/ miércoles 11 de septiembre de 2019

Elena de Hoyos, entre la lavanda y el romero

Sororidad

Sí, Elena tiene razón. Ella nunca pasa desapercibida; puede ser viento de tempesta que arrasa los zompantles abrazados al tiempo o convertirse en viento afable que calma las mareas llevándolas a sitios impensables. Así la conocí una tarde con su sonrisa de cuarto de luna y su voz particular mientras hablaba de Mujeres, de sus librhijas insumisas y de su plan de procuración de fondos para publicar sus libros, aunque también ya la había escuchado en su programa de radio con sus tonos eróticos-poéticos.

Elena de Hoyos es una”personaja” emblemática como ella se define, ella ha roto muchos tabués, atreviéndose a hacer muchas cosas además de desobedecer las “reglas comunes”. Aparte de desobediente, Elena es también una socióloga, poeta, editora, activista feminista y actriz. Ella llegó a Morelos en 1986 y fundó la librería “El Valle sagrado” en Tepoztlán. En 2006 creó la editorial “Mía de Mí”, en la que publicó sus propios libros. En 2008, el Instituto de Cultura de Morelos publicó su “Recetario para mujeres desobedientes” y ha impartido muchos talleres literarios con enfoque de género a jóvenes, mujeres y hombres en prisiones de Morelos.

Elena ha crecido a la orilla de la pena y baila sobre la hoguera. Abraza su locura y se introduce en ella. Desea, sueña, esconde, confiesa. Ella es la maestra que se vuelca sobre la mesa y no admite manteles impermeables, porque es la mentora que revela manantiales ocultos y rescata la herencia ancestral del linaje femenino. Así nos lo hace sentir en su poemario “Manera insumisa de amarse”:

Desde que conquistaste el litoral

la paz ha naufragado en mis palabras

busco desesperada las amarras

que me impidan zarpar a lo abismal

En la antología, “Dueños de nada”, acompañada de su Consejo Editorial, nos hablan de la profunda sabiduría que emana en el encierro. En donde la escritura identitaria rescata del naufragio a aquellos Corsarios que buscan dignidad entre pedazos de su historia. Contradicen a la crueldad, crea vínculos y descubren que la traición no existe en los que saben ver sin odio y la alegría se expande en el cuerpo de hombres y mujeres, que al escribir, recuperan algo de aquello que creían olvidado:

“soy una serpiente que no se arrastra, se desplaza pegada a la tierra para no perderse en los aires de la vanidad, pero siempre con la cabeza en alto. Soy la que no ataca por placer, sino por instinto de supervivencia…” nos narra una de las escritoras.

“Se me olvidó olvidarme de todo lo que pueda dañarnos. Debo recordarte cada día que no eres humo, pero se me olvida lo que eres para mí, lo que significas y que a veces es lo que eres en realidad”… nos dice otro escritor.

“Es difícil tener una mujer perfecta, porque todas tienen un defecto. En mi vida he tenido varias mujeres y a ninguna he sabido comprender, porque les doy o porque no les doy, porque si les tienes todo, siempre hay algo que les hace falta, aparte del amor y del cariño que uno de les da” nos cuenta otro escritor.

“Divinas Ausentes” es otra antología poética de mujeres en reclusión, también con un gran número de colaboradoras. Es una joya encontrada en el fondo de las profundidades de sistema de justicia mexicano. Ahí, donde algunos ignoran la creación e imaginan un pozo seco, está la riqueza de mujeres que escriben para salvarse. Esta antología es parte de la colección de Revelación Intramuros, bajo los auspicios de Conaculta e INBA. Realizada por un grupo de mujeres escritoras en el CERESO de Atlacholoaya, Morelos, que constituyen la Colectividad Editorial Hermanas en la Sombra. Cada capítulo de esta antología pertenece a la obra de una autora de la Colectiva y el orden indica la antigüedad dentro de ella: Amatista Lee, Águila del Mar, Leo Zavaleta, Rosa Salazar, María Elena Basave, Charys, Sol Nocturno, Esperanza Cuevas, Noble Fénix y Galia Tonella.

Mientras Elena y yo disfrutamos de nuestro té Matcha, ella me cuenta ensimismada su reciente sueño el cual parece que se confunde con la realidad y en donde ella se siente plena y en total desapego ante la vida, lo cual hizo cambiar su perspectiva poética esa mañana:

Soy una desconocida que despierta cada día, mordiendo la incertidumbre de lo que es vivir conmigo.

Soy una desconocida que despierta cada día, saboreando la incertidumbre de lo que es vivir conmigo.

