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Por un Morelos sin violencia

  • Reivindicando a Plutón

La violencia paraliza el desarrollo de una comunidad, abate la economía, desmotiva la creatividad artística, aleja el turismo y desarticula a las comunidades. Existen muchas formas de violencia, todas deleznables, pero en esta ocasión comentaré aquella que ataca al corazón de nuestra sociedad, la violencia contra las mujeres.

A pesar de los notables avances en cuanto a los derechos de las mujeres en México, la mitad de nuestra población sigue siendo víctima de una manera más sensible y lastimosa que el resto de la sociedad ya que una mujer tiene tres veces más probabilidad que un hombre de ser agredida por un conocido cercano o por un familiar. En ocasiones, la familia y la comunidad hacen caso omiso de las señales de violencia, lo que sume a la mujer en el desamparo y la desesperación.

Desde la perspectiva institucional, contamos con la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, de observancia obligatoria en todo el país y que exige a las instituciones de salud a denunciar cualquier evidencia de maltrato hacia las mujeres.

Igualmente, el INEGI ha desarrollado el Sistema Integrado de Estadísticas sobre Violencia contra las Mujeres (SIESVIM) donde se pueden consultar datos sobre el tema a nivel de estado y país. En Morelos contamos con el Sistema Estatal de Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres (SEPASE) conformado por gobierno estatal, academia, diputados y gobiernos municipales. Sin embargo, los esfuerzos institucionales se diluyen cuando la sociedad acepta conductas que van minando de manera sistemática el derecho de las mujeres a vivir en ambientes libres de violencia.

Entre estas conductas se encuentran: sacar a las niñas de la escuela porque de todas formas se van a casar; encargar a las mujeres con la suegra o la cuñada cuando la pareja se aleja del hogar conyugal; negar a las mujeres atención médica durante el embarazo; negar a las mujeres su autoridad como jefas de familia frente a sus propios hijos; que las mujeres no dispongan de suficiente dinero para satisfacer sus gastos personales; no llamar a las mujeres por su nombre sino con diminutivos denigrantes en lugares de trabajo; negarle a una mujer una oportunidad laboral porque es madre; no empoderar a una mujer para que denuncie hostilidad de familiares o compañeros de trabajo; asumir que porque una mujer no quiera tener hijos está equivocada; usar lenguaje sexista que lleve a expresarse de las mujeres como débiles, frágiles o sin carácter; hacer bromas sexistas enfrente de una mujer; negarle a una persona oportunidades para acceder a puestos de trabajo o de liderazgo social solo por ser mujer.

La violencia hacia las mujeres no hace distingo entre urbano y rural ni entre niveles socioeconómicos. Es un lastre para un desarrollo equilibrado y lastima a las siguientes generaciones. Erradicando la violencia hacia las mujeres habremos dado un gran paso hacia la eliminación efectiva de todas las formas de violencia en Morelos. Los invito a reflexionar sobre el tema y a comenzar el cambio con una sonrisa.

Para mayor información y para otros temas los invito a conocer mi blog http://reivindicandoapluton.blogspot.mx