imagotipo

Disminuyen las ventas por obras en el Centro Histórico

  • Israel Mariano
  • en Local

Cortes en el agua potable, interrupciones abruptas de la energía, polvo, ruido y basura acumulada, es lo que dejan las obras de la calle Lerdo de Tejada y el Centro Histórico de Cuernavaca a casi un mes de iniciados los trabajos.

Para algunos las afectaciones no han sido tan severas y las ventas fluyen; sin embargo, especialmente en los restaurantes, el polvo y el ruido ahuyentan a los comensales. Las pérdidas que registran van más allá del 50 por ciento.

Los comerciantes, renuentes a dar sus nombres, como los propietarios de una pizzería y una pastelería en Lerdo de Tejada, se molestaron cuando se les mencionaron las obras, aunque dijeron que sus ventas estaban normales.

No obstante, para Abraham García, gerente de un restaurante del centro, desde que comenzaron los trabajos en el Centro Histórico, ha sido “muy duro; la clientela ha bajado bastante, porque hay ruido constante, la gente ya no viene o busca otro lugar donde no haya polvo”.

Consideró preocupante que las obras no hayan sido planeadas y que la autoridad no les haya avisado al respecto: “Sólo llegaron y comenzaron a taladrar el piso. Ya llevamos tres semanas y el impacto ha sido más del 50; quizá podemos decir que hasta del 70 por ciento”.

Explicó que al ritmo que van, las afectaciones continuarán al menos otras dos semanas.

Criticó que se haya levantado el concreto de la calle cuando éste era nuevo y es evidente que la obra no era necesaria, porque hay otras avenidas con mayor urgencia para ser atendidas. Por lo pronto, dijo, el diseño es amorfo y poco estético.

Pidió que los trabajos de construcción terminen pronto, para que puedan recuperar a sus clientes.

El propietario de otro negocio de comida, ubicado sobre Lerdo de Tejada, advirtió que la afectación llegó hasta un 50 por ciento cuando comenzaron a levantar el piso.

Lo peor es que la promesa de los créditos sólo quedó en eso: “Dijeron que del Fondo Morelos habría recursos a los afectados, pero esa dependencia exige demasiados requisitos, con el objetivo de que nadie obtenga el dinero; son muy exagerados y es claro que nadie los va a cumplir”.

Algo que no fue planeado por la autoridad es que las rentas de los comercios siguen igual, y no les interesa si hay afectaciones o no.

Mientras, el día a día de los comerciantes es falta de agua, interrupciones de energía eléctrica, polvo, ruido, basura y escombros, entre muchas otras situaciones que han ahuyentado a la clientela.

La presidente del Grupo Centro Histórico, Rosario Martínez Cué, consideró que en el proyecto no fue usado el sentido común, pues con lo reducido que son las calles y avenidas de Cuernavaca, no será viable disminuirlas aún más, ya que el tráfico y contaminación incrementarían.

Además, los comerciantes establecidos en el primer cuadro redujeron sus ganancias por la intervención de las calles Lerdo de Tejada, Gutemberg y la plaza ubicada a frente del Palacio de Cortés.

Martínez Cué mencionó que al presentarles el proyecto, jamás se le informó que se reducirían las calles o las cerrarían para que fueran peatonales, como la de Guerrero, la cual, indicó, no ha beneficiado a nadie.

Por último, recalcó que existe el consenso entre los locatarios del primer cuadro para impedir que algunas otras calles de la capital se cierren y se conviertan en peatonales.

/Fotos: HAIDEE GALICIA