“¿Lo vez? “entre morder y saborear, hay una gran diferencia, ya no siento esa angustia que carcome” Me dice al exponer su emoción matutina. Después, Elena saca de su gran bolso mágico una pequeña bolsita de papel de estraza color blanco y una caja del tamaño de una cajetilla de cigarros con diseños azules; ambas con su sello editorial en un formato alternativo de publicación; ambas contienen unos papeles rectangulares con pequeños poemas escritos y doblados como si fueran regalos de una fina dulcería que huelen al delicado olor del romero y la lavanda que ella ha cultivado, secado y pegado en sus poemas. “Ten” me dice Elena mientras me sonríe. “Son poemas muy handy, por si vas a una fiesta o a una reunión”. Me dice Elena que la idea es llevarlos siempre en la bolsa para sacarlos en algún momento oportuno por si yo quisiera hablar de poesía o confesarle mi amor a alguien. “Los poemas huelen a deliciosa hierba de campo para que se abran los sentidos”, me aclara Elena. Yo los tomo entre las manos, los abro, los huelo, los leo y le sonrío muy agradecida. Enseguida mis ojos miran hacia el techo y mi mente recorre mi pequeño directorio preguntándome a quién podría yo dedicarle uno de estos poemas un viernes por la noche, pedirle que sacara al azahar uno de esos poemas para después leérselo en mi tono más sugerente.

Elena me observa y sonríe divertida mientras suspira muy hondo y vuelve a sacar de su bolsa otro libro que me muestra como un pájaro con las alas bien abiertas; es un libro azul y en su portada hay una pintura figurativa de dos mujeres reflejadas en un espejo. “El dibujo es de Denisse Buendía y es nuestra segunda Antología Binacional que se presentará próximamente en la Feria Internacional del libro de Nueva York los días 13 y 14 de septiembre de 2019”, me dice emocionada.

Estos escritos identitarios, me sigue contando Elena, han sido creados por mujeres latinas en el CECUT de Tijuana y en el CUNY de Nueva York, gracias a la intervención de Orlette Ruiz Acebrás y Rocío Díaz respectivamente entre otras mujeres. En estos escritos han coincidido treinta mujeres latinas que, dentro de su diversidad, se revelan en sus letras, se identifican sin conocerse y dialogan a través de sus fronteras con una intimidad irresistible. En ocho capítulos, se descubren escribiéndose y leyéndose a sí mismas. Hacemos un corte transversal para revelar miradas íntimas en la diversidad de circunstancias geográficas, de edad, de origen a un tema central. La individualidad, la alteridad, el patriarcado, la cuerpa como territorio de conquista, la autonomía y la capacidad de formular o manifestar nuestros deseos; la circunstancia vivencial, la literatura epistolar y el acto de escribir-nos, son los causes por donde fluyen las diferentes voces.

En este libro de Antología Binacional, me sigue contando Elena de Hoyos, algunas de ellas escriben por primera vez y otras ya han ganado premios por su trabajo literario. Este taller constituye un espacio ritual para contactar con la identidad verdadera, para descubrir aspectos inexplorados a causa de los secretos, los mandatos patriarcales de la discreción, el miedo al castigo. Por medio de rituales ancestrales como cortejos y tambores, plantas, palabras, cantos, contactamos con las mujeres que nos habitan, abrimos cerraduras, desatan los amarres de las demonias que habían estado silenciadas y se atreven, por fin, a escuchar y a escribir aquello que se dicen. De esta manera, empiezan a sanar. La escritura identitaria, se ejerce como un acto de amor propio, una manera de comunicarnos con la multiplicidad de identidades que nos habitan, a veces en pugna, algunas invisibilizadas o dominantes. Es un libro impregnado de sororidad. En cada letra tocamos nuestro dolor al sumergirnos en el dolor de las otras.

Las participantes de la Antología Binacional en Tijuana: Beth Mirana, Denisse Buendía, Ivonne Sánchez, Karlha Ochoa, Mariel Ramzeti, Nadia Ávila, Nelly Cantú, Nytzia G., Orlette Ruiz Acebrás, Tulipán Escarlata y Yoly Lúa Cortez.

Las participantes de Nueva York: Ana Hernández, Ana Karen Godoy, Ana Soto, Azucena Hernández, Gabriela M. Riviera, Guadalupe Ramos, Isela Herrera Fabela, Larisa Asuaje, Laura García Hernández, Lidia Hunter, Loren Kourousias, María Medina, Maximina Vidals, Myra Machado, Reyna Martínez, Rossalinna Benjamín-Burk, Tonia León, Yini Rodríguez.

Algo más sobre Elena de Hoyos.

• Presea Xochiquetzalli 2014 en H. Congreso del Estado de Morelos.

