/ jueves 21 de octubre de 2021

[Juntos Crecemos] Sastrería Reyes, expertos en el buen vestir

La familia de Julio Antonio González lleva 22 años en el negocio de la venta y renta de trajes para las ocasiones especiales

El 2020 pintaba para ser uno de los mejores de la Sastrería Reyes en Cuernavaca, que desde hace 22 años ha formado parte fundamental de XV años y bodas, en especial cuando año con año este tipo de eventos nunca falta en el estado, pero el SARS-CoV-2 llegó y cambio por completo sus planes, de una agenda llena tuvieron que cerrar en su totalidad por ocho meses, teniendo que buscar otro oficio para mantenerse.

En calle Galeana, casi esquina con Motolinía, se encuentra uno de los negocios de sastrería, renta de trajes y esmoquin más tradicionales e históricos de la capital del estado, el cual está a cargo de Julio Antonio González Guadarrama y su esposa, quienes por 22 años lo han posicionado como el favorito de los cuernavacenses y morelenses que quieren celebrar algún tipo de evento o sólo darle una arregladita a sus trajes.

La familia González tomó las riendas de Sastrería Reyes por casualidad debido a que el exdueño, quien era jefe de su esposa, les traspaso el lugar; si bien Julio Antonio no contaba con la experiencia en este tipo de giro, al haberse dedicado al transporte público, poco a poco fue aprendiendo de su esposa y de los mismos sastres que les ayudan hasta que en un momento él pudo hacer las cosas.

Al paso de los años la pregunta constante para el empresario por parte de sus amigos y familiares ha sido si la sastrería sigue siendo un negocio productivo, a lo cual siempre responde que sí, particularmente cuando su fuerte son los chambelanes, guiando de aquí sus ventas y rentas, “los chambelanes son los que nos sacan a flote en todo el tiempo que hemos trabajado, de hecho ha habido épocas muy grandes, muy fuertes que estuvimos muy bien”.

Sin embargo, en tiempos de pandemia y cuarentena por el coronavirus, sumado a los cambios de hábitos laborales y la suspensión de fiestas o eventos como los casamientos y XV años, sus ventas disminuyeron a gran escala, ya que tuvieron que bajar sus cortinas por ocho meses el año pasado, si las personas tal vez estaban interesadas en comprar un traje de vestir, un saco, una corbata, chaqueta o hasta un vestido para una fiesta hecho a la medida, no pudieron al no contar con la manera de adquirirlo.

González Guadarrama explicó a El Sol de Cuernavaca que a pesar de recibir la indicación de Protección Civil de cerrar se vieron renuentes a hacerlo, decidiendo mantener el servicio de forma normal, lo cual les perjudicó al gastar más abiertos que cuando estaban cerrados.

Al requerir solventar las necesidades de la casa y los gastos generales hasta del mismo negocio, Julio Antonio optó por vender aguacate de Tetela del Volcán, “tenía una camioneta y me fui con unos amigos de Tetela del Volcán, compre aguacate y lo vendí. El negocio se maneja comprando mercancía a crédito y eso se nos vino encima y tenía que buscar la forma de salir, aunque no salí al 100 por ciento si nos ayudó bastante, digamos tener esa camioneta y tener ese tipo de empleo”.

Frente a este panorama y la falta de recursos, las personas que trabajan en Sastrería Reyes decidieron unirse a comercializar aguacate. Al abrir nuevamente sus puertas, el personal descansó alrededor de tres meses mientras que la situación se estabilizaba, los volvieron a llamar para que se incorporaran, no fue con el mismo sueldo pero sí con la promesa de que en cuanto empezaran a mejorar las ganancias su salario se restablecería, uniéndose y echándole ganas en conjunto.

Julio Antonio señaló que el giro de Sastrería Reyes no funcionaba para ofrecer su servicio en línea porque las fiestas y reuniones estaban canceladas ante las medidas sanitarias, cerrando por completo el ramo, buscando junto con otros sastres la forma de sobrevivir en sus áreas, en sus lugares “a fin de cuentas aquí estamos”.

Sastrería Reyes no hace vestidos de XV años, pero tiene convenios con diseñadores y costureras / Adrián Oliván | El Sol de Cuernavaca

“Cerramos totalmente, lo bueno es que el dueño del lugar es consciente y al último no nos presionó con los cobros de la renta pero poco a poco nos estamos enderezando con eso”.

A un año de que el Covid-19 siga presente en el mundo, Sastrería Reyes lleva tres meses trabajando de forma normal, si bien anteriormente mantenían un horario de 11:00 a 18:00 horas, por lo mismo de la pandemia, hoy están abriendo media hora antes, aunado a que han comenzado a registrar rentas y ventas, no manejan el nivel previo a la contingencia sanitaria pero las ganancias han comenzado a fluir.

