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Los cambios en el gabinete…

  • Nuevas Reglas

A nadie debieran sorprender los cambios que el gobernador, Graco Ramírez, empezó a realizar en su gabinete ayer.

No es como un “enero, desviejadero”, porque la mayor parte de las decisiones fueron tomadas en función de proyectos futuros.

Los funcionarios públicos tienen legítimas aspiraciones políticas que deberán validarse en las urnas en caso de que sean compartidas con las mayorías, eso pasa en todas las democracias del mundo.

Quienes se van para buscar cargos de elección popular, como Matías Quiroz, recibirán una evaluación de su gestión en las urnas, y los que llegan serán, irremediablemente, un factor de esa evaluación.

Sobre los que llegan podría decirse que en la Secretaría de Gobierno no deberán esperarse grandes cambios, las posiciones son ocupadas por personal de la misma dependencia y con ello diríase que la continuidad en las políticas emprendidas desde ese despacho está más o menos garantizada.

En el área de educación, la salida de Miguel Ángel Izquierdo de la subsecretaría, y Fernando Pacheco Godínez, del Instituto de la Educación Básica, quienes son sustituidos por dos operadores financieros: Wistano Luis Orozco García, nuevo subsecretario de Educación, proveniente de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, y Yanely Fontes Pérez, ex directora administrativa del IEBEM y ahora encargada del despacho de la Dirección General, presupone un intento de poner orden en el manejo de recursos en la educación y ofrecer un perfil mucho más administrativo que académico a las dos oficinas.

En el Instituto Morelense de Radio y Televisión llega un comunicador con mucha experiencia, quien ha estado lo mismo en medios públicos que privados, y que podría hacer que el bien ganado prestigio que tiene el Instituto como una alternativa cultural en el espectro radiotelevisivo se consolide en ratings, en el entendido de que sólo es visto y escuchado aquello que también entretiene.

Si Carlos Félix puede emprender ese cambio en la televisión pública morelense, auguramos un verdadero éxito en la gestión de alguien a quien reconocemos profesional y académicamente, y que además es buen amigo.

Por lo pronto, el año inicia con estos cambios que pueden leerse como augurios. Si resultarán buenos lo ha de decir el tiempo, en vía de mientras, los relevos tienen explicaciones que conducen, por supuesto, al cierre de sexenio y los preparativos para un proceso electoral que para nadie luce sencillo.

Por lo pronto, decir feliz año nuevo no es un eufemismo, sino parte de ese wishful thinking que nos llena tanto al principio de cualquier ciclo. Con trabajo, amistad, esperanza, solidaridad y amor para nuestros semejantes, hagamos de 2018 el mejor de los años que hemos vivido.

Twitter: @martinellito
Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx