/ domingo 2 de enero de 2022

Urióstegui y la crítica

Más allá de las múltiples opiniones, algunas injustamente críticas, sobre el inicio de la administración de José Luis Urióstegui en el Ayuntamiento de Cuernavaca; si algo fue notorio en el acto en que rindió protesta junto a su cabildo y a varios de quienes integrarán su gabinete, fue la esperanza y la abundancia de talento cuernavaquense más allá de los partidos políticos. Porque quienes juzgan a Carlos de la Rosa Segura, Alicia Vázquez Luna, Demetrio Chavira de la Torre, por vínculos partidistas, olvidan que lo más relevante de esos y otros nombres del gabinete del nuevo alcalde es su profundo vínculo con Cuernavaca y con los grupos de la sociedad civil en la ciudad a la que deberán servir. Igual podría decirse de Israel Yudiko, Pablo Aguilar, Humberto Paladino, Lorena Castillo y hasta Guillermo Correa. Y los nombramientos, por cierto, obedecen a la propia personalidad del alcalde, mucho más cercano a la comunidad que a los partidos, moderado, discreto, conciliador y lejano a los escándalos.

Solo sus hechos podrán responder si José Luis Urióstegui y su gabinete son lo que requiere Cuernavaca en este periodo. Pero de inicio, el cambio de personalidades escandalosas a los que sólo algunos grupos de la ciudad percibían como propios, a ciudadanos más discretos con profundas raíces y vínculos con casi todos los sectores, permitirá centrarnos en los hechos y los datos que en las declaraciones disruptivas, y con ello la discusión pública podrá aportar realmente al diseño y evaluación de las políticas municipales y no al muy poco útil cuidado de la imagen personal de los alcaldes.

Y todo el escenario puede explicar el enorme optimismo que se percibe en muchos sectores de Cuernavaca desde la ceremonia de instalación del nuevo cabildo (recargado por supuesto con la esperanza que se siente cada inicio de año). A la ciudad le hacía falta un respiro después de un año entero de conflictos casi diarios con los servicios municipales.

Si uno se pone estricto, podríamos decir que en el discurso de Urióstegui sobró la advertencia sobre sancionar los abusos del pasado, un apartado innecesario porque ya lo había adelantado y porque es parte de su obligación como nuevo titular del Ayuntamiento; y que probablemente le quitó algo de tiempo para abundar en cómo podrá la nueva administración, junto a la sociedad, recuperar una muy abandonada Cuernavaca. Fuera de ello, José Luis y sus colaboradores, muy en su sitio; cada uno expresando sus ganas de servir, de colaborar con la ciudadanía, de hacer las cosas bien. Habrá que ayudarles, porque la responsabilidad también es de los habitantes de la ciudad. Y claro, después de años de malos gobiernos y malos servicios, la gente podría tener escasa voluntad para involucrarse en la mejora de la ciudad, pero el desarrollo es cosa de todos y así lo empiezan a entender los empresarios que ya pidieron espacio para colaborar en la planeación del desarrollo.

Tres nombramientos parecen sumamente acertados, Carlos de la Rosa como secretario municipal, Alicia Vázquez en Seguridad Pública y Lorena Castillo en la instancia de la mujer, los tres tienen talento para las responsabilidades que les encargaron. Pero también deberán demostrarlo.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

Más allá de las múltiples opiniones, algunas injustamente críticas, sobre el inicio de la administración de José Luis Urióstegui en el Ayuntamiento de Cuernavaca; si algo fue notorio en el acto en que rindió protesta junto a su cabildo y a varios de quienes integrarán su gabinete, fue la esperanza y la abundancia de talento cuernavaquense más allá de los partidos políticos. Porque quienes juzgan a Carlos de la Rosa Segura, Alicia Vázquez Luna, Demetrio Chavira de la Torre, por vínculos partidistas, olvidan que lo más relevante de esos y otros nombres del gabinete del nuevo alcalde es su profundo vínculo con Cuernavaca y con los grupos de la sociedad civil en la ciudad a la que deberán servir. Igual podría decirse de Israel Yudiko, Pablo Aguilar, Humberto Paladino, Lorena Castillo y hasta Guillermo Correa. Y los nombramientos, por cierto, obedecen a la propia personalidad del alcalde, mucho más cercano a la comunidad que a los partidos, moderado, discreto, conciliador y lejano a los escándalos.

Solo sus hechos podrán responder si José Luis Urióstegui y su gabinete son lo que requiere Cuernavaca en este periodo. Pero de inicio, el cambio de personalidades escandalosas a los que sólo algunos grupos de la ciudad percibían como propios, a ciudadanos más discretos con profundas raíces y vínculos con casi todos los sectores, permitirá centrarnos en los hechos y los datos que en las declaraciones disruptivas, y con ello la discusión pública podrá aportar realmente al diseño y evaluación de las políticas municipales y no al muy poco útil cuidado de la imagen personal de los alcaldes.

Y todo el escenario puede explicar el enorme optimismo que se percibe en muchos sectores de Cuernavaca desde la ceremonia de instalación del nuevo cabildo (recargado por supuesto con la esperanza que se siente cada inicio de año). A la ciudad le hacía falta un respiro después de un año entero de conflictos casi diarios con los servicios municipales.

Si uno se pone estricto, podríamos decir que en el discurso de Urióstegui sobró la advertencia sobre sancionar los abusos del pasado, un apartado innecesario porque ya lo había adelantado y porque es parte de su obligación como nuevo titular del Ayuntamiento; y que probablemente le quitó algo de tiempo para abundar en cómo podrá la nueva administración, junto a la sociedad, recuperar una muy abandonada Cuernavaca. Fuera de ello, José Luis y sus colaboradores, muy en su sitio; cada uno expresando sus ganas de servir, de colaborar con la ciudadanía, de hacer las cosas bien. Habrá que ayudarles, porque la responsabilidad también es de los habitantes de la ciudad. Y claro, después de años de malos gobiernos y malos servicios, la gente podría tener escasa voluntad para involucrarse en la mejora de la ciudad, pero el desarrollo es cosa de todos y así lo empiezan a entender los empresarios que ya pidieron espacio para colaborar en la planeación del desarrollo.

Tres nombramientos parecen sumamente acertados, Carlos de la Rosa como secretario municipal, Alicia Vázquez en Seguridad Pública y Lorena Castillo en la instancia de la mujer, los tres tienen talento para las responsabilidades que les encargaron. Pero también deberán demostrarlo.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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