/ sábado 23 de octubre de 2021

[Especial] El Olimpia, de cine patito a la pléyade de estrellas

Hoy nuevamente está abandonado el tradicional local en el centro de Ciudad de la Eterna Primavera

Durante las décadas de los 50, 60 y 70, el Cine Olimpia fue uno de los más destacados en Cuernavaca, brindando alegría a las familias que acudían a disfrutar de las diferentes películas; después fue espacio para una secta religiosa y, posteriormente, con el Centro Cultural Olympia se convirtió en el lugar donde pasaron diversas disciplinas artísticas.

“Este lugar era del Sindicato de Textiles de Morelos, una gran cooperativa y quienes construyeron el edificio para sus reuniones y eventos”, dijo Patricia Vázquez, actriz y gestora cultural.

Se dice que este espacio lo rentaban para cine, es ahí donde surge toda la historia del Cine Olimpia, un lugar que no era considerado de lujo pero que muchas personas tuvieron la oportunidad de disfrutar de las mejores películas nacionales e internacionales.

“Recuerdo que junto a toda mi familia asistamos a este sitio a ver cine, los films que ahí se proyectaban en carrete, obvio, eran cada vez de la mejor calidad. Los espacios que había entre las hileras de butacas era reducido y al mismo tiempo la rigidez del triplay con que estaban hechas que aunque medianamente ergonómicas, eran rígidas y poco cómodas. El audio no era tan malo pero no de la suficiente calidad cinematográficamente buena. En cada función había un intermedio, cinco o 10 minutos antes; el olor a las palomitas con sal llegaba a la sala y ya querías que llegara el click de las luces y correr a formarte porque se acababan”, recuerda Lázaro Sandoval, fotógrafo.

“El sindicato quiebra, por toda la crisis que hubo en la industria textil y venden el edificio a un costo muy barato. Lo adquirió Rafael Anguiano, que falleció hace poco y continúa la historia de este lugar que fue sede de muchas cosas”.

Tiempo después de haber sido ese espacio cultural donde también se realizaron obras de teatro, el lugar se convirtió en la sede de la congregación cristiana El Shaddai. Con el paso de los años el inmueble quedó abandonado y su deterioro era notorio.

A finales de 2014, Rafael Degar y Patricia Vázquez, entusiasmados por darle vida a este importante sitio, lo rentaron para echar a andar el Centro Cultural Olympia, lugar en el que desfilaron artistas locales, nacionales e internacionales. Además contaba con un hostal que hospedó a cientos de extranjeros.

“El espacio estaba abandonado y tenía muchos problemas de construcción, el dueño hizo una pequeña remodelación muy elemental que era una especie de patio con un níspero que cuando nos dimos cuenta ya lo habían tirado. Nos aventuramos a crear el centro cultural respetando el nombre de Olimpia porque nos parecía interesante toda la historia que conlleva. Como no teníamos aval, pagamos un año adelantado y nos dedicamos a remodelar todo”, mencionó Rafael Degar, actor.

Con ayuda de amigos, entre ellos artistas y gestores morelenses, limpiaron el lugar e hicieron las remodelaciones pertinentes para convertir este sitio en uno de los puntos culturales más importantes en la ciudad. “Tuvimos que poner puertas y arreglar muchos detalles para que todo funcionara medio decentemente. Incluso hicimos una limpia, porque el foro aún con las ventanas abiertas se veía oscuro, y con la limpia se hizo la luz, fue padrísimo porque hasta se sentía un ambiente diferente”, detalló Patricia Vázquez.

El Centro Cultural Olympia siempre estuvo abierto a todo tipo de eventos, incluso aquellos de índole más comercial como teatro, donde trajeron a personalidades como Niurka y Polo Polo.

Después de cinco meses de exhaustiva limpieza, el Centro Cultural Olympia se inauguró con una exposición artística: “Convocamos a jóvenes estudiantes de Artes, les dimos bastidores en gran formato para que pintaran. El día de la inauguración algunos sí habían terminado y otros no, pero fue muy padre porque todos estaban creando sus cuadros de gran formato al momento”.

Durante más de tres años en este recinto cultural desfilaron muchos artistas, músicos, cantantes, actores, bailarines, pintores y comediantes, presentando espectáculos de stand up, danza, teatro o música como rock, jazz, hip hop y trova.

“Era el lugar de la comunidad, nos aliamos con muchas instituciones y personas como el Centro Morelense de las Artes, la UAEM, el Colegio de Bachilleresde Morelos, distintos músicos y compañías de teatro y danza que se presentaron ahí. Realmente el Centro Cultural Olympia fue parteaguas para nosotros en el rescate de la cultura morelense", expresó.

Así como luchadores, pues una de las características del centro cultural fue su labor por el rescate de la Lucha Libre en Morelos, ya que con el cierre de la Arena Isabel los luchadores buscaron espacios en municipios y en el Mercado Adolfo López Mateos; el Centro Cultural Olympia les abre las puertas y este espectáculo se convierte en uno de los más importantes en Cuernavaca con gran éxito entre el público.

