/ miércoles 12 de junio de 2024

2 de junio: la izquierda profundizará las reformas por mandato popular

El torrente de votos populares en favor de la coalición de izquierda (Morena-PT-PVEM) fue un claro mensaje para los actores políticos del país: las viejas estructuras de poder, opuestas al bienestar del pueblo y la justicia deben ser removidas, sustituyéndolas por organismos más austeros y sensibles, de acuerdo con los intereses de la población.

Los destinatarios del mensaje somos los miembros de los partidos políticos, de los medios y también los jerarcas de las iglesias. Algunos dignatarios eclesiásticos convirtieron el púlpito en tribuna y pretendieron que el día de la elección fuera una jornada de ruptura cristera. La población civil, no obstante, los ignoró con toda serenidad. La mayoría de los medios corporativos, por su parte, se esforzaron en ocultar la realidad política, pero no pudieron tapar el sol con un dedo. Muchos de sus comentaristas quedaron en ridículo. Ciertas empresas encuestadoras exhibieron ante millones de ciudadanos su rostro convenenciero y mercantil.

Los partidos de oposición (PRI-PAN-PRD) se hundieron en el fracaso. Ante la opinión pública quedó la impresión de que esos partidos ya son obsoletos en esta etapa de transición política. Los líderes no presentaron proyectos viables, y solo se preocuparon por asegurar posiciones personales de poder. (El líder del PRD ni eso consiguió). Los narcobots solo tuvieron éxito en las redes, en el espacio digital, pero su efecto fue nulo en una población muy motivada y politizada, que simplemente los ignoró.

Como antecedente, una buena parte de la población mexicana, por hartazgo, emitió en 2018 su voto en contra de la corrupción de los gobiernos neoliberales; en 2024, por el contrario, los votos de los mexicanos fueron emitidos para apoyar las políticas del actual gobierno obradorista. Sin duda, las clases populares tienen hoy mejor nivel de vida que en 2018. Cálculos de especialistas afirman que cada día, en promedio, 3 mil 800 personas han salido de la pobreza. En conjunto, durante el sexenio de AMLO alrededor de 5 millones de personas salieron de esa situación (por cierto: es la misma cantidad de votos que los electores emitieron a favor de Claudia Sheinbaum más allá de los que obtuvo AMLO en 2018).

Al igual que el actual presidente López Obrador, Claudia Sheinbaum ganó en todas las entidades federales, menos en una. AMLO no obtuvo en 2018 el triunfo en Guanajuato, mientras Claudia no ganó en Aguascalientes. El triunfo de la izquierda en 2024 no fue, sin embargo, producto solo del voto de las clases marginales. Claudia Sheinbaum venció en todos los estratos de la sociedad: ganó entre los grupos de menor ingreso que reciben programas sociales, pero también entre los que perciben ingresos más altos.

Votaron también por la izquierda diversos sectores de la clase media, y sin duda lo hicieron votantes del sector más pudiente. Lo mismo entre hombres que entre mujeres; entre personas que solo estudiaron la primaria como entre los grupos que cuentan con licenciaturas y doctorados de todas las disciplinas. Desde los rancheros más rudos de las regiones serranas hasta los intelectuales más sofisticados. Desde los barrios más humildes de las ciudades hasta los fraccionamientos de lujo. Fue una votación que generó una victoria pluriclasista y pluriétnica, transversal a todas las regiones y clases sociales.

La estrategia de AMLO expresada en el lema “Por el bien de todos primero los pobres” no fue solo un slogan de campaña. Al final del sexenio, es una frase que resume todo su programa de gobierno. Se puede comprender así: al activar el poder adquisitivo de los sectores marginales, la economía se activó en su conjunto. Las masas populares tuvieron mayor poder adquisitivo. Y por lo mismo, se beneficiaron los sectores intermedios: los obreros, los empleados que laboran en oficinas. Los industriales que debieron ampliar sus instalaciones para producir más; los comerciantes que multiplicaron sus ventas. Y por lo mismo los banqueros que prestaron mayores cantidades de dinero, etc. En principio, el éxito de esa estrategia fue el punto medular que activó los demás programas, e introdujo un elemento esencial: la convivencia pacífica comenzó a practicarse en una conflictiva sociedad de clases, que estuvo a punto de reventar en el sexenio peñista..

