/ martes 7 de septiembre de 2021

Ya dejen trabajar a Urióstegui

La polarización en el ambiente político de Morelos, y particularmente en Cuernavaca, ha provocado una andanada de comentarios contra el alcalde electo, José Luis Urióstegui, a más de tres meses de que rinda protesta en el encargo. Demasiado pronto se acusa a un ciudadano que, hasta el momento, no ha cometido faltas a la administración pública.

Los embates contra el futuro alcalde tienen dos sustancias cuestionabilísimas, primera que se haya reunido con el atribulado Francisco Villalobos Adán, el actual presidente municipal de la ciudad, con quien seguramente tiene que revisar temas que le serán heredados como la crisis del agua potable, la enorme deuda del ayuntamiento, los líos en seguridad pública, la ley de ingresos para el 2022 (que aprueba el cabildo actual pero ejerce el próximo), entre muchos otros que no transitarían sin el necesario diálogo Urióstegui-Villalobos.

Cierto que es muy probable que, en este momento, el personaje menos querido en la ciudad sea Villalobos Adán. Los problemas se han multiplicado al edil y las soluciones se retardan o resultan insuficientes para el tamaño de problemas que atraviesa el municipio; pero también habría que reconocer campañas abiertas en su contra desde algunos espacios de opinión. Con todo, considerar que cualquier reunión entre “Lobito” y quien sea resulte en una suerte de conspiración que acuerde espacios de impunidad o ilícitos múltiples, parece un exceso grotesco.

La otra es que Urióstegui dijo lo que ya todos sabíamos, no milita en ninguno de los partidos que lo postuló, y poco después se reunió con el dirigente de uno de ellos, el PAN. Las fotos con Juan Carlos Martínez Terrazas le valieron otra andanada de señalamientos, básicamente en torno al probable pago de cuotas para la familia del dirigente (otros que distan muchos de ser los favoritos de Cuernavaca), en el gabinete que Urióstegui no ha anunciado, aunque seguramente ya tendrá más o menos pensado. Uno pensaría que es obvio dar a los partidos que postularon al alcalde ciudadano espacios en el gabinete municipal, que tampoco son tan grandes chambas. A final de cuentas el último responsable de las acciones de sus funcionarios será el propio Urióstegui y de eso parece estar bastante consciente. La evaluación que realmente contará y tendrá todos los efectos políticos y jurídicos para el edil, se basará en los resultados que ofrezca.

Y claro, los opinadores pueden criticar las reuniones de Urióstegui de acuerdo con la escala personal de filias y fobias de cada uno de ellos, el problema es que esa discusión estorba para entrarle a los verdaderos problemas de la ciudad, la inseguridad, la polarización, la desconfianza en las autoridades municipales y estatales, el deficiente servicio de agua potable, la falta de alumbrado público, la deuda municipal, entre muchos otros que resultan mucho más importantes que los diálogos que el aún no alcalde, tenga con quienes se le antoje, encuentros que, además, son bastante difundidos.

Hablando del PAN, para su fracción parlamentaria en el estado no se ha dicho la última palabra sobre la despenalización del aborto, la posición representa un error de cálculo político en Morelos y los aleja de la ciudadanía.

Fb: @Daniel Martínez C

Tw: @Martinez Daniel

Correo: DANIEL MARTINEZ dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

La polarización en el ambiente político de Morelos, y particularmente en Cuernavaca, ha provocado una andanada de comentarios contra el alcalde electo, José Luis Urióstegui, a más de tres meses de que rinda protesta en el encargo. Demasiado pronto se acusa a un ciudadano que, hasta el momento, no ha cometido faltas a la administración pública.

Los embates contra el futuro alcalde tienen dos sustancias cuestionabilísimas, primera que se haya reunido con el atribulado Francisco Villalobos Adán, el actual presidente municipal de la ciudad, con quien seguramente tiene que revisar temas que le serán heredados como la crisis del agua potable, la enorme deuda del ayuntamiento, los líos en seguridad pública, la ley de ingresos para el 2022 (que aprueba el cabildo actual pero ejerce el próximo), entre muchos otros que no transitarían sin el necesario diálogo Urióstegui-Villalobos.

Cierto que es muy probable que, en este momento, el personaje menos querido en la ciudad sea Villalobos Adán. Los problemas se han multiplicado al edil y las soluciones se retardan o resultan insuficientes para el tamaño de problemas que atraviesa el municipio; pero también habría que reconocer campañas abiertas en su contra desde algunos espacios de opinión. Con todo, considerar que cualquier reunión entre “Lobito” y quien sea resulte en una suerte de conspiración que acuerde espacios de impunidad o ilícitos múltiples, parece un exceso grotesco.

La otra es que Urióstegui dijo lo que ya todos sabíamos, no milita en ninguno de los partidos que lo postuló, y poco después se reunió con el dirigente de uno de ellos, el PAN. Las fotos con Juan Carlos Martínez Terrazas le valieron otra andanada de señalamientos, básicamente en torno al probable pago de cuotas para la familia del dirigente (otros que distan muchos de ser los favoritos de Cuernavaca), en el gabinete que Urióstegui no ha anunciado, aunque seguramente ya tendrá más o menos pensado. Uno pensaría que es obvio dar a los partidos que postularon al alcalde ciudadano espacios en el gabinete municipal, que tampoco son tan grandes chambas. A final de cuentas el último responsable de las acciones de sus funcionarios será el propio Urióstegui y de eso parece estar bastante consciente. La evaluación que realmente contará y tendrá todos los efectos políticos y jurídicos para el edil, se basará en los resultados que ofrezca.

Y claro, los opinadores pueden criticar las reuniones de Urióstegui de acuerdo con la escala personal de filias y fobias de cada uno de ellos, el problema es que esa discusión estorba para entrarle a los verdaderos problemas de la ciudad, la inseguridad, la polarización, la desconfianza en las autoridades municipales y estatales, el deficiente servicio de agua potable, la falta de alumbrado público, la deuda municipal, entre muchos otros que resultan mucho más importantes que los diálogos que el aún no alcalde, tenga con quienes se le antoje, encuentros que, además, son bastante difundidos.

Hablando del PAN, para su fracción parlamentaria en el estado no se ha dicho la última palabra sobre la despenalización del aborto, la posición representa un error de cálculo político en Morelos y los aleja de la ciudadanía.

Fb: @Daniel Martínez C

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Correo: DANIEL MARTINEZ dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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