/ miércoles 14 de agosto de 2019

Poetas morelenses y de otros lugares

Sororidad

De reojo leí, mientras tomaba rico café un domingo muy temprano, unas frases que la escritora morelense Alma Karla Sandoval había dejado en su muro del Facebook señalando, así, como si fuera una posdata, que ella bien podía escribir un libro acerca de “ese” tema, pero que dejaba un pequeño borrador como un “divertimento dominical”. Enseguida me prendí a esas letras y no pude sino darme cuenta de que lo que había publicado en su muro era un regalo para las y los que escribimos en el intento de cambiar paradigmas, abrir mentes que cuestionen todo tipo de pensamientos en aras de un mundo mejor; seguir abriendo puertas que, a pesar de todo, se abren lentamente, con mucha pereza; agrandar los espacios, todavía minúsculos, con los que contamos para dar cuento y recuento de la vida y obra de las mujeres que escriben, las que ya escribieron, las que están haciendo historia y las que ya han hecho historia. Eso de abrir espacios es una obra titánica, porque es bien sabido que a la gran mayoría, no les interesan los saberes ni lo quehaceres femeninos, pero es todavía más triste saber que a muchas mujeres tampoco les importa enterarse de los saberes de otras mujeres.

Seguirle el paso a la escritora, no es nada fácil, porque ella nos trepa, literalmente, a la montaña rusa de los mil pensamientos, obligándonos a todo tipo de reflexiones que nos llevan volando de un lado a otro; muchas veces nos hace tocar las mieles de los placeres poéticos y, otras tantas, lamentablemente, nos deja con la piel expuesta cuando denuncia desde el fondo de su ser los más horrendos femenicidios y violaciones que realizan, casi diariamente, seres despiadados y diabólicos en nuestro país y no deja que esta información se vaya a la “carpeta” de las complacientes, sordas y ciegas estadísticas.

Ni siquiera es fácil seguirle el paso a Alma Karla por Facebook, porque ella está inmersa en sus diferentes formas de escritura a través de sus ensayos, novelas, crónicas, cuentos, poemarios y todo lo que pueda salir de la tinta de su pluma o de sus letras virtuales en pro de la cultura y la defensa de las mujeres. Ella es contundente al pronunciarse por un cambio inmediato, drástico e inminente en esta sociedad de muerte en la que vivimos, en donde muchas mujeres, del mundo entero, están supeditadas todavía a los mandatos patriarcales física, política y hasta espiritualmente.

Para esto, Alma Karla escribe, opina, da conferencias, se presenta a todos los foros en donde la invitan y es una gran “influencer” en el pensamiento feminista. Algunos y también algunas podrían pensar que ella es inclusive “demasiado impetuosa” en sus comentarios, mismos que causan gran escozor emocional en las mentes que se acurrucan todavía en la misoginia lastimera y depredadora, pero Alma Karla, es así; escribe lo que piensa sin tomar en cuenta las afortunadas consecuencias que todo esto conlleva. Y yo me pregunto, quién no quiere cambiar este mundo, en este mismísimo instante que estamos parpadeando, por un mundo mejor en donde quepamos la humanidad entera, que podamos vivir en un planeta limpio, libre de contaminación ambiental y de contaminación mental, libres de violencia y muertes, libres de juicios y prejuicios.

Aquí reproduzco tres de más de una veintena de puntos que Alma Karla enlistó en su “divertimento dominical”.

16. No se te ocurra pelearte con alguien de cierto poder en el mundillo cultural de México.

17. Cero ironías, sarcasmos. Cámbialos por silencio y por una obra que toque la naturaleza humana sin compromiso de ninguna clase porque la literatura, repite, hasta el cansancio, "no es sierva de nada ni de nadie".

18. No te autopromociones porque es de mal gusto. Si de por sí silencian tu obra por buena, porque denuncia, por original, hazles caso: lo tuyo no vale nada, con esos temas no llegarás a ningún lado.

