/ lunes 13 de diciembre de 2021

Política Mundial | La posible vuelta de Lula

Esta semana que vi una foto donde salen el presidente de Argentina y su vicepresidenta tomados de la mano de Lula da Silva, ex presidente brasileño y virtual candidato a la presidencia para el próximo año en el país amazónico recordé la mañana del miércoles primero de enero del año 2003 cuando Brasil amaneció con la euforia que Lula Da Silva tomaba posesión como presidente de Brasil, sin embargo, no solo era el hecho de que un hombre de la clase trabajadora tomara por primera vez posesión en el cargo más importante de un país, sino de lo que eso representaba en el país más importante del cono sur: avance, desarrollo, tolerancia, estabilidad social, en fin, emociones sociales que tendrían que verse reflejadas en la estabilidad financiera que tanto anhelaba la sociedad.

El PIB brasileño, en general, había crecido en los últimos 50 años -hasta el año 2001- en un ritmo del 5.1%, sin embargo, el inicio del nuevo milenio trajo la crisis económica más importante hasta ese entonces conocida en el país amazónico; el crecimiento para el año 2001 fue solamente del 1.4% y para el 2002 solamente aumentó 0.1% con respecto al año anterior, por lo que se necesitaba un cambio sustancial; es por ello que el ahora encargado era el líder sindicalista y ex obrero metalúrgico.

El pueblo brasileño ponía sus esperanzas en el tipo más aguerrido que tenía como opción, en el férreo defensor de los derechos de la clase obrera, en el máximo representante de las mayores huelgas que se habían suscitado en contra de la dictadura que abrumó al Brasil desde 1964 y hasta mediados de la década de los 80, el pueblo veía también a Lula como el salvador de los tiempos pasados que poco o nada dejaron en materia social. Fue el tres veces competidor por la presidencia de Brasil (1989, 1994 y 1998) quién, por fin, al inicio de este nuevo milenio resultó electo como el mesías para la nueva aventura.

Lula logró durante su gobierno, entre otras cosas, ser reelecto como presidente de la República en el año 2006 derivado de una gestión honrosa y respetuosa donde realizó reformas radicales que transformaron social y económicamente a Brasil al punto de potenciar a su país como el líder latinoamericano; también representó el cambio en los diferentes órdenes de gobierno de su país, transformó la manera de ver, hacer y vivir la política; logró obtener el 60.79% de los votos en segunda vuelta electoral con la nada despreciable cantidad de 52.4 millones de personas que le depositaron su confianza.

Para el año 2006, el pueblo brasileño le refrendó su confianza alcanzando los 58 millones de votos en una segunda vuelta para convertirse en presidente por un segundo periodo. El anuncio de que tanto el mundial de Futbol como los Juegos Olímpicos de 2016 serían en territorio brasileño otorgaron un nuevo dote de confianza a la administración del entonces presidente que ponía como en una catapulta a la entonces candidata Dilma Rouseff.

Dentro de los alcances logrados durante sus 2 periodos presidenciales se encuentran la estabilización de la inflación, un crecimiento en el PIB, la reducción del desempleo, un alto incentivo a las exportaciones, la creación de microcréditos para pequeños empresarios, el aumento a los salarios y, sobre todo, la cancelación de las deudas que el país tenía con respecto a su reciente crisis económica con el FMI y el BIRF de manera anticipada.

El gobierno de Lula luchó por disminuir la brecha económica entre los países ricos y los subdesarrollados, visitó más de 80 países para esclarecer las medidas que los brasileños tomarían con respecto a su política exterior y fortaleció las integraciones latinoamericanas en donde Brasil participaba, sobre todo el MERCOSUR.

Lula fue el principal promotor de la adhesión de Venezuela al MERCOSUR. Brasil, junto con Venezuela, Bolivia y Ecuador apoyaron el programa nuclear iraní logrando, por fin, que el mundo no tradicional, como los Estados Unidos y la Europa occidental, lograran encontrar en ellos y en Latinoamérica un nuevo mercado y, por ende, nuevos acuerdos comerciales. De manera interna, Lula y su gobierno buscaron mejorar las condiciones del país, logró que dentro de su primer periodo de gobierno la tasa de pobreza disminuyera en un 11%. En pocas palabras, Lula llevó a Brasil a convertirse en la sexta economía mundial para principios de la década anterior.

Luego, después de los esfuerzos del gobierno de Lula Da Silva por mejorar la imagen y la economía brasileña, a pesar de posicionar a Brasil como una nación importante latinoamericana en el mundo, el ex presidente se vio envuelto en un problema de corrupción y lavado de dinero sucedido durante sus periodos presidenciales. Se dice que de Petrobras se desviaron 3,200 millones de euros en 8 años. La corrupción fue el principal problema que finalizó con la remoción de la presidenta Dilma.

Después vinieron Temer y Bolsonaro, sin embargo, luego de la desastrosa administración de este último, sobretodo en el manejo de la pandemia, todo pareciera ser que la foto del presidente argentino con Lula podría ser un preámbulo de que los gobiernos del MERCOSUR se volverían a unir como lo hicieron ya hace casi 20 años, intentando regresar a esta integración a la cúspide como sucedió con antelación. Habrá que ver entonces si el regreso al pasado puede traer una nueva historia de éxito en la región.

