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Padre Toño y el Cuauh, extremos disruptivos.

  • Nuevas Reglas

Morelos es un territorio de alto contraste: mientras el ex padre Toño combate por la vía jurídica la prohibición expresa a los ex ministros de culto para participar en elecciones (debate que en caso de vencer lo colocaría en las boletas para la elección de gobernador de julio próximo como un candidato ciertamente competitivo), uno que supone tiene amarrada la impresión de su nombre en las mismas papeletas, al alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco Bravo, tiene la ciudad hecha un tiradero de basura por su incapacidad de manejar política y administrativamente un lío con la empresa recolectora de desperdicios que lo ha llevado a un juicio cuya condena podría eliminarlo de la contienda, y del mapa político por los próximos seis años.

Al primero, Antonio Sandoval Tajonar, se le restringe el derecho a gobernar el estado por el hecho de que una parte de su vida la dedicó a salvar almas por la vía del ministerio católico; que sin lugar a dudas es una elección íntima en el terreno moral; al segundo, se le permite tener la ciudad hecha un muladar porque hace un par de años un grupo de electores mayor que otros grupos de electores, decidió cruzar su nombre en la papeleta como una medida de escarmiento para políticos inmorales. Eligieron una figura del espectáculo (sin mayor calidad moral que cualquiera), para compensar la inmoralidad de la política.

Los electores se equivocaron (la democracia es justa, no siempre sabia), porque buscaron corregir un dilema moral con una personalidad amoral (porque a los deportistas se les pude que jueguen bien la disciplina que ocupan, lo que requiere un respeto elemental de las reglas -a Blanco Bravo lo expulsaron nueve veces en la liga mexicana-, pero no es necesario resolver grandes dilemas éticos para destacar en su carrera). Pero no se puede culpar del todo a los electores cuando el abanico de posibilidades es tan escaso que no ofrece la posibilidad de tomar decisiones éticas en torno al voto, las restricciones impuestas a los ministros de cultos, y el poco interés manifiesto de la gente decente por participar en la política, hacen que el catálogo electoral suela ofrecer una gama entre amoral y más o menos inmorales para determinar una elección.

En ese sentido es fundamental para los derechos políticos, no sólo del ex padre Toño, sino de todos los ciudadanos, el debate en que necesariamente deberá entrar el TEPJF, aún conocido como Trife. Si el órgano jurisdiccional determina que el ex padre Toño puede participar como candidato a gobernador, se abrirán las boletas a ofrecer una alternativa moral a la práctica política, y el debate sobre la gestión pública podría incluir, además de las características de efectividad de cada uno de los productos, la variable ética como un principio determinante, con eso, se ampliaría enormemente el catálogo por el que los electores pueden sufragar hoy y que ya incluye a políticos tradicionales, juniors de la grilla, deportistas, cantantes, actores, payasos, pero adolece de la perspectiva moral.

No decimos que la mayoría de la gente vaya a votar por el ex padre Toño, pero será un toque de frescura que aparezca en las boletas.

Y no, lamentablemente no es esta una entrega que deba concluirse con aquello de “inocente palomita”, todo lo suscrito aquí es cierto.

Twitter: @martinellito
Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx