/ martes 19 de mayo de 2020

Otra oportunidad perdida

La manía extraordinaria de quienes tratan de descalificar con etiquetas ha ido demasiado lejos. Hablar de ciencia neoliberal, de crítica conservadora, de prensa fifí, y el resto de la colección de adjetivales resulta un sinsentido en un México variopinto y mucho más pragmático que fanático. El asunto tendría que tratarse como se analiza cualquier juego lingüístico (los albures, por ejemplo), y bien podría quedar en una monografía para licenciatura a lo sumo; pero no es posible porque el discurso polarizador es llevado constantemente a la acción, actos de polarización, exclusión, cancelación, sin admisión de crítica alguna.

Morelos podría ser una potencia en materia energética, coinciden los expertos, a partir de la explotación de las energías limpias, sin embargo, por una determinación ideológica el presidente López Obrador, que paradójicamente sigue teniendo un gran respaldo en el estado, ha cancelado la financiación al desarrollo de las mismas por una apuesta a contracorriente por los hidrocarburos. La argumentación del gobierno federal, y de quienes lo respaldan, no parece partir de razonamientos científicos o económicos, ignora tendencias internacionales, compromisos del Estado mexicano (como la reducción de gases de efecto invernadero y del uso de energías fósiles y lucha contra el cambio climático), y en cambio culpa a “empresarios neoliberales” de aprovecharse del Estado para hacer negocios. Una de las alternativas de generación de energía en Morelos es la termoeléctrica que operaría CFE, por cierto, lo que coloca el comentario del presidente, por lo menos, en el rango de lo inexacto.

La negativa del lopezobradorismo al desarrollo y explotación de energías limpias niega a Morelos un enorme potencial de explotación (desde el propio gobierno federal se ha dicho que sólo con la operación de la termoeléctrica se tendría energía suficiente para exportar; posibilidad que se incrementaría aunque moderadamente en un principio con el desarrollo de energía solar y eólica, entre otras que también podrían usarse en la entidad.

Estos desplantes, que amenazan con cancelar las posibilidades de crecimiento económico del estado, fincadas en megaproyectos de inversión pública y privada, han provocado molestia entre funcionarios del gobierno estatal aunque tal sentimiento no se hace público -a final de cuentas la percepción de que el respaldo del presidente podría facilitar el tránsito del gobierno de Cuauhtémoc Blanco hasta sus últimos días, se mantiene en un gabinete cuyos niveles de aprobación local son profundamente negativos y comprometen su margen de maniobra en términos de implementación de políticas públicas y, sobre todo, en materia de designación de posibles candidatos de alguna eventual alianza futura con el partido del presidente o algunas de sus fuerzas satélites.

Así que el gobierno estatal no quiere ser fifí, neoliberal, o conservador, aunque su marca pragmática se aleje del rigor ideológico del presidente, porque parece mucho más sencillo mantener contento a un presidente que a dos millones de morelenses que le han resultado profundamente exigentes.


@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

La manía extraordinaria de quienes tratan de descalificar con etiquetas ha ido demasiado lejos. Hablar de ciencia neoliberal, de crítica conservadora, de prensa fifí, y el resto de la colección de adjetivales resulta un sinsentido en un México variopinto y mucho más pragmático que fanático. El asunto tendría que tratarse como se analiza cualquier juego lingüístico (los albures, por ejemplo), y bien podría quedar en una monografía para licenciatura a lo sumo; pero no es posible porque el discurso polarizador es llevado constantemente a la acción, actos de polarización, exclusión, cancelación, sin admisión de crítica alguna.

Morelos podría ser una potencia en materia energética, coinciden los expertos, a partir de la explotación de las energías limpias, sin embargo, por una determinación ideológica el presidente López Obrador, que paradójicamente sigue teniendo un gran respaldo en el estado, ha cancelado la financiación al desarrollo de las mismas por una apuesta a contracorriente por los hidrocarburos. La argumentación del gobierno federal, y de quienes lo respaldan, no parece partir de razonamientos científicos o económicos, ignora tendencias internacionales, compromisos del Estado mexicano (como la reducción de gases de efecto invernadero y del uso de energías fósiles y lucha contra el cambio climático), y en cambio culpa a “empresarios neoliberales” de aprovecharse del Estado para hacer negocios. Una de las alternativas de generación de energía en Morelos es la termoeléctrica que operaría CFE, por cierto, lo que coloca el comentario del presidente, por lo menos, en el rango de lo inexacto.

La negativa del lopezobradorismo al desarrollo y explotación de energías limpias niega a Morelos un enorme potencial de explotación (desde el propio gobierno federal se ha dicho que sólo con la operación de la termoeléctrica se tendría energía suficiente para exportar; posibilidad que se incrementaría aunque moderadamente en un principio con el desarrollo de energía solar y eólica, entre otras que también podrían usarse en la entidad.

Estos desplantes, que amenazan con cancelar las posibilidades de crecimiento económico del estado, fincadas en megaproyectos de inversión pública y privada, han provocado molestia entre funcionarios del gobierno estatal aunque tal sentimiento no se hace público -a final de cuentas la percepción de que el respaldo del presidente podría facilitar el tránsito del gobierno de Cuauhtémoc Blanco hasta sus últimos días, se mantiene en un gabinete cuyos niveles de aprobación local son profundamente negativos y comprometen su margen de maniobra en términos de implementación de políticas públicas y, sobre todo, en materia de designación de posibles candidatos de alguna eventual alianza futura con el partido del presidente o algunas de sus fuerzas satélites.

Así que el gobierno estatal no quiere ser fifí, neoliberal, o conservador, aunque su marca pragmática se aleje del rigor ideológico del presidente, porque parece mucho más sencillo mantener contento a un presidente que a dos millones de morelenses que le han resultado profundamente exigentes.


@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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