• Socióloga, poeta, editora, actriz en Ediciones Insumisas

• Trabajó como Presidenta rotativa del Consejo Consultivo en Instituto de la mujer de morelos

• Estudió Actuación en CECAT Producciones

• Estudió Sociologia en UAM MX

• Estudió en Escuela Secundaria y Preparatoria de la Ciudad de Mexico

Sí, Elena tiene razón. Ella nunca pasa desapercibida; puede ser viento de tempesta que arrasa los zompantles abrazados al tiempo o convertirse en viento afable que calma las mareas llevándolas a sitios impensables. Así la conocí una tarde con su sonrisa de cuarto de luna y su voz particular mientras hablaba de Mujeres, de sus librhijas insumisas y de su plan de procuración de fondos para publicar sus libros, aunque también ya la había escuchado en su programa de radio con sus tonos eróticos-poéticos.

Elena de Hoyos es una”personaja” emblemática como ella se define, ella ha roto muchos tabués, atreviéndose a hacer muchas cosas además de desobedecer las “reglas comunes”. Aparte de desobediente, Elena es también una socióloga, poeta, editora, activista feminista y actriz. Ella llegó a Morelos en 1986 y fundó la librería “El Valle sagrado” en Tepoztlán. En 2006 creó la editorial “Mía de Mí”, en la que publicó sus propios libros. En 2008, el Instituto de Cultura de Morelos publicó su “Recetario para mujeres desobedientes” y ha impartido muchos talleres literarios con enfoque de género a jóvenes, mujeres y hombres en prisiones de Morelos.

Elena ha crecido a la orilla de la pena y baila sobre la hoguera. Abraza su locura y se introduce en ella. Desea, sueña, esconde, confiesa. Ella es la maestra que se vuelca sobre la mesa y no admite manteles impermeables, porque es la mentora que revela manantiales ocultos y rescata la herencia ancestral del linaje femenino. Así nos lo hace sentir en su poemario “Manera insumisa de amarse”:

Desde que conquistaste el litoral

la paz ha naufragado en mis palabras

busco desesperada las amarras

que me impidan zarpar a lo abismal

En la antología, “Dueños de nada”, acompañada de su Consejo Editorial, nos hablan de la profunda sabiduría que emana en el encierro. En donde la escritura identitaria rescata del naufragio a aquellos Corsarios que buscan dignidad entre pedazos de su historia. Contradicen a la crueldad, crea vínculos y descubren que la traición no existe en los que saben ver sin odio y la alegría se expande en el cuerpo de hombres y mujeres, que al escribir, recuperan algo de aquello que creían olvidado:

“soy una serpiente que no se arrastra, se desplaza pegada a la tierra para no perderse en los aires de la vanidad, pero siempre con la cabeza en alto. Soy la que no ataca por placer, sino por instinto de supervivencia…” nos narra una de las escritoras.

“Se me olvidó olvidarme de todo lo que pueda dañarnos. Debo recordarte cada día que no eres humo, pero se me olvida lo que eres para mí, lo que significas y que a veces es lo que eres en realidad”… nos dice otro escritor.

“Es difícil tener una mujer perfecta, porque todas tienen un defecto. En mi vida he tenido varias mujeres y a ninguna he sabido comprender, porque les doy o porque no les doy, porque si les tienes todo, siempre hay algo que les hace falta, aparte del amor y del cariño que uno de les da” nos cuenta otro escritor.

“Divinas Ausentes” es otra antología poética de mujeres en reclusión, también con un gran número de colaboradoras. Es una joya encontrada en el fondo de las profundidades de sistema de justicia mexicano. Ahí, donde algunos ignoran la creación e imaginan un pozo seco, está la riqueza de mujeres que escriben para salvarse. Esta antología es parte de la colección de Revelación Intramuros, bajo los auspicios de Conaculta e INBA. Realizada por un grupo de mujeres escritoras en el CERESO de Atlacholoaya, Morelos, que constituyen la Colectividad Editorial Hermanas en la Sombra. Cada capítulo de esta antología pertenece a la obra de una autora de la Colectiva y el orden indica la antigüedad dentro de ella: Amatista Lee, Águila del Mar, Leo Zavaleta, Rosa Salazar, María Elena Basave, Charys, Sol Nocturno, Esperanza Cuevas, Noble Fénix y Galia Tonella.

Mientras Elena y yo disfrutamos de nuestro té Matcha, ella me cuenta ensimismada su reciente sueño el cual parece que se confunde con la realidad y en donde ella se siente plena y en total desapego ante la vida, lo cual hizo cambiar su perspectiva poética esa mañana:

Soy una desconocida que despierta cada día, mordiendo la incertidumbre de lo que es vivir conmigo.

Soy una desconocida que despierta cada día, saboreando la incertidumbre de lo que es vivir conmigo.