“Mis rentas normales son seis quinceañeras aproximadamente, ocho, 10, 12 a la semana, este fin de semana, por ejemplo, van a ser cuatro y la semana pasada fueron cinco, pero las anteriores fueron muy bajas, a veces dos, una, a veces nada, pero ya ahorita, al abrir las iglesias y que todo se está reanudando la gente ya empieza a venir y eso nos da confianza en nuestro negocio porque realmente nos sentimos perdidos en un momento”.

Sastrería Reyes mantiene ventas de un 40 a 50 por ciento, en comparación con el nivel de lo que estaban acostumbrados a trabajar.

En el marco de las fiestas patrias de este año y al reconocer que agosto y septiembre no son sus mejores meses por el regreso a clases, decidieron implementar una nueva estrategia de venta, rentando los trajes de charras y charros con los que cuentan, logrando alcanzar las ganancias que podrían haber perdido en este tiempo.

Sastrería Reyes realiza anchuras y composturas, ofrece corbatas, chalecos, moños, pantalones, sacos y todo lo que les vayan pidiendo. Trabajan además con varios sastres y rentan trajes para chambelanes y bodas, los costos van desde 280 hasta 480 pesos.

Así mismo, ofrecen vestidos de XV años, si bien ellos no los hacen, tienen convenios con costureras y diseñadores, quienes les otorgan una pequeña comisión.

A pregunta expresa de cómo han logrado sobrevivir a la crisis sanitaria y económica, el comerciante aseguró que es por el deseo de las personas de celebrar y olvidarse un poco de todos los problemas que estén viviendo.

“No es por nosotros, sino la misma gente, a nuestro pueblo le gustan las fiestas, le gusta festejar a sus hijas e igualmente la gente se quiere casar y eso es lo que hace que se olvide de tantos problemas, quieren hacer una fiesta y hay un lugar donde puedo yo cooperar con un traje o algo que ellos pretenden lucir en algún momento, entonces es por eso que empieza el círculo y empieza a ayudar no nada más a mí sino a gente que hace la comida, que renta un salón, a músicos y esa área que estaba completamente parada ya empieza a moverse más”.

Sastrería Reyes cuenta con una página de Facebook donde dan a conocer sus servicios y cómo los pueden localizar.

Está ubicada en calle General H. Galeana #55, en el Centro Histórico de Cuernavaca. Con un horario de atención de lunes a sábado de 10:30 a 19:00 horas.

Corbatas, moños, chalecos, anchuras y composturas son los productos y servicios que ofrecen / Adrián Oliván | El Sol de Cuernavaca


El 2020 pintaba para ser uno de los mejores de la Sastrería Reyes en Cuernavaca, que desde hace 22 años ha formado parte fundamental de XV años y bodas, en especial cuando año con año este tipo de eventos nunca falta en el estado, pero el SARS-CoV-2 llegó y cambio por completo sus planes, de una agenda llena tuvieron que cerrar en su totalidad por ocho meses, teniendo que buscar otro oficio para mantenerse.

En calle Galeana, casi esquina con Motolinía, se encuentra uno de los negocios de sastrería, renta de trajes y esmoquin más tradicionales e históricos de la capital del estado, el cual está a cargo de Julio Antonio González Guadarrama y su esposa, quienes por 22 años lo han posicionado como el favorito de los cuernavacenses y morelenses que quieren celebrar algún tipo de evento o sólo darle una arregladita a sus trajes.

La familia González tomó las riendas de Sastrería Reyes por casualidad debido a que el exdueño, quien era jefe de su esposa, les traspaso el lugar; si bien Julio Antonio no contaba con la experiencia en este tipo de giro, al haberse dedicado al transporte público, poco a poco fue aprendiendo de su esposa y de los mismos sastres que les ayudan hasta que en un momento él pudo hacer las cosas.

Al paso de los años la pregunta constante para el empresario por parte de sus amigos y familiares ha sido si la sastrería sigue siendo un negocio productivo, a lo cual siempre responde que sí, particularmente cuando su fuerte son los chambelanes, guiando de aquí sus ventas y rentas, “los chambelanes son los que nos sacan a flote en todo el tiempo que hemos trabajado, de hecho ha habido épocas muy grandes, muy fuertes que estuvimos muy bien”.

Sin embargo, en tiempos de pandemia y cuarentena por el coronavirus, sumado a los cambios de hábitos laborales y la suspensión de fiestas o eventos como los casamientos y XV años, sus ventas disminuyeron a gran escala, ya que tuvieron que bajar sus cortinas por ocho meses el año pasado, si las personas tal vez estaban interesadas en comprar un traje de vestir, un saco, una corbata, chaqueta o hasta un vestido para una fiesta hecho a la medida, no pudieron al no contar con la manera de adquirirlo.