Las cifras de la votación en relación con el Congreso arrojan lo siguiente:

  • Morena obtuvo 248 diputados; el PT consiguió 50 y el PVEM 75 incluyendo ambos principios de representación. En total la izquierda obtuvo 373 diputados, que superan con mucho la cifra necesaria para aprobar reformas constitucionales.
  • El PAN obtuvo 68 diputados; el PRI 33 y el PRD 1, para un total de 102.
  • Por su cuenta, MC tiene 24 diputados, y hay un legislador independiente.

En el Senado las cifras indican lo siguiente:

  • Morena tiene 60 senadores; PVEM 14 y el PT 9, para un total de 83.
  • El PAN tiene 22 senadores; el PRI 17 y el PRD 2, para un total de 41.
  • MC tendrá una bancada de 4 senadores.

De esta manera se integran los 128 escaños en el Senado de la República.

En resumen: la sociedad mexicana mostró con sus votos que quiere un gobierno fuerte, con capacidad de resolver problemas pendientes del actual proceso de cambio. Ya no quiere más obstáculos a las reformas. Quiere una justicia pronta, expedita y barata, porque la justicia actual no ha sido rápida y por lo mismo es injusticia.

El argumento usado la oposición de que el país está polarizado carece de fundamento. El país votó de manera uniforme en favor de la candidata presidencial de la izquierda, salvo en una entidad. En Yucatán el pueblo le arrebató el poder al PAN y lo entregó a la izquierda. La votación popular hizo posible que todas las senadurías de mayoría –salvo una-- así como una aplastante mayoría de la Cámara de Diputados, fueran otorgadas a la coalición de izquierda.

Cerca del 70% de los cargos de elección popular serán ocupados a partir del mes de septiembre por las diversas fuerzas de la izquierda. Al partido ubicado en el centro del espectro político del país, representado por MC, la población entregó el 10% de los sufragios. A la oposición de derecha el pueblo le asignó alrededor del 20% restante. Se construyó así una minoría vocinglera, pero con poca relevancia política.

El país no está polarizado, es decir, no existen dos formaciones políticas con fuerza y magnitud equiparable, que hayan entrado en pugna por el poder político. El resultado de la votación del 2 de junio no fue para nada incierto; fue aplastante y puso a cada quien en su lugar.

El torrente de votos populares en favor de la coalición de izquierda (Morena-PT-PVEM) fue un claro mensaje para los actores políticos del país: las viejas estructuras de poder, opuestas al bienestar del pueblo y la justicia deben ser removidas, sustituyéndolas por organismos más austeros y sensibles, de acuerdo con los intereses de la población.

Los destinatarios del mensaje somos los miembros de los partidos políticos, de los medios y también los jerarcas de las iglesias. Algunos dignatarios eclesiásticos convirtieron el púlpito en tribuna y pretendieron que el día de la elección fuera una jornada de ruptura cristera. La población civil, no obstante, los ignoró con toda serenidad. La mayoría de los medios corporativos, por su parte, se esforzaron en ocultar la realidad política, pero no pudieron tapar el sol con un dedo. Muchos de sus comentaristas quedaron en ridículo. Ciertas empresas encuestadoras exhibieron ante millones de ciudadanos su rostro convenenciero y mercantil.

Los partidos de oposición (PRI-PAN-PRD) se hundieron en el fracaso. Ante la opinión pública quedó la impresión de que esos partidos ya son obsoletos en esta etapa de transición política. Los líderes no presentaron proyectos viables, y solo se preocuparon por asegurar posiciones personales de poder. (El líder del PRD ni eso consiguió). Los narcobots solo tuvieron éxito en las redes, en el espacio digital, pero su efecto fue nulo en una población muy motivada y politizada, que simplemente los ignoró.

Como antecedente, una buena parte de la población mexicana, por hartazgo, emitió en 2018 su voto en contra de la corrupción de los gobiernos neoliberales; en 2024, por el contrario, los votos de los mexicanos fueron emitidos para apoyar las políticas del actual gobierno obradorista. Sin duda, las clases populares tienen hoy mejor nivel de vida que en 2018. Cálculos de especialistas afirman que cada día, en promedio, 3 mil 800 personas han salido de la pobreza. En conjunto, durante el sexenio de AMLO alrededor de 5 millones de personas salieron de esa situación (por cierto: es la misma cantidad de votos que los electores emitieron a favor de Claudia Sheinbaum más allá de los que obtuvo AMLO en 2018).

