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Para empezar el año…

  • Punto Crítico

Época de definiciones, muchos se han frotado las manos toda su vida, otros quizá en los últimos seis años, algunos más tienen una incipiente carrera política  pero ya quieren llegar “a la grande” del estado.

En esos perfiles rumbo a la gubernatura, encontramos a Rodrigo Gayosso, quien sin haber ocupado antes un cargo de representación busca por merecimiento faraónico el lugar que quedará vacante.

Lo poco que se le conoce tampoco pinta bien, haber pertenecido a la administración de Manuel Martínez Garrigós, cuyos remanentes siguen causando estragos en la mente de los Cuernavacenses, no resultan las mejores credenciales.

Ahora bien, los panistas dicen resistirse a ir con el Sol Azteca, pero en seis años resultaron una raquítica oposición además de  muy pero muy callados.

Javier Bolaños ganó sin problema su elección de Diputado Federal y se colocó al frente de la más alta tribuna del país, eso parecía alentador, y finalmente así sucedió, se alentó, estuvo lejos de Morelos, y no hablamos precisamente de kilómetros, ya que se mantuvo sin plantarse a una crítica real y más cercano a negociar el peldaño siguiente.

Otro que alzó la mano, aunque una muy tímida, fue Víctor Caballero, quien con una trayectoria importante, cayó en el contraste de una gris tarea.

En Morena aún debaten sobre su candidato, Rabin Salazar, quien sintió por años que sería él, sin embargo con la alianza al Partido Encuentro Social, un ex futbolista intenta hacerle la cuauhtemiña.

De no ganar la encuesta, Rabindranath deberá aprender que faltó estar  más presente en Morelos y hacer mucho más en Jiutepec cuando fue munícipe  ya que no se encuentra una razón de peso para recordarlo.

En tanto Cuauhtémoc Blanco, ha tenido un paupérrimo desenvolvimiento en la gobernanza municipal, pocos logros y hasta el día de hoy, es más fácil verlo en programas deportivos de la pantalla chica que en el ayuntamiento.

Y no es reprochable, está donde quiere estar y quizá son los ciudadanos y admiradores quienes buscan traerlo a una cancha que ha demostrado no es la suya.

Tal vez la anterior circunstancia nos trajo unas vacaciones más sin servicios, colonias enteras sin agua, con una ciudad a oscuras, que huele a drenaje, llena de basura, calles destrozadas y ¿de resultados? Pues los que saltan a la vista  para la gente de la capital, abundar es sólo provocar el brote de su clásica justificación “No me dejan trabajar” o tal vez, ¿Sabes cuánto me dejaron de deuda?

Como si el panorama en caso de llegar al Gobierno Estatal fuera de abundancia ¿o acaso se aventuró a la política sin saber los retos financieros comprometidos?

Y qué decir del viejo PRI con las mismas cartas de una baraja gastada por el tiempo, el uso y  las  viejas pugnas, donde sus grupos reparten a diestra y siniestra candidaturas; ahí encontramos a Jorge Meade, quien ha tenido el gran reflector de la Sedesol, pero quien tendrá que sacudirse la imagen de un origen tricolor… ya que el último grito de la moda en el PRI, es precisamente no parecer priista.

No olvidar a Matías Nazario, quien según allegados se ha peleado con muchos grupos, en claro afán de alejarse de esa imagen de corruptelas priístas, y poder enarbolar su oposición al primer endeudamiento de Morelos durante la legislatura anterior.

Disfrazadas de democracia, con más deseo que merecimiento, llegan las apuestas finales ¿quiénes estarán en la boleta? Buenos candidatos o inclinaciones al menos peor con rumbo al 2018?

Como ya vimos, ninguno tuvo un año de méritos,  pero eso sí, todos, pusieron su zapatito para este 2018.

Que Dios nos proteja.