/ jueves 23 de abril de 2020

¿Pacto o declaración por Morelos?

La semana pasada comentamos que el gobierno del Estado había publicado oficialmente el denominado “Pacto por Morelos”, como una respuesta para afrontar la emergencia sanitaria y económica con motivo del Covid-19.

En dicho pacto y luego de una serie de consideraciones, el gobierno llama a todos los sectores de la sociedad a su adhesión estableciendo mesas de trabajo como mecanismo para materializar la unión a la que se les convoca. Es normal que el partido y sus aliados políticos hayan aplaudido el documento sin cuestionar nada o que la oposición lo haya descalificado inmediatamente; pero lo anormal es que nadie logre identificar algo que es fundamental en esta coyuntura.

Hagamos un ejercicio de memoria rápido. A principios de abril, hace apenas 3 semanas, empresarios de Jalisco y el CCE solicitaron públicamente una serie de medidas urgentes directamente al Presidente. Los líderes empresariales que se reunieron con AMLO adelantaron un posible “acuerdo”. Lo que todos vimos días después, fue al Presidente (parado sólo) en Palacio Nacional presentando el Programa Emergente para el Bienestar y el Empleo.

El Programa federal fue duramente acusado de ser parcial e insuficiente. Alrededor de esos días (previos y posteriores), aparecieron distintos desplegados de partidos políticos, académicos, empresarios y de líderes políticos. Muy a su estilo, todos reconocían que nos encontrabamos en un momento de emergencia que debía ser atendido en urgencia y unidad.

El CCE y de manera particular el gobierno de Jalisco fueron más allá. Señalaron al gobierno de no escuchar y de no importarle ninguna otra propuestas, cuando en lugar de apoyo recibieron un requerimiento de pago de los impuestos adeudados al SAT. A partir de esa dinámica de confrontación, convocaron a un pacto ciudadano de espaldas a la 4T a fin de acordar con todos los sectores medidas urgentes; y un grupo de gobernadores amenazando con romper el pacto fiscal para proteger los recursos que generan sus estados.

En una nueva escalada de discusión pública, Coparmex publicó el pasado lunes un desplegado dirigido a los trabajadores a quienes les pide, entre otras cosas, su ayuda para construir un “gran acuerdo nacional y convencer al gobierno federal que apoye el salario solidario” (esta propuesta implicará una opinión especial que dejaremos para otro momento).

Fianalmente, un elemento adicional que quiero agregar a este ejercicio de memoria, es lo ocurrido a principios de 2017 cuando el gobierno federal decidió retirar el subsidio a las gasolinas. En aquel momento fuímos testigos de la escalada de protestas y actos de rapiña que comenzaban a descontrolarse a nivel nacional, así como aumento en los precios de distintos productos de la canasta básica.

Fueron muy pocos días los que transcurrieron desde el inicio de estos hechos cuando el gobierno federal presentó publicamente un Acuerdo de manera conjunta con la CTM y el CCE. Este acuerdo, dicho sea de paso, fue criticado señalandose que era improvisado e incompleto.

Con todo este breve contexto, ¿qué es lo realmente importante que no logra identificar quienes forman parte de la actual clase política de Morelos? En mi opinión es el tiempo. El sentido de urgencia ha aparecido en todos los desplegados y propuestas de acuerdo, porque todos los días que pasa la economía se hace más vulnerable.

El llamado en clave es a no perder tiempo. Desde el gobierno actual se lanzó un pacto que parece más a una declaración de intenciones porque primero llama a un diálogo para materializarlo. Eso esta bien, pero no hay que perder tiempo. Al respecto no debemos olvidar que el gobierno anterior realizó algo que denominó “Diálogos por Morelos” y usó igual que ahora, mesas de trabajo.

La urgencia es la nota característica de este actuerdo, pero deberá surgir del compromiso responsable de todos.


Twitter/Facebook: @CzarArenas

La semana pasada comentamos que el gobierno del Estado había publicado oficialmente el denominado “Pacto por Morelos”, como una respuesta para afrontar la emergencia sanitaria y económica con motivo del Covid-19.

En dicho pacto y luego de una serie de consideraciones, el gobierno llama a todos los sectores de la sociedad a su adhesión estableciendo mesas de trabajo como mecanismo para materializar la unión a la que se les convoca. Es normal que el partido y sus aliados políticos hayan aplaudido el documento sin cuestionar nada o que la oposición lo haya descalificado inmediatamente; pero lo anormal es que nadie logre identificar algo que es fundamental en esta coyuntura.

Hagamos un ejercicio de memoria rápido. A principios de abril, hace apenas 3 semanas, empresarios de Jalisco y el CCE solicitaron públicamente una serie de medidas urgentes directamente al Presidente. Los líderes empresariales que se reunieron con AMLO adelantaron un posible “acuerdo”. Lo que todos vimos días después, fue al Presidente (parado sólo) en Palacio Nacional presentando el Programa Emergente para el Bienestar y el Empleo.

El Programa federal fue duramente acusado de ser parcial e insuficiente. Alrededor de esos días (previos y posteriores), aparecieron distintos desplegados de partidos políticos, académicos, empresarios y de líderes políticos. Muy a su estilo, todos reconocían que nos encontrabamos en un momento de emergencia que debía ser atendido en urgencia y unidad.

El CCE y de manera particular el gobierno de Jalisco fueron más allá. Señalaron al gobierno de no escuchar y de no importarle ninguna otra propuestas, cuando en lugar de apoyo recibieron un requerimiento de pago de los impuestos adeudados al SAT. A partir de esa dinámica de confrontación, convocaron a un pacto ciudadano de espaldas a la 4T a fin de acordar con todos los sectores medidas urgentes; y un grupo de gobernadores amenazando con romper el pacto fiscal para proteger los recursos que generan sus estados.

En una nueva escalada de discusión pública, Coparmex publicó el pasado lunes un desplegado dirigido a los trabajadores a quienes les pide, entre otras cosas, su ayuda para construir un “gran acuerdo nacional y convencer al gobierno federal que apoye el salario solidario” (esta propuesta implicará una opinión especial que dejaremos para otro momento).

Fianalmente, un elemento adicional que quiero agregar a este ejercicio de memoria, es lo ocurrido a principios de 2017 cuando el gobierno federal decidió retirar el subsidio a las gasolinas. En aquel momento fuímos testigos de la escalada de protestas y actos de rapiña que comenzaban a descontrolarse a nivel nacional, así como aumento en los precios de distintos productos de la canasta básica.

Fueron muy pocos días los que transcurrieron desde el inicio de estos hechos cuando el gobierno federal presentó publicamente un Acuerdo de manera conjunta con la CTM y el CCE. Este acuerdo, dicho sea de paso, fue criticado señalandose que era improvisado e incompleto.

Con todo este breve contexto, ¿qué es lo realmente importante que no logra identificar quienes forman parte de la actual clase política de Morelos? En mi opinión es el tiempo. El sentido de urgencia ha aparecido en todos los desplegados y propuestas de acuerdo, porque todos los días que pasa la economía se hace más vulnerable.

El llamado en clave es a no perder tiempo. Desde el gobierno actual se lanzó un pacto que parece más a una declaración de intenciones porque primero llama a un diálogo para materializarlo. Eso esta bien, pero no hay que perder tiempo. Al respecto no debemos olvidar que el gobierno anterior realizó algo que denominó “Diálogos por Morelos” y usó igual que ahora, mesas de trabajo.

La urgencia es la nota característica de este actuerdo, pero deberá surgir del compromiso responsable de todos.


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