazar sobre Propagación de plantas de selva baja caducifolia, en éste lleva varios años haciendo ese trabajo donde ve de qué manera la planta se puede reproducir mejor, retomando el conocimiento etnobotánico de las parteras, campesinos y curanderos, recolectando información histórica, ecológica y taxonómica, dijo.

Cabe destacar que las plantas que se propagan sirven para el mantenimiento del jardín, pero también son donadas a áreas de reforestación, ya sean del INAH en las zonas arqueológicas, a escuelas, a jardines comunitarios y a los curanderos para enriquecer su huerto familiar y continuar con el intercambio de conocimientos.

Por su parte, la bióloga Margarita Avilés, lleva el proyecto de Etnobotánica, donde involucra a las parteras tradicionales de distintos municipios, para saber qué plantas utilizan para el proceso reproductivo; además saber de qué manera implementan las plantas para tratar diferentes problemas de la mujer.

Hay programas institucionales pero a la partera tradicional no la incluyen en los procesos de salud y es lamentable porque tienen una serie de conocimientos que pueden abaratar la atención de la mujer, comentó.

La planta de algodón es una de las más emblemáticas del jardín ubicado en Acapantzingo.

Complicaciones con el sismo del 19 de septiembre de 2017

Con el terremoto ocurrido el 19 de septiembre de 2017, al igual que otros sitios históricos , el jardín sufrió varias afectaciones, como la pérdida parcial de la Colección del herbario que contaba con un aproximado de 3 mil 800 ejemplares y muchos serán desechados a la basura porque quedaron totalmente inservibles.

Asimismo, la colección de semillas que ha sido muy importante para el desarrollo del jardín se vio afectada. Anteriormente, se contaban con 350 especie diversas, de la cual se está realizando la limpieza pertinente para retomar las que aún sirven.

Debido a las afectaciones por el sismo, el jardín permaneció cerrado durante varios meses; actualmente está abierto de manera parcial, pues aún se trabaja en su restauración, por lo que continúan ofreciendo talleres, cursos, conferencias y degustaciones a grupos limitados, donde la gente participa y elabora sus propios productos.

El potencial del jardín es enorme y se puede aplicar a diversas temáticas, porque tiene un patrimonio cultural muy grande, vemos la parte ecológica, comestible, historia y se disecciona en diferentes ámbitos, mencionó.

Actualmente, el lugar alberga las oficinas del Centro INAH Morelos.

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