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A pesar de sus “huesos de cristal”, lucha por ser médica

Daniela Villegas Silva tiene solo 19 años y cursa el primer semestre de la carrera de Médico Cirujano en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). Anda en una silla de ruedas, debido a la enfermedad osteogénesis imperfecta (huesos de cristal); esto no ha sido un impedimento para ser seleccionada dentro de las mejores para estar en esta carrera y tener la meta de ser una gran doctora para ayudar a quienes están en su misma condición.

Daniela, junto a compañeros de diversas facultades, exigió a la Secretaría de Educación Pública (SEP) que se apruebe el rescate financiero a la UAEM y con ello garantizar sus estudios para el próximo ciclo escolar 2017-2018.

Quizá no tendrá muchas vacaciones, porque la carrera que eligió demanda todo su tiempo, pero no le causa ningún problema. “He pasado cosas peores”, dice con una sonrisa.

Acompañada de su padre, quien guía su silla de ruedas y la cuida con profundo amor y dedicación, Daniela nos cuenta que ella decidió estudiar Medicina por la vida tan difícil que ha llevado: “casi toda mi infancia estuve en hospitales y ahí aprendí mucho. Me gustaba cómo interactúan los doctores con los pacientes, además del hecho de ayudar a quien más lo quiera cuando están vulnerables y no pueden tomar decisiones por sí solos”.

Con osteogénesis imperfecta, un trastorno congénito que se caracteriza por una fragilidad excesiva en sus huesos, asegura que esta enfermedad no le ha impedido desarrollarse profesionalmente, ya que tuvo la fortuna de encontrar escuelas que se adaptaron a sus necesidades y la trataron bien; aunque reconoce que “hubo otras que de plano me trataron mal, me pusieron muchas trabas y no me quisieron aceptar por mi condición”.

Como la guerrera que es, siguió buscando, porque tuvo la meta de seguir estudiando y tener una vida normal y productiva como los demás.

Hoy va en primer semestre de la carrera de Medicina, una de las más complicadas para ingresar, lo cual logró gracias a su preparación; “es una carrera muy difícil, la más complicada de todas, pero no es imposible”.

La medicina ha sido parte de su vida; recuerda que en todos los hospitales ha sufrido porque la han “maltratado” y nunca pudo hacer nada por miedo o la condición en que se encontraba, hoy asegura que busca un nuevo trato, sobre todo para la enfermedad que padece, pues no hay mucho conocimiento del tema, ni para doctores ni para los estudiantes.

“Yo quiero hacer la diferencia y ayudar a las personas que están en la misma condición que yo o con otros problemas”, dijo Daniela.

Reconoce que su vida no ha sido nada fácil. Los accesos no son del todo viables para andar en la silla de ruedas, aunque en la Facultad de Medicina ya están adaptadas las aulas para que ella pueda trasladarse de un lugar a otro.

Consciente de que las cosas no serán fáciles, quiere terminar su carrera y luego tomar una especialidad y trabajar como el resto de las personas. También piensa en formar una familia algún día y dedicarse a la medicina, que es su vida en este momento.

Su padre es su guía; él dejó todo por estar con ella y ayudarla a trasladarse todos los días a la facultad: “siempre he contado con el apoyo de mis amigos y compañeros de aula, quienes me tratan bien y hasta me cuidan”, expresó.

Refiere que es necesario que se ayude a la UAEM y más a la Facultad de Medicina, que es una de las mejores en todo el país. El llamado es unánime y urgente para que se otorguen los recursos y poder estudiar en paz, sin riesgo de que puedan cerrar las aulas, dijo.

Por su parte, Enrique Álvarez Alcántara, director del Programa Universitario para la Inclusión Educativa y la Atención a la Diversidad, destacó que en el año 2016 se instrumentó el Estudio sobre la Prevalencia de la Diversidad en la UAEM, lo que permitió la permanencia educativa de 109 estudiantes, y mejorar las condiciones laborales de 16 trabajadores académicos y seis trabajadores administrativos con alguna discapacidad.

Invitó a los funcionarios de los gobiernos federal y estatal a mirar a la UAEM como una institución que merece seguir esta noble y responsable tarea.