/ sábado 1 de junio de 2019

[Especial] Alfonso Zayas nació y creció entre carpas

A los 17 años dio sus primeros pasos en el mundo del espectáculo en Televicentro, donde fue por muchos años primer delegado

A pesar de negarse rotundamente a ser actor, Alfonso Zayas hoy de 78 años, llegó al mundo en 1941 y creció hasta los cinco años en una carpa gracias a que sus padres, Dolores Inclán Inclán y Alfonso Zayas Itina, quienes eran actores y andaban de gira en Tulacingo, Hidalgo. Fue así como junto con sus dos hermanos, vivió sus primeros años de vida en este tipo de teatro ambulante y muy popular en México a inicios del siglo XX.

Cursó la primaria en la Ciudad de México, donde residía en la colonia Portales al cuidado de su abuela, pero al entrar a la adolescencia, a los 16 años, por cuestiones del destino fue conocido en la colonia como “pandillero”, lo cual, aunque negó rotundamente, aseguró que sí era vago, grosero, abusivo, encajoso y bailador, porque como todas las colonias de esa época, tuvo sus “pininos” en el mundo del espectáculo como técnico en Televicentro.

Foto: Froylán Trujillo

Por ello y al desear su papá que mejorara su camino, quien laboraba en la Asociación Nacional de Actores, como el primer delegado de Televicentro versión 60; al entrar, Juan Alfonso Zayas Inclán decidió no ser un peso para su padre, por lo que comenzó a trabajar muy arduamente como jefe de piso o floor manager, incluso llegó a ser productor de la estación por las relaciones que tuvo con artistas muy reconocidos como Chabelo y Manuel El Loco Valdés, pero su insistencia en no querer ser actor seguía presente.

“Me fue muy bien, me distinguían por mi trabajo, un chavo de 17 años. Lo que sí es que yo no quería saber nada de los actores porque decía que los actores se morían de hambre como vi a toda mi familia, yo soy sobrino nieto de Miguel Inclán, actor que era el villano en el cine mexicano en su Época de Oro, pero yo decía que nadie había funcionado en la familia”, aseveró. No obstante, el gusanito o víbora (como diría) de la actuación comenzó a resurgir en su interior ante la necesidad, y con la intervención de Chabelo, quien también fue floor manager y a quien considera su gran amigo al día de hoy, incursionó poco a poco en la televisión haciendo pequeños papeles en diferentes programas, pero sin dejar su labor en producción.

Al paso de los años y de crecer en los estudios de televisión, el productor mexicano y en ese momento, mánager de Televicentro, Luis de Llano Palmer puso sus ojos en Alfonso Zayas por su ardua labor y entrega, así como Roberto Gómez Bolaños Chespirito, quien le dio su primer gran oportunidad en el programa Cómicos y Canciones, el cual escribía Chespirito junto con Viruta y Capulina. Zayas Inclán salía caracterizado de diferentes personajes ganando así unos pesos extras en una época donde la televisión se encontraba muy raquítica.

En 1961, por recomendación del actor Mauricio Garcés, buscó una gran oportunidad junto con Alejandro Suárez en la obra Irma La Dulce, protagonizada por dos grandes actores mexicanos, Silvia Pinal y Julio Alemán, en el Teatro Insurgentes; “para nosotros era algo más profesional y para mí el Teatro Insurgentes… olvídate. Desde ahí comencé a preocuparme por mi carrera”, enfatizó.

Tras esta excelente oportunidad, su carrera en la actuación despegó a pesar de estar muchos años renuente a tenerla, incursionó en el cine en 1971 con los videohomes y en televisión con la serie La Criada, Bien Criada con María Victoria, la cual duró 15 años al aire, donde hizo el papel de Tacho, el muchacho vivaracho hasta que llegó Chespirito con su rumbla de actores.

Al cuestionarle sobre cuántas películas había hecho, manifestó no recordar con exactitud, ya que son varias y al tener, por suerte, un gran aprecio de la gente, “nadie se acuerda que yo soy actor de teatro, esa es la bronca. Todo el mundo cree que ando encuerado con las viejas, pero no es así, bueno sí un poquito, pero no era mi intención y gracias a los productores y a que le empecé a gustar a la gente, me fue muy bien en el cine. Esto porque pienso el mexicano es como fui yo de joven, que sin tener dinero, ser guapo ni fuerte te podías ligar a una chava”, comentó.

El famoso actor y conocido “Don Juan” detalló que sin importar el éxito que alcanzó, nunca tuvo problema con ningún otro comediante, al contrario, tuvo muchos compadres como Alberto Rojas El Caballo y Luis de Alba, a quien conoció desde muy pequeño y con quien ha seguido trabajando desde hace cinco años, así como con su primo Rafael Inclán en la parodia La Semesienta.

Desde hace 33 años, Alfonso Zayas radica en la Ciudad de la Eterna Primavera, por su amor por esquiar, ya que el Lago de Tequesquitengo es el lugar adecuado para hacerlo; además aquí compartía varios momentos con sus famosos amigos y amigas. “Vivo de mi profesión, vivo con ella y vivo para ella. Voy a seguir lo poco de vida que me quede. Todos los actores dicen vamos a morir en un foro, sí es muy difícil tener otra profesión cuando ya la tienes arraiga completamente”, confesó.

Actualmente Juan Alfonso Zayas Inclán no sólo comparte su vida con la actuación y los escenarios sino también con Lidia García, su esposa desde hace aproximadamente 15 años y su compañero fiel, un perro gran danés.