González Guadarrama explicó a El Sol de Cuernavaca que a pesar de recibir la indicación de Protección Civil de cerrar se vieron renuentes a hacerlo, decidiendo mantener el servicio de forma normal, lo cual les perjudicó al gastar más abiertos que cuando estaban cerrados.

Al requerir solventar las necesidades de la casa y los gastos generales hasta del mismo negocio, Julio Antonio optó por vender aguacate de Tetela del Volcán, “tenía una camioneta y me fui con unos amigos de Tetela del Volcán, compre aguacate y lo vendí. El negocio se maneja comprando mercancía a crédito y eso se nos vino encima y tenía que buscar la forma de salir, aunque no salí al 100 por ciento si nos ayudó bastante, digamos tener esa camioneta y tener ese tipo de empleo”.

Frente a este panorama y la falta de recursos, las personas que trabajan en Sastrería Reyes decidieron unirse a comercializar aguacate. Al abrir nuevamente sus puertas, el personal descansó alrededor de tres meses mientras que la situación se estabilizaba, los volvieron a llamar para que se incorporaran, no fue con el mismo sueldo pero sí con la promesa de que en cuanto empezaran a mejorar las ganancias su salario se restablecería, uniéndose y echándole ganas en conjunto.

Julio Antonio señaló que el giro de Sastrería Reyes no funcionaba para ofrecer su servicio en línea porque las fiestas y reuniones estaban canceladas ante las medidas sanitarias, cerrando por completo el ramo, buscando junto con otros sastres la forma de sobrevivir en sus áreas, en sus lugares “a fin de cuentas aquí estamos”.

Sastrería Reyes no hace vestidos de XV años, pero tiene convenios con diseñadores y costureras / Adrián Oliván | El Sol de Cuernavaca

“Cerramos totalmente, lo bueno es que el dueño del lugar es consciente y al último no nos presionó con los cobros de la renta pero poco a poco nos estamos enderezando con eso”.

A un año de que el Covid-19 siga presente en el mundo, Sastrería Reyes lleva tres meses trabajando de forma normal, si bien anteriormente mantenían un horario de 11:00 a 18:00 horas, por lo mismo de la pandemia, hoy están abriendo media hora antes, aunado a que han comenzado a registrar rentas y ventas, no manejan el nivel previo a la contingencia sanitaria pero las ganancias han comenzado a fluir.

“Mis rentas normales son seis quinceañeras aproximadamente, ocho, 10, 12 a la semana, este fin de semana, por ejemplo, van a ser cuatro y la semana pasada fueron cinco, pero las anteriores fueron muy bajas, a veces dos, una, a veces nada, pero ya ahorita, al abrir las iglesias y que todo se está reanudando la gente ya empieza a venir y eso nos da confianza en nuestro negocio porque realmente nos sentimos perdidos en un momento”.

Sastrería Reyes mantiene ventas de un 40 a 50 por ciento, en comparación con el nivel de lo que estaban acostumbrados a trabajar.

En el marco de las fiestas patrias de este año y al reconocer que agosto y septiembre no son sus mejores meses por el regreso a clases, decidieron implementar una nueva estrategia de venta, rentando los trajes de charras y charros con los que cuentan, logrando alcanzar las ganancias que podrían haber perdido en este tiempo.

Sastrería Reyes realiza anchuras y composturas, ofrece corbatas, chalecos, moños, pantalones, sacos y todo lo que les vayan pidiendo. Trabajan además con varios sastres y rentan trajes para chambelanes y bodas, los costos van desde 280 hasta 480 pesos.

Así mismo, ofrecen vestidos de XV años, si bien ellos no los hacen, tienen convenios con costureras y diseñadores, quienes les otorgan una pequeña comisión.

A pregunta expresa de cómo han logrado sobrevivir a la crisis sanitaria y económica, el comerciante aseguró que es por el deseo de las personas de celebrar y olvidarse un poco de todos los problemas que estén viviendo.

“No es por nosotros, sino la misma gente, a nuestro pueblo le gustan las fiestas, le gusta festejar a sus hijas e igualmente la gente se quiere casar y eso es lo que hace que se olvide de tantos problemas, quieren hacer una fiesta y hay un lugar donde puedo yo cooperar con un traje o algo que ellos pretenden lucir en algún momento, entonces es por eso que empieza el círculo y empieza a ayudar no nada más a mí sino a gente que hace la comida, que renta un salón, a músicos y esa área que estaba completamente parada ya empieza a moverse más”.

Sastrería Reyes cuenta con una página de Facebook donde dan a conocer sus servicios y cómo los pueden localizar.

Está ubicada en calle General H. Galeana #55, en el Centro Histórico de Cuernavaca. Con un horario de atención de lunes a sábado de 10:30 a 19:00 horas.

Corbatas, moños, chalecos, anchuras y composturas son los productos y servicios que ofrecen / Adrián Oliván | El Sol de Cuernavaca


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