/ viernes 19 de octubre de 2018

Caros e inoperantes los Hospitales de Especialidades

Da a conocer Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad la situación de los nosocomios

Aunque fueron ideados para ampliar la capacidad de atención y mejorar la calidad del servicio, los Hospitales Regionales de Alta Especialidad, HRAE, construidos bajo modelos de asociación público privada, se han convertido en modelos de ineficiencia, pérdidas económicas, ausentismo, discrecionalidad en las compras, y corrupción en la asignación de plazas, según reporta el estudio Salud Deteriorada, realizado por Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad, MCCI, que dedica uno de sus cuatro capítulos a este modelo de atención.

Entre otros hallazgos, la investigación detectó la compra con sobreprecio promedio de 310% en medicamentos. Para ello, se hizo un análisis sobre una muestra de 21 medicamentos adquiridos y provistos en los siete HRAE, entre los que identificó variaciones de precio en un mismo medicamento entre diferentes hospitales de hasta 1,700%. “Esto puede ser explicado por una alta discrecionalidad en las compras y una deficiente supervisión federal en el gasto”, afirma MCCI.

Los investigadores también encontraron que “la ocupación promedio de camas censables en los siete HRAE es de menos de 50%. Los siete hospitales cuentan con 988 camas y, en promedio, son ocupadas la mitad: El Hospital de Oaxaca tiene la ocupación más alta con 88.3% y la más baja es del Hospital de Ixtapaluca con 38.2%. La baja productividad de los hospitales también es evidente en consultas y estudios que demandan equipos de alta especialidad; ambos servicios reportan actividades por debajo de las presupuestadas originalmente y con alta variabilidad entre los hospitales”.

Adicionalmente, el documento establece que los HRAE dedican gran parte de su tiempo y recursos a atender padecimientos que debieron ser atendidos por hospitales de primer o segundo nivel; lo que refleja los problemas de la red de atención médica en el país y es un indicio de la necesidad de mejorar la gestión hospitalaria nacional y concluye en un inadecuado modelo de atención.

También se ha fallado en materia de planeación, pues “la ubicación de los HRAE no responde sólo a criterios técnicos sino posiblemente a intereses políticos, hecho que ha sido contrastado por diversas auditorías e informes independientes. Asimismo, existe una importante subutilización de la infraestructura que no se transparenta en los reportes que elabora la Secretaría de Salud (SSA) para la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ni en los informes de labores”.

“La ocupación de los hospitales no alcanza el 50%. Sin embargo, la Secretaría de Salud reporta sus resultados con base en sus camas habilitadas, que en la mayoría de casos no coinciden con su capacidad instalada. Así, los hospitales no alcanzan la actividad que fue planificada en los documentos que justificaron su construcción, señala el documento: “Por ejemplo, el HRAE Ixtapaluca hizo 91,444 consultas en 2017 de las 320,112 consultas anuales previstas en sus documentos de planificación. Por su parte, Ciudad Victoria realizó 24,156 consultas en 2016 de las 142,000 que tenía previsto realizar. Lamentablemente, la mayoría de hospitales negaron, vía INAI, tener la información de los documentos de planificación y sólo contamos con los datos reflejados en las auditorías de la Auditoría Superior de la Federación (ASF). En cualquier caso, los hallazgos recabados de estas fuentes y los testimonios de los informantes clave son suficientes para confirmar la subutilización de la infraestructura”.

Esta baja productividad también se refleja en el uso del equipamiento, MCCI identificó que “se realizan 1.3 mastografías diarias, 10 tomografías y 4.5 resonancias. El PET SCAN (tomógrafo digital que permite identificar diversos padecimientos como cáncer e infecciones) del Bajío hace 1 estudio diario en comparación con 13 y 15 diarios en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en el Instituto Nacional de Cancerología (INCAN) respectivamente. El equipo de cirugía robótica Da Vinci del HRAE Zumpango trabaja a un 8% de su capacidad. Por poner un último ejemplo, el HRAE Ixtapaluca tiene cerrados 9 quirófanos de un total de 14”.

Entre los principales problemas detectados por el estudio están la falta de atención inmediata y la saturación, “además de una alta percepción de corrupción en áreas como los medicamentos o las plazas. El estudio incluye una encuesta de percepción sobre corrupción a 380 pacientes y 406 profesionales. Es de destacar que por un lado, 37% de los usuarios mencionaron que tuvieron conocimiento de que el personal del hospital recibe algún tipo de pago para agilizar o realizar ciertos procedimientos o servicios que en principio son gratuitos; por el otro lado, 62% del personal señaló problemas de robos o préstamos no oficiales, incluyendo el robo de insumos y de medicamentos”.