El actor ha realizado diversas películas, aunque dijo no recordar con exactitud cuántas

A pesar de negarse rotundamente a ser actor, Alfonso Zayas hoy de 78 años, llegó al mundo en 1941 y creció hasta los cinco años en una carpa gracias a que sus padres, Dolores Inclán Inclán y Alfonso Zayas Itina, quienes eran actores y andaban de gira en Tulacingo, Hidalgo. Fue así como junto con sus dos hermanos, vivió sus primeros años de vida en este tipo de teatro ambulante y muy popular en México a inicios del siglo XX.

Cursó la primaria en la Ciudad de México, donde residía en la colonia Portales al cuidado de su abuela, pero al entrar a la adolescencia, a los 16 años, por cuestiones del destino fue conocido en la colonia como “pandillero”, lo cual, aunque negó rotundamente, aseguró que sí era vago, grosero, abusivo, encajoso y bailador, porque como todas las colonias de esa época, tuvo sus “pininos” en el mundo del espectáculo como técnico en Televicentro.

Foto: Froylán Trujillo

Por ello y al desear su papá que mejorara su camino, quien laboraba en la Asociación Nacional de Actores, como el primer delegado de Televicentro versión 60; al entrar, Juan Alfonso Zayas Inclán decidió no ser un peso para su padre, por lo que comenzó a trabajar muy arduamente como jefe de piso o floor manager, incluso llegó a ser productor de la estación por las relaciones que tuvo con artistas muy reconocidos como Chabelo y Manuel El Loco Valdés, pero su insistencia en no querer ser actor seguía presente.

“Me fue muy bien, me distinguían por mi trabajo, un chavo de 17 años. Lo que sí es que yo no quería saber nada de los actores porque decía que los actores se morían de hambre como vi a toda mi familia, yo soy sobrino nieto de Miguel Inclán, actor que era el villano en el cine mexicano en su Época de Oro, pero yo decía que nadie había funcionado en la familia”, aseveró. No obstante, el gusanito o víbora (como diría) de la actuación comenzó a resurgir en su interior ante la necesidad, y con la intervención de Chabelo, quien también fue floor manager y a quien considera su gran amigo al día de hoy, incursionó poco a poco en la televisión haciendo pequeños papeles en diferentes programas, pero sin dejar su labor en producción.

Al paso de los años y de crecer en los estudios de televisión, el productor mexicano y en ese momento, mánager de Televicentro, Luis de Llano Palmer puso sus ojos en Alfonso Zayas por su ardua labor y entrega, así como Roberto Gómez Bolaños Chespirito, quien le dio su primer gran oportunidad en el programa Cómicos y Canciones, el cual escribía Chespirito junto con Viruta y Capulina. Zayas Inclán salía caracterizado de diferentes personajes ganando así unos pesos extras en una época donde la televisión se encontraba muy raquítica.

En 1961, por recomendación del actor Mauricio Garcés, buscó una gran oportunidad junto con Alejandro Suárez en la obra Irma La Dulce, protagonizada por dos grandes actores mexicanos, Silvia Pinal y Julio Alemán, en el Teatro Insurgentes; “para nosotros era algo más profesional y para mí el Teatro Insurgentes… olvídate. Desde ahí comencé a preocuparme por mi carrera”, enfatizó.

Tras esta excelente oportunidad, su carrera en la actuación despegó a pesar de estar muchos años renuente a tenerla, incursionó en el cine en 1971 con los videohomes y en televisión con la serie La Criada, Bien Criada con María Victoria, la cual duró 15 años al aire, donde hizo el papel de Tacho, el muchacho vivaracho hasta que llegó Chespirito con su rumbla de actores.

Al cuestionarle sobre cuántas películas había hecho, manifestó no recordar con exactitud, ya que son varias y al tener, por suerte, un gran aprecio de la gente, “nadie se acuerda que yo soy actor de teatro, esa es la bronca. Todo el mundo cree que ando encuerado con las viejas, pero no es así, bueno sí un poquito, pero no era mi intención y gracias a los productores y a que le empecé a gustar a la gente, me fue muy bien en el cine. Esto porque pienso el mexicano es como fui yo de joven, que sin tener dinero, ser guapo ni fuerte te podías ligar a una chava”, comentó.

El famoso actor y conocido “Don Juan” detalló que sin importar el éxito que alcanzó, nunca tuvo problema con ningún otro comediante, al contrario, tuvo muchos compadres como Alberto Rojas El Caballo y Luis de Alba, a quien conoció desde muy pequeño y con quien ha seguido trabajando desde hace cinco años, así como con su primo Rafael Inclán en la parodia La Semesienta.

Desde hace 33 años, Alfonso Zayas radica en la Ciudad de la Eterna Primavera, por su amor por esquiar, ya que el Lago de Tequesquitengo es el lugar adecuado para hacerlo; además aquí compartía varios momentos con sus famosos amigos y amigas. “Vivo de mi profesión, vivo con ella y vivo para ella. Voy a seguir lo poco de vida que me quede. Todos los actores dicen vamos a morir en un foro, sí es muy difícil tener otra profesión cuando ya la tienes arraiga completamente”, confesó.

Actualmente Juan Alfonso Zayas Inclán no sólo comparte su vida con la actuación y los escenarios sino también con Lidia García, su esposa desde hace aproximadamente 15 años y su compañero fiel, un perro gran danés.

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