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Cuauhtémoc es inocente

  • Los Miserables

“Mas no es así entre vosotros; antes el que quisiere ser el mayor, será vuestro criado; el que de vosotros quiera ser el primero, sea siervo de todos”:
Argumento de José María Morelos y Pavón cuando rechazó ser tratado como “alteza” y toma el título de “Siervo de la Nación”, inspirado en el capítulo 10 del Evangelio de San Marcos.

El 17 de abril de 1869, Benito Juárez creó el estado que lleva el nombre de Morelos, como reconocimiento a quien entre otros actos ejemplares actuó con humildad en y desde el poder.

Cuernavaca hoy sufre las consecuencias de la decisión colectiva (el voto), que advierte la irresponsabilidad de los más de 400 mil posibles electores, gobernados por un grupo que manipula a un popular deportista y metieron a la Ciudad de la Eterna Primavera en el escándalo.

Cuauhtémoc Blanco Bravo y su incapacidad para decidir de los asuntos públicos, recuerda una entrevista que le hicieron aquí y cerca del cambio de milenio al entonces ex presidente Luis Echeverría Álvarez (1970-1976), cuando le preguntaron si ordenaba en el PRI la sucesión presidencial, a lo que contestó: “A mí ya ni mis nietos me obedecen”.

La única responsabilidad pública que se le puede atribuir son sus esporádicas apariciones para la fotografía escolar en los honores a la bandera y la “cascarita” los lunes.

Durante la semana santa, en plena realización de la Feria de Cuernavaca, fue asesinado el empresario que la organizó.

El supuesto edil fue presuntamente señalado por el probable homicida como supuesto implicado; su abogado dijo que sabía de una orden de aprehensión, la cual fue desmentida por la Fiscalía y el Tribunal estatal.

Cuauhtémoc se encontraba en Estados Unidos y apareció momentáneamente en la oficina municipal el martes.

El nativo del populoso barrio de Tepito no puede ser señalado de culpable, porque no se ha comprobado que esté involucrado en la comisión de ningún tema de gobierno, menos en un delito o un hecho de corrupción, todo esto lo atienden el selecto grupo de colaboradores que encabeza.

Quien lo maneja y cuida desde que era una “gloria del deporte” y lo convirtió en una “vergüenza política” es José Manuel Sanz.

Tampoco es responsable, porque no cumple las funciones que aceptó desempeñar en aquella hermética e histórica toma de protesta observada con morbo, por propios y extraños.

Llegó al “poder” un futbolista, nadie es responsable de lo que no hizo, es omiso.

En el populoso barrio de Tepito a la inocencia se le llama de otra manera, sobre todo cuando se utiliza para establecer la causa por la que la autoridad pretende inculpar de algún delito a un vecino que no estaba presente cuando otros, a los que supuestamente conoce, cometieron el agravio contra la ley.

Cuernavaca enfrenta una serie de problemas que son responsabilidad de los electores, contribuyentes y habitantes que tienen su domicilio y realizan sus actividades en la ciudad.

Los culpables son quienes manipulan al futbolista para obtener votos y conservar el registro de una organización para la realización de delitos electorales que se presenta socialmente como partido político, y de los asesores y empleados municipales que están saqueando impunemente las arcas.

Cuauhtémoc es inocente, en el significado más amplio y tepiteño de la palabra.