El 47.7% del personal califica el desabasto de medicamentos e insumos como un problema importante y 31.9% menciona como problema relevante el tiempo de reparación de los equipos (hecho que no debería ocurrir en los hospitales APP), advierte el documento que expone también el problema de percepción de corrupción “16% de personal de salud reconoce que hay médicos, enfermeros u otro personal del hospital que cobra o pide pagos ilegítimos y 14% señala pagos indebidos o regalos por parte de los proveedores (para promover sus productos o servicios). Asimismo, uno de cada seis entrevistados indica que los médicos derivan pacientes a su consulta privada o bien que realizan su práctica privada en el hospital”.

Los resultados exponen un considerable ausentismo en el personal de salud: dos de cada tres entrevistados señalan una o más prácticas problemáticas al respecto, entre las que destaca (con 37%) que el personal checa su entrada y posteriormente sale del hospital mientras está en turno. También el 61.7% señala problemas de robos o préstamos (incluyendo el robo de insumos y de medicamentos).

“En cuanto a problemas de nepotismo, es frecuente atender (y dar un trato preferencial) a amigos o familiares recomendados (41.2%) o al personal mismo del hospital (49.9%), que debería acudir al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales (ISSSTE) de acuerdo con su afiliación laboral. Finalmente, en la corrupción relacionada con la asignación de plazas, 96.2% de los entrevistados lo mencionan como un problema, específicamente que el sindicato decida sobre las plazas de médicos y personal de enfermería, así como que los concursos para las plazas de médicos no sean abiertos”, señala el estudio.

Frente a esta realidad, MCCI hace una serie de recomendaciones, entre las que destacan: “mejorar el proceso de planeación para asegurar que los estudios de preinversión hospitalaria sean técnicamente robustos y demuestren que existe la demanda e infraestructura para enfermos y familiares, además de que se garantice la capacidad de financiamiento; además, definir y fortalecer las redes de atención médica para cada HRAE, de forma que se optimice el uso de instrumental médico y la capacidad de atención.

También se recomienda: desarrollar indicadores para vigilar el funcionamiento de los hospitales públicos en general, y de los HRAE en lo particular; prevenir el dispendio en compras directas y realizar comparativos abiertos y transparentes para detectar y corregir desviaciones; y lograr la gestión con cero corrupción para lo que se debe impulsar la creación de mapas de riesgo de corrupción que sean públicos.


Aunque fueron ideados para ampliar la capacidad de atención y mejorar la calidad del servicio, los Hospitales Regionales de Alta Especialidad, HRAE, construidos bajo modelos de asociación público privada, se han convertido en modelos de ineficiencia, pérdidas económicas, ausentismo, discrecionalidad en las compras, y corrupción en la asignación de plazas, según reporta el estudio Salud Deteriorada, realizado por Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad, MCCI, que dedica uno de sus cuatro capítulos a este modelo de atención.

Entre otros hallazgos, la investigación detectó la compra con sobreprecio promedio de 310% en medicamentos. Para ello, se hizo un análisis sobre una muestra de 21 medicamentos adquiridos y provistos en los siete HRAE, entre los que identificó variaciones de precio en un mismo medicamento entre diferentes hospitales de hasta 1,700%. “Esto puede ser explicado por una alta discrecionalidad en las compras y una deficiente supervisión federal en el gasto”, afirma MCCI.

Los investigadores también encontraron que “la ocupación promedio de camas censables en los siete HRAE es de menos de 50%. Los siete hospitales cuentan con 988 camas y, en promedio, son ocupadas la mitad: El Hospital de Oaxaca tiene la ocupación más alta con 88.3% y la más baja es del Hospital de Ixtapaluca con 38.2%. La baja productividad de los hospitales también es evidente en consultas y estudios que demandan equipos de alta especialidad; ambos servicios reportan actividades por debajo de las presupuestadas originalmente y con alta variabilidad entre los hospitales”.

Adicionalmente, el documento establece que los HRAE dedican gran parte de su tiempo y recursos a atender padecimientos que debieron ser atendidos por hospitales de primer o segundo nivel; lo que refleja los problemas de la red de atención médica en el país y es un indicio de la necesidad de mejorar la gestión hospitalaria nacional y concluye en un inadecuado modelo de atención.

También se ha fallado en materia de planeación, pues “la ubicación de los HRAE no responde sólo a criterios técnicos sino posiblemente a intereses políticos, hecho que ha sido contrastado por diversas auditorías e informes independientes. Asimismo, existe una importante subutilización de la infraestructura que no se transparenta en los reportes que elabora la Secretaría de Salud (SSA) para la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ni en los informes de labores”.

