imagotipo

La candidatura común del PRI

  • Nuevas Reglas

“¿Para qué tanto pleito si ni van a ganar?” oí decir a alguien con un brutal pragmatismo al referir a la candidatura común entre PRI y PNA. Y poniendo las cosas en plata, es probablemente cierto, el dos por ciento que en el mejor de los casos se plantea para un vapuleadísimo partido turquesa en Morelos, sumarían al 18 por ciento de piso del PRI hasta llevarlo a una quinta parte de la intención de voto en Morelos.

El pleito justamente podría ser salir del 20 por ciento de piso con que iniciaría la candidatura común con una personalidad competitiva que, francamente, no parece estar en ninguna de las propuestas de ninguno de los dos partidos. La candidatura será finalmente para alguien del PRI, y como hay sumas que restan, Francisco Moreno Merino y Matías Nazario Morales parecían estar totalmente eliminados de las posibilidades porque aunque jura el tricolor que hay piso parejo, también podría decirse que el piso parejo no es para todos, o que hubo quienes en su carrera política y en sus alianzas se encargaron de bajar algunos peldaños, como los dos legisladores, uno local y otro federal, mencionados.

Moreno Merino le costó a los priistas la candidatura común con el Verde (según el argumento del PVEM local que siempre ha estado más cerca del PRD que del PRI), y la mayoría de los grupos priistas no parecen dispuestos a sumarse a Nazario Morales, con lo que la baraja se reduce a una serie de figuras que han perdido elecciones a diestra y siniestra, y a Rosalina Mazari y Jorge Meade Ocaranza; sin embargo, ninguno de los dos garantiza que pudiera llegarse al 30 por ciento con el que la alianza sería verdaderamente competitiva.

Porque de donde parte la candidatura común, la esperanza inicial es poder hacer de una elección de mitades que se repartirían entre el conglomerado Morena-PES-PT y el formado por PRD-PAN-MC-PSD; una de tercios en que la candidatura común del tricolor y sus coaligados funcionara pudiera presentarse como una oferta alternativa. Hasta el momento, el PRI-PNA no tienen más que una centralidad mediática –bastante negativa, por cierto-, con el arrastre de las pifias del gobierno federal y las historias terribles de muchos priistas que, siendo similares a las de otros militantes y funcionarios de otros partidos, han resultado mucho más importantes mediáticamente.

No se ve, por cierto, alguna posibilidad de que, asociados con Nueva Alianza, los priistas pudieran recuperar algo más que el voto de una base magisterial que cada día se hace más escasa al haberse fugado muchos de sus liderazgos y operadores al PRD y Morena. Incluso, para muchos maestros priistas, el acuerdo con los turquesas les resta pues las posiciones que sectorialmente corresponderían a ellos podría ocuparlas fácilmente el personal de Nueva Alianza. En términos claros, el PRI bien pudo haber ido sólo pero eso de las formas les pesó.

Por cierto, hoy esperen otra sorpresa en materia de alianzas.

Twitter: @martinellito
Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx