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Los rudos delicaditos…

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Sorprende lo delicado de algunas interpretaciones sobre las vaciladas políticas, bastante malonas por cierto, del presidente del PRI Nacional, Enrique Ochoa Reza, quien al referirse a los priistas que se han ido a Morena utilizó el jueguito de palabras “PRIetos”, y luego afirmó que ya no aprietan. Inmediatamente se le acusó de discriminación y los corifeos de Morena gritaban por su renuncia –en todo caso, a lo que tendría que renunciar ya es a cualquier deseo de ser comediante. Sorprende que, en Morelos, quienes más le han atizado en una exageradísima reacción a un comentario francamente estúpido, pero para nada ofensivo, sean los mismos que decidieron aliarse a un alcalde de Cuernavaca auspiciado por una fundación, “por un Cuernavaca de 10”, que victimizó a una funcionaria municipal con una canallada enorme, descomunal, y sobre la que el Ayuntamiento que preside el susodicho edil tuvo una tardía y débil reacción.

Porque esos que en Morelos hoy critican al muy poco simpático Ochoa Reza, son los mismos que llaman a la unidad en torno a Cuauhtémoc Blanco, promovido por la susodicha fundación, en cuya directiva está el dirigente del Partido Encuentro Social en Morelos, José Luis Gómez Borbolla, y que desde el viernes fue por lo menos reproductor de las diatribas, insultos y libelos producidos contra Denisse Arizmendi Villegas, la síndica de Cuernavaca que fue insultada con bajísimo nivel por “políticos sin escrúpulos”, como ella les llama.

En la página de Facebook de la organización citada, aparece el dirigente del PES al centro rodeado por unas cuarenta personas, entre ellas el ex secretario de Desarrollo Social del Ayuntamiento, Demetrio Chavira de la Torre, en el parque Siqueiros de Cuernavaca.

Desde esa cuenta se reprodujo la diatriba contra Denisse Arizmendi y hasta se “condena el actuar” de la funcionaria, dando por hecho que el contenido de los libelos es cierto, pero también advirtiendo que presionarán hasta su renuncia, lo que constituye una violación abierta a sus derechos políticos.

El asunto es más grave aún cuando se conoce que la fundación en comento es una de las plataformas con las que se impulsó a Cuauhtémoc Blanco Bravo a ser precandidato al Gobierno del estado por Morena-PT-PES, y adquiere matices telenovelescos cuando se asume que una de quienes podría suplir al alcalde es, precisamente, la síndica Arizmendi Villegas.

Aunque sus más cercanos aseguran que la fundación no está validada por Blanco Bravo, lo cierto es que desde ella se construyó, con promesas de candidaturas y ordeña de recursos, el piso para las aspiraciones del alcalde quien, por cierto, nunca se ha deslindado abiertamente de la organización supuestamente ciudadana.

Otros culpan a los hermanos Yáñez, los dueños de la franquicia del PSD en Morelos, porque son parte de los villanos favoritos de esa facción de la política y el periodismo que milita en el Blanquismo.

Yáñez afirma que Denisse Arizmendi es su amiga, y a lo mejor así es. Probablemente la propia síndica pueda ayudarnos a entender mejor el embrollo si explica quiénes son los “políticos sin escrúpulos” a los que se refiere, porque nomás así, por categoría, pues son todos.

Y si uno es cínico, hasta podría decirse que a Denisse le resultó bastante productivo el escándalo, pues si antes muy poca gente reparaba en la existencia de la dama, ahora hasta le estamos encontrando cualidades extraordinarias. Así crece la gente ante la injuria.

Otros sólo son como Enrique Ochoa Reza.


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