Para grata sorpresa de muchas y muchos, la mía principalmente, el editor Daniel Zetina tuvo el gran tino de publicar estas frases a modo de fanzine, convertido ya en un decálogo para todas las que escribimos y que lleva por título “Instructivo para ser publicada en editoriales “bien” o entrevistada por periodistas que sí dan a conocer tus respuestas”. Esta publicación fue presentada durante el cierre de la Feria del Libro de Cuernavaca este 6 de agosto en el MUCIC, acompañada por Denise Buendía, otra de las grandes poetas morelenses, tenaz defensora de la equidad en la literatura, en el arte y en la vida diaria quien lleva siempre su pluma desenvainada sin dar tregua al ya mil veces caduco sistema patriarcal que se está desmoronando a pesar de que muchas instituciones y personas no lo quieran o no lo puedan entender todavía.

En esta presentación, Denise Buendía nos habló de su sentir y de su propia interpretación desde un lugar en donde las mujeres quieren romper las barreras establecidas para lograr su propio espacio y puedan explayarse sin atravesar por las “dictaduras literarias”. Denise dijo que al leer este instructivo se sintió como parte de una batalla ganada, identificada en cada uno de los puntos y admiró el pulso irónico poético de la autora para burlarse y evidenciar, con fineza, los rincones más mugrosos y hostiles del ejercicio literario en este país; para ella no es solo un instructivo, sino un manifiesto, una declaratoria de vida, es una enorme pancarta que dice: nunca más mi poesía a tu servicio, nunca más mi libertad a tu conveniencia editorial, nunca más mi obediencia a tu mundo literario patriarcal. En este instructivo, nos dice Denise, la autora cuestiona y se ríe de las estructuras y modelos del poder; reconfigura un mapa simbólico de lo que significa ser escritora en un mundo cercado y creado por hombres desde la dueñidad de lo literario; señala ese silencio en donde nos han colocado si no cumplimos con ciertas normas y hace un señalamiento de las amenazas casi invisibles que nos coaccionan frente a la aprobación edito-patriarcal; la autora enlista, de manera fina y clara su resistencia a ser dominada según los modelos y estereotipos construidos desde el saber y la autoridad masculina, por que sí, el espacio público está construido por hombres, para hombres, y, las mujeres, cualquier ruta que tomemos, siempre será un camino más largo, más obscuro y más hostil y, en ese camino, seremos agredidas si osamos desobedecer las normas de la vida o las reglas literarias impuestas por los grandes señoríos. Este instructivo, sigue diciendo Denise, entre muchas otras cosas, deja clara la evidencia de que el patriarcado literario habita tanto en cuerpos prosa, verso, poesía, narrativa, periodístico, etc.; el ejercicio de la escritura, quizá uno de los ejercicios más honestos, es una trampa de egos mal acomodados; hemos puesto bajo su tutela, no al ejercicio poético sino al servilismo que nos han impuesto unos cuantos a los que bien dibuja la autora, esos que nos dicen cómo comportarnos para ser, no solo una buena mujer, sino una buena escritora, que para ellos, a final de cuentas, es lo mismo, porque honestamente, un escritor hombre, puede ser señalado como violento, acosador, golpeador, incluso violador, pero no por ello su aura editorial-patriarcal lo va a desproteger, al contrario, utilizará cada una de sus herramientas para señalar a “la otra”: la provocadora, la mala escritora, la resentida. En cambio, si una mujer se declara abiertamente feminista, o es tachada de exagerada o rabiosa o es generosamente sexual, es castigada personal y literariamente, porque las mujeres no tienen más libertades que las que les han otorgado.

Estas fueron solo algunas de las palabras que se dijeron entre poetas esa tarde del cierre de la feria y que hoy comparto con ustedes. Yo creo, firmemente, que es solo, “cuestión de tiempo”

El fanzine se puede comprar en la librería del café La Fauna del centro de Cuernavaca.