Al igual que el actual presidente López Obrador, Claudia Sheinbaum ganó en todas las entidades federales, menos en una. AMLO no obtuvo en 2018 el triunfo en Guanajuato, mientras Claudia no ganó en Aguascalientes. El triunfo de la izquierda en 2024 no fue, sin embargo, producto solo del voto de las clases marginales. Claudia Sheinbaum venció en todos los estratos de la sociedad: ganó entre los grupos de menor ingreso que reciben programas sociales, pero también entre los que perciben ingresos más altos.

Votaron también por la izquierda diversos sectores de la clase media, y sin duda lo hicieron votantes del sector más pudiente. Lo mismo entre hombres que entre mujeres; entre personas que solo estudiaron la primaria como entre los grupos que cuentan con licenciaturas y doctorados de todas las disciplinas. Desde los rancheros más rudos de las regiones serranas hasta los intelectuales más sofisticados. Desde los barrios más humildes de las ciudades hasta los fraccionamientos de lujo. Fue una votación que generó una victoria pluriclasista y pluriétnica, transversal a todas las regiones y clases sociales.

La estrategia de AMLO expresada en el lema “Por el bien de todos primero los pobres” no fue solo un slogan de campaña. Al final del sexenio, es una frase que resume todo su programa de gobierno. Se puede comprender así: al activar el poder adquisitivo de los sectores marginales, la economía se activó en su conjunto. Las masas populares tuvieron mayor poder adquisitivo. Y por lo mismo, se beneficiaron los sectores intermedios: los obreros, los empleados que laboran en oficinas. Los industriales que debieron ampliar sus instalaciones para producir más; los comerciantes que multiplicaron sus ventas. Y por lo mismo los banqueros que prestaron mayores cantidades de dinero, etc. En principio, el éxito de esa estrategia fue el punto medular que activó los demás programas, e introdujo un elemento esencial: la convivencia pacífica comenzó a practicarse en una conflictiva sociedad de clases, que estuvo a punto de reventar en el sexenio peñista..

Las cifras de la votación en relación con el Congreso arrojan lo siguiente:

  • Morena obtuvo 248 diputados; el PT consiguió 50 y el PVEM 75 incluyendo ambos principios de representación. En total la izquierda obtuvo 373 diputados, que superan con mucho la cifra necesaria para aprobar reformas constitucionales.
  • El PAN obtuvo 68 diputados; el PRI 33 y el PRD 1, para un total de 102.
  • Por su cuenta, MC tiene 24 diputados, y hay un legislador independiente.

En el Senado las cifras indican lo siguiente:

  • Morena tiene 60 senadores; PVEM 14 y el PT 9, para un total de 83.
  • El PAN tiene 22 senadores; el PRI 17 y el PRD 2, para un total de 41.
  • MC tendrá una bancada de 4 senadores.

De esta manera se integran los 128 escaños en el Senado de la República.

En resumen: la sociedad mexicana mostró con sus votos que quiere un gobierno fuerte, con capacidad de resolver problemas pendientes del actual proceso de cambio. Ya no quiere más obstáculos a las reformas. Quiere una justicia pronta, expedita y barata, porque la justicia actual no ha sido rápida y por lo mismo es injusticia.

El argumento usado la oposición de que el país está polarizado carece de fundamento. El país votó de manera uniforme en favor de la candidata presidencial de la izquierda, salvo en una entidad. En Yucatán el pueblo le arrebató el poder al PAN y lo entregó a la izquierda. La votación popular hizo posible que todas las senadurías de mayoría –salvo una-- así como una aplastante mayoría de la Cámara de Diputados, fueran otorgadas a la coalición de izquierda.

Cerca del 70% de los cargos de elección popular serán ocupados a partir del mes de septiembre por las diversas fuerzas de la izquierda. Al partido ubicado en el centro del espectro político del país, representado por MC, la población entregó el 10% de los sufragios. A la oposición de derecha el pueblo le asignó alrededor del 20% restante. Se construyó así una minoría vocinglera, pero con poca relevancia política.

El país no está polarizado, es decir, no existen dos formaciones políticas con fuerza y magnitud equiparable, que hayan entrado en pugna por el poder político. El resultado de la votación del 2 de junio no fue para nada incierto; fue aplastante y puso a cada quien en su lugar.