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Las señales preocupantes de Urquiza

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El nuevo rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Gustavo Urquiza Beltrán, fue presentado como el candidato de la no continuidad a la gestión de su antecesor, Alejandro Vera Jiménez. Esa lógica le generó el apoyo amplísimo del Consejo Universitario que, ya para entonces era mayormente adverso al atribulado Vera, en tanto se entendía que el relevo beneficiaría la conciliación con el gobierno del estado y mejoraría el manejo de las finanzas de la institución.

Todo iba aparentemente bien, Urquiza Beltrán había tocado todas las puertas necesarias y le habían recibido en todos los sitios en que debe gestionar recursos y apoyos de todo tipo para la universidad, hasta que realizó sus primeros nombramientos en los que evidencia una preocupación por la vida académica, pero una enorme omisión en cuanto a lo jurídico y financiero en la universidad.

En lo que podría percibirse desde fuera como una decisión preocupante, Urquiza Beltrán decidió este lunes continuar con el mismo abogado general y la misma tesorera que tuvo su antecesor Alejandro Vera. En efecto, Margarita Leticia Robledo Pedroza y Alfredo Mena Díaz, se mantienen en sus cargos, por lo menos en el primer paquete de nombramientos oficializados por el nuevo rector que sí tuvo tiempo, ganas y estrategia para retirar a otros hombres y mujeres del equipo de Vera Jiménez, entre ellos, Javier Sicilia –que todavía asegura que no se ha ido.

A pesar de la pésima señal, algo puede tranquilizar a quienes observan de cerca la vida universitaria; Robledo Pedroza y Mena Díaz no se quedarán mucho tiempo; de hecho, ambos dejarían la universidad antes de febrero del año entrante, según el proyecto del rector Urquiza que los mantiene en el cargo para atender dos problemas apremiantes en la institución; primero el de los pagos atrasados para los trabajadores universitarios, lo que requiere la firma de Robledo Pedroza como tesorera de la institución. Nos dicen que el cambio de firmas llevaría algunos días y no se pretende que los trabajadores esperen más los pagos vencidos.

El segundo reto para la rectoría de Urquiza lo presentan los finiquitos a decenas de trabajadores de confianza del rector Vera Jiménez, que ahora resulta que sí eran muchos, como se señaló en los medios. Ese, y resolver los emplazamientos a huelga de los sindicatos universitarios, serán los temas para el abogado general, Mena Díaz, quien podría retirarse del cargo una vez que concluyan esos procesos.

Ese es el proyecto de Urquiza, hasta donde se sabe. No hay, entonces, una conspiración ni un pacto para cubrir la espalda de Alejandro Vera Jiménez. Tampoco es que, a cambio de la declinación de Martínez Duncker, a quien se percibía como el candidato de Vera Jiménez, el hoy rector Urquiza haya tenido que regalar media universidad a los aliados del verismo. Por el contrario, aparentemente la intención es desterrar al verismo absolutamente de la universidad para que quede como una anécdota.


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