De reojo leí, mientras tomaba rico café un domingo muy temprano, unas frases que la escritora morelense Alma Karla Sandoval había dejado en su muro del Facebook señalando, así, como si fuera una posdata, que ella bien podía escribir un libro acerca de “ese” tema, pero que dejaba un pequeño borrador como un “divertimento dominical”. Enseguida me prendí a esas letras y no pude sino darme cuenta de que lo que había publicado en su muro era un regalo para las y los que escribimos en el intento de cambiar paradigmas, abrir mentes que cuestionen todo tipo de pensamientos en aras de un mundo mejor; seguir abriendo puertas que, a pesar de todo, se abren lentamente, con mucha pereza; agrandar los espacios, todavía minúsculos, con los que contamos para dar cuento y recuento de la vida y obra de las mujeres que escriben, las que ya escribieron, las que están haciendo historia y las que ya han hecho historia. Eso de abrir espacios es una obra titánica, porque es bien sabido que a la gran mayoría, no les interesan los saberes ni lo quehaceres femeninos, pero es todavía más triste saber que a muchas mujeres tampoco les importa enterarse de los saberes de otras mujeres.

Seguirle el paso a la escritora, no es nada fácil, porque ella nos trepa, literalmente, a la montaña rusa de los mil pensamientos, obligándonos a todo tipo de reflexiones que nos llevan volando de un lado a otro; muchas veces nos hace tocar las mieles de los placeres poéticos y, otras tantas, lamentablemente, nos deja con la piel expuesta cuando denuncia desde el fondo de su ser los más horrendos femenicidios y violaciones que realizan, casi diariamente, seres despiadados y diabólicos en nuestro país y no deja que esta información se vaya a la “carpeta” de las complacientes, sordas y ciegas estadísticas.

Ni siquiera es fácil seguirle el paso a Alma Karla por Facebook, porque ella está inmersa en sus diferentes formas de escritura a través de sus ensayos, novelas, crónicas, cuentos, poemarios y todo lo que pueda salir de la tinta de su pluma o de sus letras virtuales en pro de la cultura y la defensa de las mujeres. Ella es contundente al pronunciarse por un cambio inmediato, drástico e inminente en esta sociedad de muerte en la que vivimos, en donde muchas mujeres, del mundo entero, están supeditadas todavía a los mandatos patriarcales física, política y hasta espiritualmente.

Para esto, Alma Karla escribe, opina, da conferencias, se presenta a todos los foros en donde la invitan y es una gran “influencer” en el pensamiento feminista. Algunos y también algunas podrían pensar que ella es inclusive “demasiado impetuosa” en sus comentarios, mismos que causan gran escozor emocional en las mentes que se acurrucan todavía en la misoginia lastimera y depredadora, pero Alma Karla, es así; escribe lo que piensa sin tomar en cuenta las afortunadas consecuencias que todo esto conlleva. Y yo me pregunto, quién no quiere cambiar este mundo, en este mismísimo instante que estamos parpadeando, por un mundo mejor en donde quepamos la humanidad entera, que podamos vivir en un planeta limpio, libre de contaminación ambiental y de contaminación mental, libres de violencia y muertes, libres de juicios y prejuicios.

Aquí reproduzco tres de más de una veintena de puntos que Alma Karla enlistó en su “divertimento dominical”.

16. No se te ocurra pelearte con alguien de cierto poder en el mundillo cultural de México.

17. Cero ironías, sarcasmos. Cámbialos por silencio y por una obra que toque la naturaleza humana sin compromiso de ninguna clase porque la literatura, repite, hasta el cansancio, "no es sierva de nada ni de nadie".

18. No te autopromociones porque es de mal gusto. Si de por sí silencian tu obra por buena, porque denuncia, por original, hazles caso: lo tuyo no vale nada, con esos temas no llegarás a ningún lado.

Para grata sorpresa de muchas y muchos, la mía principalmente, el editor Daniel Zetina tuvo el gran tino de publicar estas frases a modo de fanzine, convertido ya en un decálogo para todas las que escribimos y que lleva por título “Instructivo para ser publicada en editoriales “bien” o entrevistada por periodistas que sí dan a conocer tus respuestas”. Esta publicación fue presentada durante el cierre de la Feria del Libro de Cuernavaca este 6 de agosto en el MUCIC, acompañada por Denise Buendía, otra de las grandes poetas morelenses, tenaz defensora de la equidad en la literatura, en el arte y en la vida diaria quien lleva siempre su pluma desenvainada sin dar tregua al ya mil veces caduco sistema patriarcal que se está desmoronando a pesar de que muchas instituciones y personas no lo quieran o no lo puedan entender todavía.

En esta presentación, Denise Buendía nos habló de su sentir y de su propia interpretación desde un lugar en donde las mujeres quieren romper las barreras establecidas para lograr su propio espacio y puedan explayarse sin atravesar por las “dictaduras literarias”. Denise dijo que al leer este instructivo se sintió como parte de una batalla ganada, identificada en cada uno de los puntos y admiró el pulso irónico poético de la autora para burlarse y evidenciar, con fineza, los rincones más mugrosos y hostiles del ejercicio literario en este país; para ella no es solo un instructivo, sino un manifiesto, una declaratoria de vida, es una enorme pancarta que dice: nunca más mi poesía a tu servicio, nunca más mi libertad a tu conveniencia editorial, nunca más mi obediencia a tu mundo literario patriarcal. En este instructivo, nos dice Denise, la autora cuestiona y se ríe de las estructuras y modelos del poder; reconfigura un mapa simbólico de lo que significa ser escritora en un mundo cercado y creado por hombres desde la dueñidad de lo literario; señala ese silencio en donde nos han colocado si no cumplimos con ciertas normas y hace un señalamiento de las amenazas casi invisibles que nos coaccionan frente a la aprobación edito-patriarcal; la autora enlista, de manera fina y clara su resistencia a ser dominada según los modelos y estereotipos construidos desde el saber y la autoridad masculina, por que sí, el espacio público está construido por hombres, para hombres, y, las mujeres, cualquier ruta que tomemos, siempre será un camino más largo, más obscuro y más hostil y, en ese camino, seremos agredidas si osamos desobedecer las normas de la vida o las reglas literarias impuestas por los grandes señoríos. Este instructivo, sigue diciendo Denise, entre muchas otras cosas, deja clara la evidencia de que el patriarcado literario habita tanto en cuerpos prosa, verso, poesía, narrativa, periodístico, etc.; el ejercicio de la escritura, quizá uno de los ejercicios más honestos, es una trampa de egos mal acomodados; hemos puesto bajo su tutela, no al ejercicio poético sino al servilismo que nos han impuesto unos cuantos a los que bien dibuja la autora, esos que nos dicen cómo comportarnos para ser, no solo una buena mujer, sino una buena escritora, que para ellos, a final de cuentas, es lo mismo, porque honestamente, un escritor hombre, puede ser señalado como violento, acosador, golpeador, incluso violador, pero no por ello su aura editorial-patriarcal lo va a desproteger, al contrario, utilizará cada una de sus herramientas para señalar a “la otra”: la provocadora, la mala escritora, la resentida. En cambio, si una mujer se declara abiertamente feminista, o es tachada de exagerada o rabiosa o es generosamente sexual, es castigada personal y literariamente, porque las mujeres no tienen más libertades que las que les han otorgado.

Estas fueron solo algunas de las palabras que se dijeron entre poetas esa tarde del cierre de la feria y que hoy comparto con ustedes. Yo creo, firmemente, que es solo, “cuestión de tiempo”

El fanzine se puede comprar en la librería del café La Fauna del centro de Cuernavaca.

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