“Era increíble ver cómo se llenaba el lugar con las luchas, y lo que yo solicitaba es que previo a cada función hubiera un evento cultural, trajimos payasos, a un saxofonista y danza”, señaló Patricia Vázquez.

“Debido a las condiciones del lugar improvisamos un camerino, y cuando vino Polo Polo quiso hacer un chiste al respecto, yo lo volteé a ver y ya no dijo nada, hizo hincapié en que lo habíamos recibido muy bien”.

Los artistas respondieron muy bien, para el público, se tenía que batallar, había ocasiones donde iba mucha gente y otras donde la asistencia era muy poca, como sucede en todos lados con respecto a la apreciación del arte y la cultura en Morelos.

“Rompimos muchas barreras personales porque realmente aceptábamos muchas propuestas, no nos cerrabamos; y a veces la gente era prejuiciosa al decir 'cómo voy a ir al Olympia, si ahí se presenta Niurka o Polo Polo', y pues realmente en todos los lugares, incluso El Teatro Ocampo es así”, señaló Patricia.

A pesar del gran esfuerzo y apoyo que recibieron por parte del Fonca con la beca a espacios independientes, las cosas para Patricia y Rafael se complicaban debido a la confianza que solían brindar a las personas que se acercaban con supuestas buenas intenciones.

“Empresarialmente éramos muy novatos, nos llevaban al baile, éramos muy ingenuos y creímos en mucha gente, la verdad es difícil para un gestor cultural tener un espacio sin que se aprovechen. Muchas personas sólo nos sacaron dinero y aún así siempre tratamos de salir adelante, incluso con el sismo en 2017 que dejó algunos problemas en el inmueble buscamos apoyo del gobierno pero no hubo”, comentó Rafael.

Cuando planeaban abrir la parte del restaurante decidieron cerrar definitivamente pues las pérdidas continuaban y era complicado seguir manteniendo el espacio activo.

“Cerramos y perdimos todo, decidimos hacer eso porque estábamos en la disyuntiva de seguir perdiendo o seguir perdiendo. No hubo vuelta atrás, la verdad nos quedamos sin nada, pero sin duda fue una grata experiencia a pesar de todo”.

En el cine e proyectaban tres películas diferentes seguidas y con permanencia voluntaria, por ejemplo: Ben-Hur, Espartaco, El Exorcista, La aventura del Poseidón, Maldito malvado, La celada, Marabunta, Rambo, La Choca, y Dios perdona...yo no, entre otros.

Actualmente el inmueble está cerrado, volvió al abandono después de albergar más de 500 eventos culturales que dieron vida a la Ciudad de la Eterna Primavera.


Durante las décadas de los 50, 60 y 70, el Cine Olimpia fue uno de los más destacados en Cuernavaca, brindando alegría a las familias que acudían a disfrutar de las diferentes películas; después fue espacio para una secta religiosa y, posteriormente, con el Centro Cultural Olympia se convirtió en el lugar donde pasaron diversas disciplinas artísticas.

“Este lugar era del Sindicato de Textiles de Morelos, una gran cooperativa y quienes construyeron el edificio para sus reuniones y eventos”, dijo Patricia Vázquez, actriz y gestora cultural.

Se dice que este espacio lo rentaban para cine, es ahí donde surge toda la historia del Cine Olimpia, un lugar que no era considerado de lujo pero que muchas personas tuvieron la oportunidad de disfrutar de las mejores películas nacionales e internacionales.

“Recuerdo que junto a toda mi familia asistamos a este sitio a ver cine, los films que ahí se proyectaban en carrete, obvio, eran cada vez de la mejor calidad. Los espacios que había entre las hileras de butacas era reducido y al mismo tiempo la rigidez del triplay con que estaban hechas que aunque medianamente ergonómicas, eran rígidas y poco cómodas. El audio no era tan malo pero no de la suficiente calidad cinematográficamente buena. En cada función había un intermedio, cinco o 10 minutos antes; el olor a las palomitas con sal llegaba a la sala y ya querías que llegara el click de las luces y correr a formarte porque se acababan”, recuerda Lázaro Sandoval, fotógrafo.

“El sindicato quiebra, por toda la crisis que hubo en la industria textil y venden el edificio a un costo muy barato. Lo adquirió Rafael Anguiano, que falleció hace poco y continúa la historia de este lugar que fue sede de muchas cosas”.

Tiempo después de haber sido ese espacio cultural donde también se realizaron obras de teatro, el lugar se convirtió en la sede de la congregación cristiana El Shaddai. Con el paso de los años el inmueble quedó abandonado y su deterioro era notorio.

A finales de 2014, Rafael Degar y Patricia Vázquez, entusiasmados por darle vida a este importante sitio, lo rentaron para echar a andar el Centro Cultural Olympia, lugar en el que desfilaron artistas locales, nacionales e internacionales. Además contaba con un hostal que hospedó a cientos de extranjeros.