“¿Lo vez? “entre morder y saborear, hay una gran diferencia, ya no siento esa angustia que carcome” Me dice al exponer su emoción matutina. Después, Elena saca de su gran bolso mágico una pequeña bolsita de papel de estraza color blanco y una caja del tamaño de una cajetilla de cigarros con diseños azules; ambas con su sello editorial en un formato alternativo de publicación; ambas contienen unos papeles rectangulares con pequeños poemas escritos y doblados como si fueran regalos de una fina dulcería que huelen al delicado olor del romero y la lavanda que ella ha cultivado, secado y pegado en sus poemas. “Ten” me dice Elena mientras me sonríe. “Son poemas muy handy, por si vas a una fiesta o a una reunión”. Me dice Elena que la idea es llevarlos siempre en la bolsa para sacarlos en algún momento oportuno por si yo quisiera hablar de poesía o confesarle mi amor a alguien. “Los poemas huelen a deliciosa hierba de campo para que se abran los sentidos”, me aclara Elena. Yo los tomo entre las manos, los abro, los huelo, los leo y le sonrío muy agradecida. Enseguida mis ojos miran hacia el techo y mi mente recorre mi pequeño directorio preguntándome a quién podría yo dedicarle uno de estos poemas un viernes por la noche, pedirle que sacara al azahar uno de esos poemas para después leérselo en mi tono más sugerente.

Elena me observa y sonríe divertida mientras suspira muy hondo y vuelve a sacar de su bolsa otro libro que me muestra como un pájaro con las alas bien abiertas; es un libro azul y en su portada hay una pintura figurativa de dos mujeres reflejadas en un espejo. “El dibujo es de Denisse Buendía y es nuestra segunda Antología Binacional que se presentará próximamente en la Feria Internacional del libro de Nueva York los días 13 y 14 de septiembre de 2019”, me dice emocionada.

Estos escritos identitarios, me sigue contando Elena, han sido creados por mujeres latinas en el CECUT de Tijuana y en el CUNY de Nueva York, gracias a la intervención de Orlette Ruiz Acebrás y Rocío Díaz respectivamente entre otras mujeres. En estos escritos han coincidido treinta mujeres latinas que, dentro de su diversidad, se revelan en sus letras, se identifican sin conocerse y dialogan a través de sus fronteras con una intimidad irresistible. En ocho capítulos, se descubren escribiéndose y leyéndose a sí mismas. Hacemos un corte transversal para revelar miradas íntimas en la diversidad de circunstancias geográficas, de edad, de origen a un tema central. La individualidad, la alteridad, el patriarcado, la cuerpa como territorio de conquista, la autonomía y la capacidad de formular o manifestar nuestros deseos; la circunstancia vivencial, la literatura epistolar y el acto de escribir-nos, son los causes por donde fluyen las diferentes voces.

En este libro de Antología Binacional, me sigue contando Elena de Hoyos, algunas de ellas escriben por primera vez y otras ya han ganado premios por su trabajo literario. Este taller constituye un espacio ritual para contactar con la identidad verdadera, para descubrir aspectos inexplorados a causa de los secretos, los mandatos patriarcales de la discreción, el miedo al castigo. Por medio de rituales ancestrales como cortejos y tambores, plantas, palabras, cantos, contactamos con las mujeres que nos habitan, abrimos cerraduras, desatan los amarres de las demonias que habían estado silenciadas y se atreven, por fin, a escuchar y a escribir aquello que se dicen. De esta manera, empiezan a sanar. La escritura identitaria, se ejerce como un acto de amor propio, una manera de comunicarnos con la multiplicidad de identidades que nos habitan, a veces en pugna, algunas invisibilizadas o dominantes. Es un libro impregnado de sororidad. En cada letra tocamos nuestro dolor al sumergirnos en el dolor de las otras.

Las participantes de la Antología Binacional en Tijuana: Beth Mirana, Denisse Buendía, Ivonne Sánchez, Karlha Ochoa, Mariel Ramzeti, Nadia Ávila, Nelly Cantú, Nytzia G., Orlette Ruiz Acebrás, Tulipán Escarlata y Yoly Lúa Cortez.

Las participantes de Nueva York: Ana Hernández, Ana Karen Godoy, Ana Soto, Azucena Hernández, Gabriela M. Riviera, Guadalupe Ramos, Isela Herrera Fabela, Larisa Asuaje, Laura García Hernández, Lidia Hunter, Loren Kourousias, María Medina, Maximina Vidals, Myra Machado, Reyna Martínez, Rossalinna Benjamín-Burk, Tonia León, Yini Rodríguez.

Algo más sobre Elena de Hoyos.

• Presea Xochiquetzalli 2014 en H. Congreso del Estado de Morelos.

• Socióloga, poeta, editora, actriz en Ediciones Insumisas

• Trabajó como Presidenta rotativa del Consejo Consultivo en Instituto de la mujer de morelos

• Estudió Actuación en CECAT Producciones

• Estudió Sociologia en UAM MX

• Estudió en Escuela Secundaria y Preparatoria de la Ciudad de Mexico

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