/ viernes 22 de mayo de 2020

Temporada de lluvias 2020

Afortunadamente ya inician las lluvias de este año. En la mayor parte del país, las lluvias inician en el mes de mayo y se van incrementando hasta alcanzar sus máximos anuales en los meses de junio, julio, agosto y septiembre. El 80% del agua que llueve en el país, ocurre en esos meses. Después comienzan a disminuir gradualmente durante los meses de octubre y noviembre para alcanzar sus mínimos durante los meses de diciembre a abril, que representan la temporada de estiaje más severo.

Ese sería el comportamiento normal, sin embargo, los efectos del calentamiento global y el cambio climático, han traído consigo una mayor inestabilidad en el comportamiento de las lluvias, sequías más severas, ciclones más destructivos.

Derretimiento de glaciares, niveles marítimos récord, acidificación y aumento del calor de los océanos, condiciones meteorológicas extremas... son algunos de los fenómenos que caracterizaron la década pasada, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

El 2019 fue el segundo año más caluroso de la historia, después de 2016, y la década de 2010 a 2019 fue la más caliente jamás observada según datos de la OMM. Por eso la llegada de las lluvias representa un gran alivio en estos momentos, pero también un grave riesgo a medida que se avanza en la temporada. Las autoridades tienen que estar preparadas, más ahora que el Fideicomiso del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) podría desaparecer debido a una instrucción del Presidente de la República.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha publicado el 15 de mayo, como tradicionalmente ocurre, su pronóstico de ciclones para este año.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de la Conagua pronostica la formación de 30 a 37 ciclones, de los cuales, de 15 a 18 se desarrollarían en el océano Pacífico, y entre 15 y 19 en el océano Atlántico. Este pronóstico es superior a lo que ocurre en promedio, especialmente para el océano Atlántico.

De los ciclones pronosticados, para la región del Pacífico se prevé que cuatro o cinco sean huracanes de categoría intensa, y tres o cuatro para la región del Atlántico. Esto también es superior a lo que ocurre en promedio.

Estadísticamente, la mayor parte de los ciclones se desarrolla lejos de las costas nacionales, con una trayectoria alejada de México; sin embargo, 4 o 5 sistemas en promedio por temporada ingresan a nuestro país dependiendo de las condiciones oceánicas y atmosféricas. Para este año, el pronóstico de sistemas que ingresarían a costas nacionales es de 5 a 6, nuevamente por encima de lo que ocurre en promedio.

La temporada de ciclones inicia el 15 de mayo en el océano Pacífico y el 1o de junio en el océano Atlántico; y concluye el 30 de noviembre en ambos, pero así como algunas veces se desarrollan ciclones de manera temprana, también pueden ocurrir sistemas tardíos. No se debe bajar la guardia.

En conclusión, de acuerdo con los análisis de las condiciones oceánico-atmosféricas observadas de enero a abril por especialistas del SMN, dependiente de la Conagua, se espera que la temporada de ciclones 2020 sea más activa de lo habitual, tanto en el océano Atlántico como en el Pacífico, lo que significa un mayor número de ciclones que en un año promedio, y un mayor riesgo. Aunque también podría ser de gran beneficio para las zonas más secas del país, aquellas que solo reciben agua cuando uno de estos fenómenos ingresan a territorio nacional. Año con año, los ciclones tropicales contribuyen también a mitigar la sequía y a mantener niveles altos en las presas de México. Que así sea.

Afortunadamente ya inician las lluvias de este año. En la mayor parte del país, las lluvias inician en el mes de mayo y se van incrementando hasta alcanzar sus máximos anuales en los meses de junio, julio, agosto y septiembre. El 80% del agua que llueve en el país, ocurre en esos meses. Después comienzan a disminuir gradualmente durante los meses de octubre y noviembre para alcanzar sus mínimos durante los meses de diciembre a abril, que representan la temporada de estiaje más severo.

Ese sería el comportamiento normal, sin embargo, los efectos del calentamiento global y el cambio climático, han traído consigo una mayor inestabilidad en el comportamiento de las lluvias, sequías más severas, ciclones más destructivos.

Derretimiento de glaciares, niveles marítimos récord, acidificación y aumento del calor de los océanos, condiciones meteorológicas extremas... son algunos de los fenómenos que caracterizaron la década pasada, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

El 2019 fue el segundo año más caluroso de la historia, después de 2016, y la década de 2010 a 2019 fue la más caliente jamás observada según datos de la OMM. Por eso la llegada de las lluvias representa un gran alivio en estos momentos, pero también un grave riesgo a medida que se avanza en la temporada. Las autoridades tienen que estar preparadas, más ahora que el Fideicomiso del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) podría desaparecer debido a una instrucción del Presidente de la República.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha publicado el 15 de mayo, como tradicionalmente ocurre, su pronóstico de ciclones para este año.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de la Conagua pronostica la formación de 30 a 37 ciclones, de los cuales, de 15 a 18 se desarrollarían en el océano Pacífico, y entre 15 y 19 en el océano Atlántico. Este pronóstico es superior a lo que ocurre en promedio, especialmente para el océano Atlántico.

De los ciclones pronosticados, para la región del Pacífico se prevé que cuatro o cinco sean huracanes de categoría intensa, y tres o cuatro para la región del Atlántico. Esto también es superior a lo que ocurre en promedio.

Estadísticamente, la mayor parte de los ciclones se desarrolla lejos de las costas nacionales, con una trayectoria alejada de México; sin embargo, 4 o 5 sistemas en promedio por temporada ingresan a nuestro país dependiendo de las condiciones oceánicas y atmosféricas. Para este año, el pronóstico de sistemas que ingresarían a costas nacionales es de 5 a 6, nuevamente por encima de lo que ocurre en promedio.

La temporada de ciclones inicia el 15 de mayo en el océano Pacífico y el 1o de junio en el océano Atlántico; y concluye el 30 de noviembre en ambos, pero así como algunas veces se desarrollan ciclones de manera temprana, también pueden ocurrir sistemas tardíos. No se debe bajar la guardia.

En conclusión, de acuerdo con los análisis de las condiciones oceánico-atmosféricas observadas de enero a abril por especialistas del SMN, dependiente de la Conagua, se espera que la temporada de ciclones 2020 sea más activa de lo habitual, tanto en el océano Atlántico como en el Pacífico, lo que significa un mayor número de ciclones que en un año promedio, y un mayor riesgo. Aunque también podría ser de gran beneficio para las zonas más secas del país, aquellas que solo reciben agua cuando uno de estos fenómenos ingresan a territorio nacional. Año con año, los ciclones tropicales contribuyen también a mitigar la sequía y a mantener niveles altos en las presas de México. Que así sea.

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