“El espacio estaba abandonado y tenía muchos problemas de construcción, el dueño hizo una pequeña remodelación muy elemental que era una especie de patio con un níspero que cuando nos dimos cuenta ya lo habían tirado. Nos aventuramos a crear el centro cultural respetando el nombre de Olimpia porque nos parecía interesante toda la historia que conlleva. Como no teníamos aval, pagamos un año adelantado y nos dedicamos a remodelar todo”, mencionó Rafael Degar, actor.

Con ayuda de amigos, entre ellos artistas y gestores morelenses, limpiaron el lugar e hicieron las remodelaciones pertinentes para convertir este sitio en uno de los puntos culturales más importantes en la ciudad. “Tuvimos que poner puertas y arreglar muchos detalles para que todo funcionara medio decentemente. Incluso hicimos una limpia, porque el foro aún con las ventanas abiertas se veía oscuro, y con la limpia se hizo la luz, fue padrísimo porque hasta se sentía un ambiente diferente”, detalló Patricia Vázquez.

El Centro Cultural Olympia siempre estuvo abierto a todo tipo de eventos, incluso aquellos de índole más comercial como teatro, donde trajeron a personalidades como Niurka y Polo Polo.

Después de cinco meses de exhaustiva limpieza, el Centro Cultural Olympia se inauguró con una exposición artística: “Convocamos a jóvenes estudiantes de Artes, les dimos bastidores en gran formato para que pintaran. El día de la inauguración algunos sí habían terminado y otros no, pero fue muy padre porque todos estaban creando sus cuadros de gran formato al momento”.

Durante más de tres años en este recinto cultural desfilaron muchos artistas, músicos, cantantes, actores, bailarines, pintores y comediantes, presentando espectáculos de stand up, danza, teatro o música como rock, jazz, hip hop y trova.

“Era el lugar de la comunidad, nos aliamos con muchas instituciones y personas como el Centro Morelense de las Artes, la UAEM, el Colegio de Bachilleresde Morelos, distintos músicos y compañías de teatro y danza que se presentaron ahí. Realmente el Centro Cultural Olympia fue parteaguas para nosotros en el rescate de la cultura morelense", expresó.

Así como luchadores, pues una de las características del centro cultural fue su labor por el rescate de la Lucha Libre en Morelos, ya que con el cierre de la Arena Isabel los luchadores buscaron espacios en municipios y en el Mercado Adolfo López Mateos; el Centro Cultural Olympia les abre las puertas y este espectáculo se convierte en uno de los más importantes en Cuernavaca con gran éxito entre el público.

“Era increíble ver cómo se llenaba el lugar con las luchas, y lo que yo solicitaba es que previo a cada función hubiera un evento cultural, trajimos payasos, a un saxofonista y danza”, señaló Patricia Vázquez.

“Debido a las condiciones del lugar improvisamos un camerino, y cuando vino Polo Polo quiso hacer un chiste al respecto, yo lo volteé a ver y ya no dijo nada, hizo hincapié en que lo habíamos recibido muy bien”.

Los artistas respondieron muy bien, para el público, se tenía que batallar, había ocasiones donde iba mucha gente y otras donde la asistencia era muy poca, como sucede en todos lados con respecto a la apreciación del arte y la cultura en Morelos.

“Rompimos muchas barreras personales porque realmente aceptábamos muchas propuestas, no nos cerrabamos; y a veces la gente era prejuiciosa al decir 'cómo voy a ir al Olympia, si ahí se presenta Niurka o Polo Polo', y pues realmente en todos los lugares, incluso El Teatro Ocampo es así”, señaló Patricia.

A pesar del gran esfuerzo y apoyo que recibieron por parte del Fonca con la beca a espacios independientes, las cosas para Patricia y Rafael se complicaban debido a la confianza que solían brindar a las personas que se acercaban con supuestas buenas intenciones.

“Empresarialmente éramos muy novatos, nos llevaban al baile, éramos muy ingenuos y creímos en mucha gente, la verdad es difícil para un gestor cultural tener un espacio sin que se aprovechen. Muchas personas sólo nos sacaron dinero y aún así siempre tratamos de salir adelante, incluso con el sismo en 2017 que dejó algunos problemas en el inmueble buscamos apoyo del gobierno pero no hubo”, comentó Rafael.

Cuando planeaban abrir la parte del restaurante decidieron cerrar definitivamente pues las pérdidas continuaban y era complicado seguir manteniendo el espacio activo.

“Cerramos y perdimos todo, decidimos hacer eso porque estábamos en la disyuntiva de seguir perdiendo o seguir perdiendo. No hubo vuelta atrás, la verdad nos quedamos sin nada, pero sin duda fue una grata experiencia a pesar de todo”.

En el cine e proyectaban tres películas diferentes seguidas y con permanencia voluntaria, por ejemplo: Ben-Hur, Espartaco, El Exorcista, La aventura del Poseidón, Maldito malvado, La celada, Marabunta, Rambo, La Choca, y Dios perdona...yo no, entre otros.

Actualmente el inmueble está cerrado, volvió al abandono después de albergar más de 500 eventos culturales que dieron vida a la Ciudad de la Eterna Primavera.


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