Twitter: @fabrecam

Esta semana que vi una foto donde salen el presidente de Argentina y su vicepresidenta tomados de la mano de Lula da Silva, ex presidente brasileño y virtual candidato a la presidencia para el próximo año en el país amazónico recordé la mañana del miércoles primero de enero del año 2003 cuando Brasil amaneció con la euforia que Lula Da Silva tomaba posesión como presidente de Brasil, sin embargo, no solo era el hecho de que un hombre de la clase trabajadora tomara por primera vez posesión en el cargo más importante de un país, sino de lo que eso representaba en el país más importante del cono sur: avance, desarrollo, tolerancia, estabilidad social, en fin, emociones sociales que tendrían que verse reflejadas en la estabilidad financiera que tanto anhelaba la sociedad.

El PIB brasileño, en general, había crecido en los últimos 50 años -hasta el año 2001- en un ritmo del 5.1%, sin embargo, el inicio del nuevo milenio trajo la crisis económica más importante hasta ese entonces conocida en el país amazónico; el crecimiento para el año 2001 fue solamente del 1.4% y para el 2002 solamente aumentó 0.1% con respecto al año anterior, por lo que se necesitaba un cambio sustancial; es por ello que el ahora encargado era el líder sindicalista y ex obrero metalúrgico.

El pueblo brasileño ponía sus esperanzas en el tipo más aguerrido que tenía como opción, en el férreo defensor de los derechos de la clase obrera, en el máximo representante de las mayores huelgas que se habían suscitado en contra de la dictadura que abrumó al Brasil desde 1964 y hasta mediados de la década de los 80, el pueblo veía también a Lula como el salvador de los tiempos pasados que poco o nada dejaron en materia social. Fue el tres veces competidor por la presidencia de Brasil (1989, 1994 y 1998) quién, por fin, al inicio de este nuevo milenio resultó electo como el mesías para la nueva aventura.

Lula logró durante su gobierno, entre otras cosas, ser reelecto como presidente de la República en el año 2006 derivado de una gestión honrosa y respetuosa donde realizó reformas radicales que transformaron social y económicamente a Brasil al punto de potenciar a su país como el líder latinoamericano; también representó el cambio en los diferentes órdenes de gobierno de su país, transformó la manera de ver, hacer y vivir la política; logró obtener el 60.79% de los votos en segunda vuelta electoral con la nada despreciable cantidad de 52.4 millones de personas que le depositaron su confianza.

Para el año 2006, el pueblo brasileño le refrendó su confianza alcanzando los 58 millones de votos en una segunda vuelta para convertirse en presidente por un segundo periodo. El anuncio de que tanto el mundial de Futbol como los Juegos Olímpicos de 2016 serían en territorio brasileño otorgaron un nuevo dote de confianza a la administración del entonces presidente que ponía como en una catapulta a la entonces candidata Dilma Rouseff.

Dentro de los alcances logrados durante sus 2 periodos presidenciales se encuentran la estabilización de la inflación, un crecimiento en el PIB, la reducción del desempleo, un alto incentivo a las exportaciones, la creación de microcréditos para pequeños empresarios, el aumento a los salarios y, sobre todo, la cancelación de las deudas que el país tenía con respecto a su reciente crisis económica con el FMI y el BIRF de manera anticipada.

El gobierno de Lula luchó por disminuir la brecha económica entre los países ricos y los subdesarrollados, visitó más de 80 países para esclarecer las medidas que los brasileños tomarían con respecto a su política exterior y fortaleció las integraciones latinoamericanas en donde Brasil participaba, sobre todo el MERCOSUR.

Lula fue el principal promotor de la adhesión de Venezuela al MERCOSUR. Brasil, junto con Venezuela, Bolivia y Ecuador apoyaron el programa nuclear iraní logrando, por fin, que el mundo no tradicional, como los Estados Unidos y la Europa occidental, lograran encontrar en ellos y en Latinoamérica un nuevo mercado y, por ende, nuevos acuerdos comerciales. De manera interna, Lula y su gobierno buscaron mejorar las condiciones del país, logró que dentro de su primer periodo de gobierno la tasa de pobreza disminuyera en un 11%. En pocas palabras, Lula llevó a Brasil a convertirse en la sexta economía mundial para principios de la década anterior.

Luego, después de los esfuerzos del gobierno de Lula Da Silva por mejorar la imagen y la economía brasileña, a pesar de posicionar a Brasil como una nación importante latinoamericana en el mundo, el ex presidente se vio envuelto en un problema de corrupción y lavado de dinero sucedido durante sus periodos presidenciales. Se dice que de Petrobras se desviaron 3,200 millones de euros en 8 años. La corrupción fue el principal problema que finalizó con la remoción de la presidenta Dilma.

Después vinieron Temer y Bolsonaro, sin embargo, luego de la desastrosa administración de este último, sobretodo en el manejo de la pandemia, todo pareciera ser que la foto del presidente argentino con Lula podría ser un preámbulo de que los gobiernos del MERCOSUR se volverían a unir como lo hicieron ya hace casi 20 años, intentando regresar a esta integración a la cúspide como sucedió con antelación. Habrá que ver entonces si el regreso al pasado puede traer una nueva historia de éxito en la región.

Twitter: @fabrecam

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