“La ocupación de los hospitales no alcanza el 50%. Sin embargo, la Secretaría de Salud reporta sus resultados con base en sus camas habilitadas, que en la mayoría de casos no coinciden con su capacidad instalada. Así, los hospitales no alcanzan la actividad que fue planificada en los documentos que justificaron su construcción, señala el documento: “Por ejemplo, el HRAE Ixtapaluca hizo 91,444 consultas en 2017 de las 320,112 consultas anuales previstas en sus documentos de planificación. Por su parte, Ciudad Victoria realizó 24,156 consultas en 2016 de las 142,000 que tenía previsto realizar. Lamentablemente, la mayoría de hospitales negaron, vía INAI, tener la información de los documentos de planificación y sólo contamos con los datos reflejados en las auditorías de la Auditoría Superior de la Federación (ASF). En cualquier caso, los hallazgos recabados de estas fuentes y los testimonios de los informantes clave son suficientes para confirmar la subutilización de la infraestructura”.

Esta baja productividad también se refleja en el uso del equipamiento, MCCI identificó que “se realizan 1.3 mastografías diarias, 10 tomografías y 4.5 resonancias. El PET SCAN (tomógrafo digital que permite identificar diversos padecimientos como cáncer e infecciones) del Bajío hace 1 estudio diario en comparación con 13 y 15 diarios en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en el Instituto Nacional de Cancerología (INCAN) respectivamente. El equipo de cirugía robótica Da Vinci del HRAE Zumpango trabaja a un 8% de su capacidad. Por poner un último ejemplo, el HRAE Ixtapaluca tiene cerrados 9 quirófanos de un total de 14”.

Entre los principales problemas detectados por el estudio están la falta de atención inmediata y la saturación, “además de una alta percepción de corrupción en áreas como los medicamentos o las plazas. El estudio incluye una encuesta de percepción sobre corrupción a 380 pacientes y 406 profesionales. Es de destacar que por un lado, 37% de los usuarios mencionaron que tuvieron conocimiento de que el personal del hospital recibe algún tipo de pago para agilizar o realizar ciertos procedimientos o servicios que en principio son gratuitos; por el otro lado, 62% del personal señaló problemas de robos o préstamos no oficiales, incluyendo el robo de insumos y de medicamentos”.

El 47.7% del personal califica el desabasto de medicamentos e insumos como un problema importante y 31.9% menciona como problema relevante el tiempo de reparación de los equipos (hecho que no debería ocurrir en los hospitales APP), advierte el documento que expone también el problema de percepción de corrupción “16% de personal de salud reconoce que hay médicos, enfermeros u otro personal del hospital que cobra o pide pagos ilegítimos y 14% señala pagos indebidos o regalos por parte de los proveedores (para promover sus productos o servicios). Asimismo, uno de cada seis entrevistados indica que los médicos derivan pacientes a su consulta privada o bien que realizan su práctica privada en el hospital”.

Los resultados exponen un considerable ausentismo en el personal de salud: dos de cada tres entrevistados señalan una o más prácticas problemáticas al respecto, entre las que destaca (con 37%) que el personal checa su entrada y posteriormente sale del hospital mientras está en turno. También el 61.7% señala problemas de robos o préstamos (incluyendo el robo de insumos y de medicamentos).

“En cuanto a problemas de nepotismo, es frecuente atender (y dar un trato preferencial) a amigos o familiares recomendados (41.2%) o al personal mismo del hospital (49.9%), que debería acudir al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales (ISSSTE) de acuerdo con su afiliación laboral. Finalmente, en la corrupción relacionada con la asignación de plazas, 96.2% de los entrevistados lo mencionan como un problema, específicamente que el sindicato decida sobre las plazas de médicos y personal de enfermería, así como que los concursos para las plazas de médicos no sean abiertos”, señala el estudio.

Frente a esta realidad, MCCI hace una serie de recomendaciones, entre las que destacan: “mejorar el proceso de planeación para asegurar que los estudios de preinversión hospitalaria sean técnicamente robustos y demuestren que existe la demanda e infraestructura para enfermos y familiares, además de que se garantice la capacidad de financiamiento; además, definir y fortalecer las redes de atención médica para cada HRAE, de forma que se optimice el uso de instrumental médico y la capacidad de atención.

También se recomienda: desarrollar indicadores para vigilar el funcionamiento de los hospitales públicos en general, y de los HRAE en lo particular; prevenir el dispendio en compras directas y realizar comparativos abiertos y transparentes para detectar y corregir desviaciones; y lograr la gestión con cero corrupción para lo que se debe impulsar la creación de mapas de riesgo de corrupción que sean públicos.


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